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Por Claudio Zlotnik - Nicolás Dujovne le acercó el informe a Mauricio Macri justo antes
de que el Presidente se subiera al avión que lo llevaría a la India. Contiene
un diagnóstico optimista sobre la evolución de la actividad económica, siempre
y cuando se cumpla con una condición: la estabilidad del tipo de cambio.
En el equipo económico consideran que se trata de una visión
"realista", basada en hechos concretos. Es el mensaje que los
funcionarios le transmitieron al Presidente.
Auguraron que habrá una mejora en el consumo, un escenario que -al menos
por ahora- luce lejano, pero que a los oídos de un jefe de Estado en campaña
suena a una dulce melodía.
Al regreso del viaje por India y Vietnam, y ya con el mercado cambiario
nuevamente estable, Macri aseguró que "la economía empieza a
ordenarse". El Presidente ya no quiere formular pronósticos económicos en
público. Pero se entusiasma con que la actividad empiece a mostrar señales de
recuperación a medida que se acerquen las elecciones.
Los cálculos del ministro de Hacienda indican que
esa reactivación podría evidenciarse durante el segundo trimestre del año.
El condicionante, claro, es que el valor del dólar no se mueva, o se mueva de una manera esperada, sin
que altere la paz cambiaria lograda tras el último acuerdo con el Fondo
Monetario.
De ahí que el Banco Central actuara con
contundencia -volviendo rápidamente sobre sus pasos y elevando la tasas de
interés de referencia- para aplacar el deslizamiento del tipo de cambio de la
semana pasada.
La previsión de Dujovne consta de tres puntos centrales que, de
coordinarse tal como espera el propio ministro, podrían marcar una recuperación
del consumo, justo a tiempo para el tramo más caliente de la campaña electoral.
Para algunos observadores, no obstante, se trata de una visión por demás
optimista en medio de un ciclo recesivo con inflación elevada que corroe el
poder adquisitivo de los asalariados.
Ahora bien: ¿cómo puede ser que Dujovne prevea un escenario donde el consumo masivo se
recupera si se trata del rubro más castigado por la crisis? La columna vertebral
del informe preparado por el ministro dice así:
1. Aumento de las jubilaciones, la AUH y otras asignaciones
En marzo, los 17,8 millones de jubilados, pensionados y demás
beneficiarios de la Seguridad Social cobrarán sus haberes con un incremento del
11,83%; y en junio tendrán una nueva suba del 10,8%.
La primera conclusión refiere a que la suma de
ambos incrementos -23,9%- será mayor a la inflación del primer semestre. Por lo
menos de acuerdo a lo que se espera según el Relevamiento Se trata de un
dato significativo por la cantidad de gente que se beneficia por estos
incrementos. Según ANSES, la "movilidad" engloba a más de 17,8
millones de personas: 6,9 millones son jubilaciones y pensiones, 1,7 millón de
Pensiones No Contributivas y Pensiones Universales para el Adulto Mayor y
alrededor de 9,2 millones de asignaciones por hijo.
En el caso de las jubilaciones mínimas, el incremento de
"bolsillo" será de $1.100 en una primera etapa, ya que el haber
pasará de los actuales $9.309 a $10.410 en marzo. Y en junio llegará a 11.534
pesos.
2. Adelanto de las paritarias
Hasta ahora, cuando apenas corrieron los dos primeros meses del año, tan
sólo un par de gremios sin peso específico lograron cerrar sus paritarias:
Utedyc (entidades deportivas) acordó un 23% de incremento. Y el de los
aceiteros consiguió una recomposición de nada menos que el 40% para este año,
incluso superior a la inflación esperada.
La apuesta oficial es que, a partir de marzo, empiecen a cerrar gremios
más grandes. Los albañiles de la UOCRA y la Unión Obrera Metalúrgica abren la
lista. Comercio, que engloba a más de un millón de empleados y suele servir
como referencia para el resto, ya empezó conversaciones con la idea de alcanzar
un trato hacia abril.
Tanto la UOM como Comercio plantean un piso del 30% a 35%. Se prevén
negociaciones duras, en medio de la recesión y con un marco de alta inflación.
Gastronómicos forma parte de la lista que busca una recomposición
rápida. Los representantes gremiales ya iniciaron conversaciones para lograr un
aumento del 20% adicional a lo logrado hace unos meses (25% más un bono), con
la idea de cerrar trato no más allá de abril.
Frente a esa posibilidad, el Gobierno -a través del ministro de la
Producción, Dante Sica- intenta que los sindicatos más fuertes acepten
incrementos a manera de anticipo mientras se continúa negociando.
¿Cuál es la idea? Contradiciendo
en parte el propio discurso de Macri, se busca que un motor de la reactivación
sea el consumo interno.
Un funcionario del equipo económico lo blanquea: "En el actual
contexto inflacionario, lo mejor es que los trabajadores recuperen el salario
real lo antes posible. Sin una mejora en los niveles de consumo masivo será muy
difícil que la actividad económica levante. En un año electoral, las
inversiones no se van a producir".
En el Palacio de Hacienda monitorean bien de cerca la evolución de las
principales 25 paritarias del país, con el objetivo de tener una acabada
muestra y proyección de lo que puede suceder con el consumo de la población.
3. Efecto elecciones en las provincias
En este punto, la lectura es bien simple: el Gobierno cree que los
mandatarios provinciales se mostrarán más "generosos" con su
electorado a medida que se acerquen las elecciones en cada distrito.
En varias provincias, el impacto del empleo público es alto, como
también lo es la dependencia de las empresas privadas respecto de las
contrataciones de las gobernaciones. En consecuencia, ese incremento en el
gasto público tendrá un impacto positivo en el consumo masivo y la actividad
económica en general.
En conclusión: Dujovne le pone números al impacto que tendría sobre el
consumo su "modelo optimista". De acuerdo a sus estimaciones, el
poder de compra de los salarios debería mejorar nada menos que 10% hacia el mes
de junio, en relación con mediados del año pasado, que es cuando se empezó a
deteriorar el salario real.
Esto significaría que, si bien la masa salarial no
se recuperaría del todo con respecto al quebranto que sufrió tras la
devaluación, los asalariados sentirían una mejora en relación al momento de
shock inflacionario iniciado a mediados del año pasado.
Una especie de sensación de "lo peor ya pasó" en materia de
ingresos, un hecho para nada despreciable en medio de la campaña electoral.
En línea con esta idea, el gobierno de María Eugenia Vidal acaba de
ofrecerles a los docentes de la provincia la aplicación de una cláusula gatillo
en la paritaria salarial de 2019. Algo que se negó a lo largo de todo el año
pasado.
Quedan en claro dos cosas: la intención de que las clases se inicien sin
contratiempos y que, lo dicho más arriba, que el Gobierno ve con buenos ojos
que los salarios no pierdan contra la suba de precios.
Para algunos, y lo expresa el propio Roberto Baradel, referente gremial
de los docentes, así como en década del '70 la referencia salarial era el
arreglo de la UOM, ahora el faro para el resto de los sindicatos no son los
metalúrgicos sino los maestros.
Los riesgos
El "plan optimista" de Dujovne no es infalible. Puede fallar; y la economía
argentina ya ha demostrado la fragilidad por la que transita.
Existen al menos cuatro variables que podrían detonar el diagrama del
ministro para que la economía se mantenga estabilizada y Macri siga siendo competitivo
en las próximas elecciones.
La inflación es la principal de ellas que podría jugarle en contra. Si
el alza de los precios no logra descender a un ritmo inferior al 2% mensual
sería muy difícil que los trabajadores puedan pelearle a la inflación y el
consumo recomponerse.
Se sabe: febrero dará algo parecido al 4%, y los dos meses siguientes
podrían acariciar el 3% cada uno. Con lo cual, recién
habría que aguardar a mayo para saber si hay lugar para el optimismo.
Lo mismo con la siguiente variable, más ligada al mercado financiero: la
dolarización. Es común que los argentinos transiten las campañas electorales
con dólares en los bolsillos en lugar de tener pesos. El Banco Central dispone
de poder de fuego pero acotado, de acuerdo a lo firmado con el FMI.
Por eso será muy importante lo que suceda con la tercera variable: las encuestas, que podrían disparar una dolarización
más grande si, por ejemplo, muestran que Cristina Kirchner tiene mayores
chances de ganarle a Macri en el balotaje.
Por último, y aquí la cuarta variable, una que nadie puede controlar: el
contexto internacional, que en las últimas semanas jugó a favor de la Argentina
pero nunca se sabe.
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