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Una simple evaluación superficial podría concluir que Estados Unidos no
es para nada el candidato ideal para el empleo de administrar al máximo
representante del dinero del planeta.
Tiene una enorme deuda pública -de 22 billones de dólares- y va en
aumento. En cuanto a su política, hace poco provocó el cierre parcial de la
administración más prolongado en la historia del país. Su sistema bancario
superó apenas hace una década la peor crisis financiera desde la Gran
Depresión. Su Presidente, un orgulloso nacionalista, provoca malestar entre
propios y extraños por igual porque ignora las normas de las relaciones
internacionales, de ahí los rumores de que el dólar estadounidense ya perdió su
aura como el refugio seguro por excelencia.
Sin embargo, el dinero cuenta una historia totalmente distinta. Desde hace algunos años, el dólar ha cimentado
más su posición como el depósito preferido de los ahorros globales, el refugio
supremo en épocas de crisis y el medio clave para el intercambio de materias
primas como el petróleo.
El vigor perdurable del dólar mantiene en pie el modo de relacionarse de
Trump. Gracias a la fuerza del dólar, el Departamento del Tesoro ha podido
encontrar compradores para los bonos de ahorros del gobierno a precios
baratos envidiables. También ha reforzado la autoridad de Trump, que consiguió
imponer su política exterior a un mundo renuente en general, gracias a que el
dólar amplifica el poder de sus sanciones comerciales, en especial en contra de
Irán y Venezuela.
Como los bancos no pueden poner en riesgo su acceso a las entrañas
de la red financiera global basada en el dólar, han hecho hasta lo imposible
para mantenerse alejados de las naciones y empresas que Washington clasifica
como indeseables.
"No existe una alternativa al dólar", se lamentó
Mark Blyth, economista político internacional de la Universidad de Brown.
"No podemos vivir sin el dólar y eso le da a Estados Unidos un poder
estructural impresionante".
Esta es la realidad a pesar de que muchos predijeron tras la crisis
financiera que el dólar quizá por fin perdería parte de su dominio y que, en
una era de retroceso del carácter excepcional estadounidense, era tiempo de que
la moneda de otro país tuviera su oportunidad.
El intento de China
China intentó que su moneda, el renminbi, tuviera una participación más
importante para reflejar su posición de potencia mundial. Desde hace diez años,
ha establecido convenios de intercambio de divisas con muchos países, entre
ellos Canadá, el Reino Unido y El Presidente Xi Jinping ha promovido el
conjunto de proyectos globales de infraestructura de un billón de dólares de
China, conocidos como Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda, en parte
como un medio para extender el uso del renminbi en el mundo.
El año pasado, China estableció un sistema de negociación en Shanghái
que permite comprar petróleo en la moneda china.
Por desgracia, la desaceleración económica actual de China, las
inquietudes que han generado sus crecientes deudas y el desasosiego de sus
vecinos ante la posibilidad de que sus inversiones en realidad sean una nueva
forma de colonialismo se han combinado para moderar sus planes en el sector de
infraestructura.
Las restricciones impuestas por el gobierno chino a la salida de dinero
del país y las alarmantes detenciones de extranjeros han puesto a prueba el
atractivo de conservar dinero que ostente la imagen del presidente Mao.
"¿Qué tal China?", preguntó Blyth, apresurándose
a enumerar posibles alternativas para el dólar. "Podría ir a ese
país y sencillamente desaparecer. Es una situación que no inspira confianza. En
cuanto un país aplica ese tipo de políticas muestra que no puede ser un tipo de
políticas, muestra que no puede ser un candidato serio para tener una
moneda global".
El euro como rival
El mejor contrincante para el dólar ha sido desde hace tiempo el euro.El
problema es que los bonos soberanos alemanes -el tipo de inversión en euros más
confiable- son terriblemente escasos. Alemania tiene una profunda aversión
cultural a la deuda, por lo que se ha mostrado renuente a financiar su gasto
mediante la venta de bonos.
En consecuencia, los inversionistas que buscan refugios superseguros
para guardar sus ahorros cuentan con muy pocas opciones en euros. En
comparación, las existencias de bonos de ahorro estadounidenses son casi
ilimitadas.
Una serie de crisis dentro de los diecinueve países que comparten el
euro ha provocado más hostilidad que unidad, y ha dejado al descubierto un
defecto fundamental:el euro es una moneda común que no cuenta con el respaldo
de una estructura política común que pueda garantizar una respuesta firme en
caso de que surjan dificultades.
"Los problemas del euro son de
gobernanza", explicó Catherine Schenk, historiadora económica de la Universidad
de Oxford. "Ha tenido fallas
profundas desde el principio. No parece un refugio muy seguro para remplazar al
dólar estadounidense".
En contraste, el dólar luce como una criatura única en su tipo dentro
del paisaje global, pues no sufre ningún temor existencial. Desde hace algunos
años, la Reserva Federal ha
aumentado las tasas de
interés, lo cual ha hecho más atractivo al dólar para los inversionistas porque
también se han elevado las tasas de
rendimiento de las inversiones en dólares.
La marea ha traído más dinero a las costas estadounidenses. La
permanencia innegable del dólar, aunque parezca incomprensible, se solidificó
durante la crisis global que estalló en 2008. Se enfrentó la aterradora
posibilidad de que los bancos globales no pudieran reunir suficientes dólares
para evitar un ajuste de cuentas con las deudas denominadas en esa moneda. La
Reserva Federal (que, en esencia, es el banco central del mundo) abrió una
fuente inagotable de dólares.
El sistema sobrevivió
Entre principios de 2008 y finales de 2018, la proporción de reservas en
dólares de los bancos centrales de todo el mundo se mantuvo casi constante,
solo cayó del 63 al 62% del total, según el Fondo Monetario Internacional
(FMI). Así se comportó con todo y que las reservas totales (el dinero que los
bancos centrales conservan en su balance general) se ampliaron más de la mitad.
En el mismo periodo, las reservas confiadas al euro cayeron del 27 al 20%. Gran
parte de este movimiento refleja la pérdida de valor del euro con respecto al
dólar. El renminbi representa tan solo un 2% de las reservas totales, según el
FMI.
"A pesar de que Trump está en la Casa Blanca y de todo lo que
ha hecho para socavar el liderazgo estadounidense en el mundo, el dólar ha
logrado mantenerse como la moneda global dominante y no da la menor señal
de ir en declive", afirmó Nicola Casarini, investigador del Instituto de
Asuntos Internacionales de Roma.
Nada es para siempre en la economía global y esta era no es más
permanente que otras. No obstante, por ahora el dólar es, como ha sido desde
hace mucho tiempo, lo más parecido a la certeza en una economía global voláti,
concluye The New York Times.
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