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Por Carlos Burgueño - El Fondo
Monetario Internacional (FMI) recalculará hacia arriba en los próximos días su
proyección de inflación para este año. Lo hará cerca del 19 de marzo, el día en
que (si todo sale como se espera en Buenos Aires) libere los u$s10.700 millones
correspondientes al primer desembolso del año. El nuevo porcentaje, que
superará el 30% anual, se anunciará públicamente antes de la cumbre de
primavera que el organismo financiero organizará entre el 12 y el 14 de abril
en Washington, cuando se cuelgue en la página web del Fondo la nueva edición del
World Economic Outlook. Hasta aquí el cálculo estimado por el FMI al negociarse
el acuerdo de septiembre de 2018, era de 27%; un punto menos que el último dato
público blanqueado por el Ministerio de Hacienda. Ese número será recalculado
hacia arriba y se ubicará más cerca de lo que están proyectando las consultoras
privadas, quienes a partir de los datos de enero de 2,9%, ubican el índice de
febrero por encima del 4% y el anual más cerca de 34%.
El reconocimiento del cambio hacia arriba del FMI en la proyección
inflacionaria, fue anunciado ayer por el director para el hemisferio occidental
del organismo, el mexicano Alejandro Werner en una entrevista a la agencia
Bloomberg. El funcionario afirmó que la inflación argentina es “más obstinada
que lo esperado” con lo que el porcentaje debía ser recalculado. Sin embargo,
desde el FMI le hicieron saber tanto al Gobierno como a varios economistas
privados, que este recalculo no implicará el sello de un inclumplimiento para
el país; y mucho menos la necesidad de la negociación de un waiver con el
organismo. Por el contrario: el clima que se desliza desde Washington es de
comprensión y cierto optimismo ante la evolución del resto de las variables,
especialmente las monetarias y fiscales. La visión que se tiene desde
Washington, es que la crisis tocará fondo en el primer trimestre del año, y que
a partir de abril o mayo la tensión recesiva comenzará a ceder y, ahora sí, las
políticas monetarias restrictivas comenzaran a dar resultados en el combate a
la inflación. Y que, en consecuencia, no habrá mayores dificultades para
liberar los u$s10.800 millones comprometidos en el acuerdo de septiembre de
2019; con lo que el gobierno de Macri tendrá liberado el peligro de default
hasta muy cerca de las elecciones de octubre.
Mientras tanto, ya saben en Argentina que los datos de la inflación de
marzo también serán tan complicados como los de febrero. De hecho, en los
pasillos del Ministerio de Hacienda, ya hay cierta rendición a que el piso está
en un 1,5% de crecimiento del IPC, cuando aún no comenzó a correr el mes. El
aumento en los combustibles y de las tarifas de servicios públicos autorizadas
por el propio Ejecutivo así lo sentencian. Con este panorama, y claudicando
ante un 10% acumulado en el primer trimestre del año, la apuesta del Gobierno
es que entre abril y junio haya una reacción positiva en el alza de precios y
que se pueda comenzar el segundo semestre del año con mejores noticias. En el
Ejecutivo se contabiliza ya que el incremento de las naftas que comenzará a
regir hoy, provocará que inevitablemente el índice que mide el INDEC suba de
0,7 a 0,8%. A este hay su sumar el 0,8% de incremento que provocarán los
aumentos de 14% en la electricidad, del 30% en el gas y 9% en el transporte;
con lo que se llega al piso de inflación de 1,5% para marzo. Habrá que esperar
como influyen este mes los sectores de educación y mantenimiento del hogar, dos
rubros que estacionalmente siempre se complican en marzo; más la inercia
inflacionaria que se herede de febrero. Lo cierto es que será imposible que el
indicador no se calcule ya por arriba de 2%; con lo que se llegará al 10%
acumulado en el primer trimestre. Demasiado. Se explica así la señal enviada
ayer por el Banco Central, que anunció un ajuste aún mayor que lo comprometido
ante el FMI de su política monetaria, al menos hasta mayo (ver pag. 3).
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