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Por Pablo Wende
- A partir de abril, el ritmo de ajuste de las bandas cambiarias tendrá una
nueva disminución. En vez de aumentar al 2% mensual (como se implementó de
enero a marzo), el incremento será levemente inferior, de 1,75%. La
decisión fue adoptada por el Banco Central en conjunto con los
técnicos del FMI y figurará en la carta que elevarán al directorio
del organismo para que se apruebe el desembolso de USD 10.700 millones.
La medida será oficializada recién la semana próxima y va en línea con
el programa monetario contractivo que lleva adelante la entidad que preside
Guido Sandleris. Al anunciarse un ritmo menor de ajuste cambiario,
se busca justamente disminuir la influencia que la suba del tipo de cambio
tiene sobre los precios. Aunque en menor medida que en el pasado, el dólar
volvería a utilizarse como ancla para reducir la inflación en un año electoral.
El equilibrio es en esta instancia muy delicado. Por un lado se trata de
evitar un episodio de atraso cambiario, pero al mismo tiempo que el dólar no
suba mucho para que no se siga disparando la inflación. Ayer el Comité de
Política Monetaria (COPOM) del Central, anunció que reducirá la compra de
divisas a USD 50 millones en marzo para evitar una inyección de
pesos excesiva en la economía.
Luego de ajustar otro 2% en marzo, a fin de mes el techo de la banda
cambiaria se ubicará en $ 50,97, mientras que el piso finalizará en $
39,39. A fin de abril, si se aplica el ajuste de 1,75%, esos parámetros
quedarían en $ 51,86 y en 40,07 (techo y piso respectivamente).
En el medio, el Central no podrá intervenir. La brecha de 30% que existe
entre el límite inferior y superior de la banda no será modificada, pese a que
algunos economistas insistían con la necesidad de llevarla al 20% para evitar
oscilaciones más bruscas de la divisa.
El objetivo del equipo económico es que el dólar fluctúe siempre lo más
cerca posible del piso de la banda cambiaria. Si el ajuste será, como fue
acordado, inferior al 2% mensual, se trata de un interesante incentivo para quienes
opten por quedarse en pesos en los próximos meses. Con un ritmo menor de
apreciación de la divisa, es posible aumentar las ganancias con altas tasas de
interés en moneda local.
Por otra parte, se espera que el dólar tenga fuerte presión bajista a
partir de mediados de marzo, cuando empiece a ingresar el producido de la
cosecha récord de maíz. En abril el efecto se sentirá todavía con más fuerza
hasta junio, por los dólares de la soja. Por otra parte, como el Central se
fijó un límite de sólo USD 50 millones diarios de compra, es posible que el
tipo de cambio se vuelva a ubicar bien por debajo del piso de la banda
cambiaria.
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