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Por Juan
Bergelín - Después de un enero para el olvido,
los préstamos destinados a empresas mostraron cierto signo de recuperación en
febrero, con un leve crecimiento en las líneas de más corto plazo. Del mismo
modo, después de dos meses de caída consecutiva, el stock de créditos
personales registró una tibia recuperación del 0,92%, lo que implica un aumento
de $3.860 millones.
La baja en el costo del
financiamiento explica en gran parte la mejora en la línea de adelantos en
cuenta corriente, aunque aún están lejos de experimentar un repunte
consolidado. Además, en términos reales –o sea, teniendo en cuenta la inflación
del mes- el crecimiento en los dos segmentos sería prácticamente nulo en
febrero.
Cabe destacar que más allá de estos pequeños
síntomas de mejora, el stock total de préstamos al sector privado sigue sin
levantar cabeza, tras cerrar febrero con una baja nominal de 11.371 millones de
pesos. El duro ajuste monetario que está llevando adelante el Banco Central y el
contexto recesivo son los principales factores que explican este fuerte
deterioro en el financiamiento.
Los datos surgen del informe
diario del BCRA, que muestra que al 27 de febrero el stock de adelantos en
cuenta corriente registraba un aumento de $4.327 millones, lo que representa un
alza del 3,4%. Si bien a simple vista parece un alza menor, contrasta con la
caída de $2.668 millones anotada en enero y con el desplome de $15.677 millones
de diciembre de 2018.
El rol de la baja de tasasEsta línea, también conocida como el acuerdo por
descubierto en cuenta corriente, es la más utilizada por las empresas para
financiar su caja diaria. El costo que cobran los bancos por este
préstamo bajó fuerte en los primeros días del mes, arrastrada por el recorte
que fue aplicando el organismo monetario en el rendimiento de las Leliqs.
En rigor, después de terminar enero en
torno al 60% anual, la tasa de los adelantos en cuenta corriente llegó a caer
en promedio al 47,3% anual en la primera quincena del mes, aunque luego
recuperó algunos escalones, hasta quedar el último día de febrero en 52,4%.
Esta suba reflejó lo que pasó en las licitaciones de Leliqs de las últimas
semanas, donde el BCRA avaló una mayor tasa para desalentar la demanda de
dólares.
En la comparación interanual, los
adelantos vienen cayendo a un ritmo de más del 10%, y la mejora nominal de
febrero no modificó mucho la pendiente de esta curva.
Cheques: los bancos pierden
mercado
La línea destinada a empresas que
volvió a anotar una nueva caída es el descuento de documentos, que al 27 de
febrero registraba un rojo de $3.968 millones, una baja del 1,72% en el stock.
Este tipo de financiamiento, a excepción de la suba de 955 millones de pesos
que marcó en diciembre, viene cayendo desde el mes de junio.
En este sentido, la baja no sólo se debe a la menor
actividad producto de la recesión económica sino también del alto costo que
cobran los bancos por estas
operaciones, lo que llevó a varias empresas a optar por descontar los cheques
en el mercado de capitales a una tasa mucho más baja.
En febrero, la tasa de descuento
para documentos avalados terminó en torno al 36% para el plazo de 60 días, una
baja de 7 puntos respecto al 43% anual en que se ubicaba un mes atrás.
Los bancos, por su parte
cobran una tasa de entre el 60% y el 62% para descontar cheques en esos plazos.
Esta diferencia hizo que en el último año se
duplicará el volumen de operaciones registrado en la Bolsa de Comercio con
descuento de cheques, a contramano de lo que ocurre en los bancos.
Respecto del financiamiento al consumo, los datos
del Central muestran dos caras bien diferenciadas. Por un lado, los préstamos
personales registraron en febrero el primer crecimiento mensual en tres meses.
Del otro lado, el crédito con tarjeta
se desplomó $9.969 millones, mostrando el primer rojo en varios meses.
Un dato clave a tener en cuenta es la
estacionalidad en el stock de financiamiento con tarjeras de crédito, que en un mes
corto como febrero la fecha de cierre pudo haber coincidido con los últimos
días, lo que explicaría esa caída tan abrupta.
Respecto a los préstamos
personales, el stock pasó de $418.867 millones a $422.727 millones en los
primeros 27 días del mes. La tasa, según la información diaria que aporta el
BCRA, apenas cayó en promedio, del 62% anual al 61%.
Si bien la suba de estos préstamos es de apenas
0,92%, lo destacable es que se da en un contexto de crédito en baja y
aumento en la mora.
El costo del ajuste monetario
En el primer caso, con la caída de $11.371 millones
en febrero, el stock de préstamos al sector privado acumula una pérdida de
$57.009 millones desde octubre, cuando el Banco Central encaró
un duro ajuste monetario que redujo fuertemente la liquidez el mercado. Si bien
la absorción de pesos y la suba de encajes fueron clave para lograr estabilidad
en el mercado de cambios, el ajuste monetario también impactó de lleno en los
créditos.
De hecho, con menos liquidez y
tentados por las altas tasas que pagó el organismo monetario, los bancos prefirieron
apuntar sus fondos a las Leliqs y reducir su financiamiento a privados. El
aumento en la mora, que en préstamos al consumo llegó al 4% de la cartera, también
contribuyó a que los banqueros opten por las letras del Central, mucho menos
riesgosas que prestar a familias o empresas.
Del lado de la demanda también hubo
una retracción fuerte, no sólo por el aumento en el costo del financiamiento
sino además por la pérdida de poder adquisitivo, lo que también aceleró la
caída en el consumo.
En la cúpula del BCRA, de todos
modos, justifican la caída del crédito únicamente
por el efecto de la recesión y no por el ajuste monetario. En su última presentación pública, el
vicepresidente primero, Gustavo Cañonero, explicó que históricamente la
recuperación del crédito se da después
de que mejore la actividad y no antes.
En síntesis, la mejora en las líneas de corto plazo
a empresas y, en menor medida, en los préstamos personales no muestra un rebote
en el crédito ni mucho
menos. Habrá que esperar algunos meses para que se consolide esa tendencia y
para eso es clave que bajen las tasas y que se reactive la economía. En este
caso, el orden es indistinto.
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