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Por Alejandro
Colle - Comienza una semana decisiva para definir el sendero del dólar. Por
un lado está el Banco Central con su precario arsenal de instrumentos y, por el
otro, un mercado cambiario donde la demanda por la divisa viene superando a la
oferta.
El Central utilizó al máximo los tres elementos que tiene autorizados
por el acuerdo con el FMI. Acentuó la absorción monetaria y en 3 días retiró de
plaza algo más de $150.000 millones. Al mismo tiempo, convalidó una fuerte suba
de 600 puntos básicos en la tasa de interés de las Leliq, que en lo que va de
marzo pasó de 50,2% a 57,8% anual. Y completó la faena con una activa presencia
en la punta vendedora del mercado de dólar futuro.
La reacción fue, para muchos, algo tardía. El dólar venía de cerrar
febrero con un alza de 4,8%. Empezó marzo 1% arriba, para sumar otro 2,2% el
miércoles y 4,3% más el jueves. Recién el viernes el BCRA consiguió hacer
retroceder al dólar, que terminó 3% abajo en $41,20. El repliegue fue parcial,
ya que la semana mostró al billete 3,2% arriba y al peso como la moneda de peor
performance entre las emergentes.
Desde la autoridad monetaria parecen confiados en la efectividad de la
estrategia que en marzo ya retiró más de 10% de la base monetaria. Advierten
que hace falta tiempo para que se note un efecto estabilizador. Pero en una
circunstancia como esta, tiempo no sobra.
El Central está virtualmente atado de pies y manos para actuar en el
mercado spot. Solo puede vender dólares cuando la cotización supere el techo de
la zona de no intervención. Para hoy ese valor está fijado en $50,33. Supera en
22,2% al cierre del mayorista. Si el dólar saltara en un porcentaje como ese,
el problema se convertiría en algo mucho más serio que la necesidad de atenuar
la volatilidad cambiaria.
El as en la manga que tiene el equipo económico es la posibilidad de
volcar al mercado los dólares del Tesoro. Algo que se viene conversando hace un
par de semanas y que habilitaría a agregar unos u$s 8.000 millones a la oferta
de divisas. El monto, la forma en que se emplearán las divisas y los límites
diarios son temas que la Argentina aún
debe precisar para conseguir la autorización. El 19 está previsto el desembolso
de un nuevo tramo del stand by por u$s10.800 millones. Quizás el asunto forme
parte de las conversaciones que el ministro Nicolás Dujovne tiene previstas
este jueves en Washington (ver pág. 3).
Todavía faltan tres semanas para la liquidación de divisas de la cosecha
gruesa, en la que el Gobierno tiene cifradas esperanzas. La estimación oficial
es que la soja aportaría unos 18.000 millones de dólares y el maíz, otros
u$s4.000 millones. El fuerte del trimestre dorado de la entrada de dólares
ocurre entre junio y julio (en esos meses de 2018 ingresaron u$s6.534
millones), según las cifras del Centro de Exportadores de Cereales.
Por el momento, solo el aumento de la tasa, la reducción de la liquidez
y la venta de dólar futuro son las armas disponibles. La sequía monetaria
probablemente induzca al desarme de posiciones en moneda extranjera, debido al
encarecimiento del precio del dinero.
Por otro lado, la presencia activa del Central en el offer de los
futuros, debería alentar la venta de dólares contado. Quienes busquen
financiamiento en pesos a tasas menores a las de mercado pueden conseguirlo
vendiendo divisas spot y recomprándolas a término: el costo del crédito es la
tasa implícita que surge de la diferencia entre ambas cotizaciones. Para el fin
de marzo, los cierres del viernes marcaban 42,37% y para abril, 47,64%.
La inusual demanda de dólares de los últimos días no sería mayormente de
compradores minoristas. Los depósitos a plazo fijo en pesos de privados cayeron
1,5% en lo que va del mes, pero todavía acumulan un aumento de 11,6% en lo que
va del año, según datos del BCRA. La duda de varios economistas y observadores
del mercado es si la batería de instrumentos del Central será igualmente eficaz
si la demanda proviene de algún fondo de inversiones de Nueva York, cuyas
decisiones de aumentar o bajar la exposición con un determinado país dependen
del análisis que un software hace respecto del riesgo que representa una
inversión.
Hay razones externas, como el fortalecimiento del dólar a nivel mundial
y el reflujo de fondos de mercados emergentes, que también explican lo ocurrido
en los últimos días. Los bonos cerraron la semana con caídas de 2% en el AY24,
3,9% en el AA25 y de 5,1% en el caso de los DICA. Los rendimientos saltaron 400
bps a niveles de 14% en lo que va del mes y el riesgo país se mantiene alto en
779 puntos.
Pero los números de la economía Argentina, no ayudan. La recesión lleva
a dudar de la posibilidad de cumplir con el déficit primario cero, mientras el
ratio deuda/PBI supera 90% y siguen escalando los déficits financiero y cuasi
fiscal: las Leliq ya suman $985.000 millones y devengan intereses por $40.000
millones mensuales.
Y la inflación que no cede. Un dato: el BCRA dejó de comprar dólares el
14 de febrero, día en que se conoció el 2,9% de inflación de enero, situación
que se complicó con las estimaciones de más de 3,5% para febrero y marzo.
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