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En medio de una gran expectativa tras la nueva disparada del dólar,
el Banco Central jugó
ayer todas las cartas que le quedan tras el acuerdo con el FMI para tratar de
apagar el incendio en el mercado cambiario. La entidad que conduce Guido
Sandleris vendió futuros y secó más la plaza pero no logró frenar el avance de
la divisa, que cerró en torno a los $43,50 en las pizarras.
Según señalaron operadores a BAE Negocios, en la última hora
de la sesión se vieron fuertes órdenes de venta en el mercado de futuros de
dólar, que por su magnitud y su sincronización, atribuyen a la autoridad
monetaria. La intervención apenas hizo mella en la plaza cambiaria y
rápidamente el dólar retomó su escalada.
Sobre el cierre de la rueda, volvió a reforzar el apretón monetario a
través de su licitación diaria de Leliq. Absorbió casi el doble de lo esperado,
$60.954 millones (la mayor contracción en tres meses y medio por esa vía), y
subió la tasa de referencia 131 puntos básicos, a 51,86 por ciento.
Para los operadores el BCRA se "quedó
corto" con la tasa -preveían que convalidara un rendimiento promedio en
torno al 53% o incluso mayor- y el mercado le pasó factura, con un abrupto
salto en los últimos compases de la sesión.
El BCRA había
anunciado que buscaba colocar $190.000 millones en Leliq, $30 millones más del
vencimiento de la jornada, pero terminó adjudicando $223.154 millones.
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