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Por Eugenia Baliño - Con una inflación que en enero llegó
al 2,9% -por encima de las expectativas del mercado- y que se espera que en
febrero se acelere a cerca del 4%, a partir de mediados del mes pasado más
inversores comenzaron a elegir los plazos fijos que ajustan por UVA por sobre los tradicionales.
Los números
del Banco Central muestran que en la
segunda quincena de febrero (hasta el 27 de ese mes, último dato disponible)
los depósitos a plazo fijo ajustables por inflación ( UVA/CER) del sector privado crecieron de $14.521 millones a
$23.018 millones, es decir, que recibieron $8.497 millones más por parte de los
ahorristas. Su stock registró así un incremento de 58,51% en 9 días hábiles.
En el mismo
período, los plazos fijos tradicionales de inversores privados perdieron
$12.665 millones, al pasar de $1.119.420 millones a $1.106.755 millones.
Según
señalan en las mesas de los bancos, la fuerte baja de tasas que registraron los
plazos fijos tradicionales ûla tasa Badlar que pagan los bancos privados por
los depósitos a 30 días de entre 1 millón y 20 millones de pesos cayó de 44,6%
a fines de diciembre a 35,4% a mediados de febrero- y el aceleramiento de la
inflación hicieron que a partir de la segunda quincena de febrero muchos
ahorristas a la hora de renovar sus colocaciones decidieran volcar sus pesos
hacia los plazos fijos que ajustan su capital por UVA, la unidad de indexación creada por el Banco Central durante la gestión de
Federico Sturzenegger con el fin de impulsar un mercado hipotecario que estaba
paralizado.
El
desempeño de los depósitos a plazo fijos ajustables por inflación en febrero
marca claramente un cambio de tendencia. En enero, antes de que el Indec diera
a conocer el índice de precios al consumidor ( IPC) de ese mes, las colocaciones que ajustan por UVA/CER habían registrado una caída en su stock de $6.336
millones mientras que en diciembre de 2018 habían perdido $4.524 millones.
Con una
inflación que se espera continúe alta en los próximos meses, teniendo en cuenta
los ajustes de tarifas previstos por el Gobierno y el inicio de las
negociaciones paritarias, en el sector bancario creen que la demanda de plazos
fijos UVA continuará en alza, sobre todo
teniendo en cuenta el rezago que están mostrando las tasas pasivas en acoplarse
a la reversión de la baja de tasas que comenzó a llevar adelante el BCRA a mediados del mes pasado.
Los
depósitos a plazo fijo que ajustan su capital por la unidad de valor
adquisitivo tienen un plazo mínimo de 90 días. El UVA es un índice que va siguiendo la variación del CER
(Coeficiente de Estabilización de Referencia), que acompaña la inflación. Al
momento de realizar la colocación, el depósito inicial es transformado en UVAs al valor de ese día y luego, al momento de la
cancelación, se convierte en pesos. Sobre eso, los bancos ofrecen hoy tasas de
entre 3 y 5% para el plazo más corto.
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