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Por Christian
Buteler (AF) - La corrida cambiaria sufrida el año pasado dejó una
suba del tipo de cambio superior al 100%, dicha suba no sólo provocó una
aceleración de la inflación sino que también una herida en la economía real de
la cual hasta el día de hoy se sigue sintiendo sus consecuencias.
Para controlar esa corrida fue
necesario elevar las tasas hasta el 73% dentro deun plan del BCRA basado en un
fuerte control de agregados monetarios con “crecimiento 0” para la base monetaria. Crecimiento
cero que no es tan así dado que posee dos incrementos estacionales en diciembre
y junio.
Con tasas astronómicas y una
fuerte recesión el dólar logró ser controlado, a un costo importante para la
economía real. La pregunta es si ya pasó lo peor o podemos volver a repetir
eventos similares en el 2019.
El equilibrio es frágil, ya en
estos días pudimos ver como una baja de tasa abrupta provocó un rebote en el
tipo de cambio que el BCRA rápidamente desactivo subiendo nuevamente las tasas.
Hoy estamos en niveles de tasa del 50% y con un dólar mayorista de
$39.81. A dicha debilidad de la moneda le agregamos que este año hay elecciones y por lo general
muchos de los inversores deciden esperar ese evento posicionados en moneda
extranjera.
¿De donde pueden salir los pesos
que provoquen un nuevo dolor de cabeza a las autoridades del BCRA y a todo el
Gobierno?, de los plazos fijos, hay un stock de $ 1.134.000 millones
depositados a plazos fijos provenientes del sector privado. Si bien es positivo
que exista ese monto depositado a plazo en los bancos también hoy es un riesgo
al existir la posibilidad que parte de ellos quieran pasarse a dólares antes de
las elecciones.
De hecho se descuenta que parte
se traslade a dólares, siempre lo hacen frente a las elecciones y más cuando la
perspectiva del futuro es tan incierta, pero el tema será cuál es el monto que
en definitiva decida hacerlo y si podrá ser abastecido por una mayor oferta
proveniente de las exportaciones como así también del monto que el Tesoro deba
vender para cubrir su déficit.
Dos drivers serán importantes a
la hora de cómo evolucionará nuestra moneda, uno es el contexto internacional,
siempre es importante tener viento a favor, el otro y aún más importante serán
las encuestas sobre quién podrá ser el próximo presidente. En un año netamente
político no podemos pretender que el desarrollo de las elecciones no tenga
incidencia en la moneda que utilizamos como reserva de valor, el dólar.
La realidad es que hoy no podemos
descartar un nuevo evento similar, al BCRA le espera una ardua tarea para
mantener este delicado equilibrio entre tasa y dólar en una moneda tan frágil
como la nuestra. Casi no hay margen de error.
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