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La inestabilidad cambiaria generó un efecto inmediato: los insumos para
la producción quedaron sin precios, desaparecieron de la oferta o se vendió sin
valor de remito, a la espera de la fijación del dólar. De este modo, la escasa
actividad manufacturera e incluso el comercio puso el freno de mano ante la
mesura de los proveedores que salieron de mercado.
Fuentes industriales consultadas por BAE Negocios confirmaron
la ausencia de listas de precios luego de la alarma generada por la incipiente
devaluación del miércoles, y confirmada con la suba de la divisa norteamericana
de ayer. "Está todo frenado. Si necesitás de manera irremediable mantener
las máquinas encendidas, se paga un costo que nunca se sabe si será el
real", confió alarmado el dueño de una fábrica bonaerense.
Los empresarios admitieron que manejaban un escenario "complicado
ante las variables que habían puesto al mercado en situación de tensión".
"No sabíamos cuándo, pero ya intuíamos que este dólar iba a tener un
movimiento y como todos los costos están dolarizados, iba a impactar en los
insumos", sostuvo otra fuente de una empresa pyme.
Lo cierto es que la ausencia de precios en la reposición se tornó
herramienta habitual para evitar perder terreno en el intercambio. Los
industriales alertaron que este escenario profundizó el enfriamiento de la
actividad porque prefirieron detener las pocas ventas para evitar la pérdida de
rentabilidad total.
"No va a haber precios en los próximos días. Si se mantiene la
incertidumbre, la recesión será tan profunda que pronosticar un horizonte de
recuperación es, al menos, un desconocimiento profundo, que llevará a las pymes
a la destrucción final", se quejó otro dueño de fábrica.
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