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La lección de las
últimas ruedas es que la calma cambiaria desapareció porque el mundo y el año
electoral prometen seguir dotando de variabilidad al dólar en tanto no se
generen señales de confianza. Sin embargo, en el horizonte más próximo se
observan moderadas dosis de optimismo.
Así lo aseguró el
gerente de inversiones de GMA, Nery Persichini, quien dijo que una de las razones
que alimenta esta visión es el movimiento que tuvo el Índice de Tipo de
Cambio Real Multilateral (ITCRM), una medida de la competitividad precio de la
Argentina frente a sus socios comerciales.
Tras la depreciación
del peso del jueves, el ITCRM alcanzó 123,90, un nivel que no veía desde
octubre y noviembre. Ese nivel parece difícil de superar en el corto plazo ya
que luce competitivo. Es un 29% superior al de un año pero no luce como un
valor insostenible de “overshooting” como en octubre (142)".
Agregó que "un
tipo de cambio real más alto atenta severamente con las posibilidades
electorales de Cambiemos. El votante piensa cn el bolsillo. Por eso es deseable
una caída del ITCRM".
Asimismo, Persichini
puntualizó que "un clima externo más benévolo podrá colaborar con la tarea
del BCRA y generar una
nueva apreciación real del peso. Es decir, la inflación, en el corto plazo
podría volver a ganarle al ritmo devaluatorio".
Esta tesis se
refuerza con el ingreso en la etapa del año en la que la cosecha “gruesa” de
oleaginosas aporta dólares a la economía. También colabora el desembolso de más
de u$s 10.000 millones de una nueva cuota del FMI.
"No creemos que
vayan a faltar dólares. En verdad, creemos que van a faltar pesos. Estas
conclusiones, no obstante, están supeditadas a que los bonos y el riesgo país
se estabilicen si el oficialismo comienza a afianzarse en las encuestras",
destacó.
Para Persichini, la
presión en el mercado cambiario durante la semana pasada provino de dos
frentes: el externo y el local. "Si bien es difícil asignar ponderaciones
a los culpables, en esta ocasión, el mundo, con sus factores “push”, fue el
mayor conspirador a la relativa calmacambiaria que estábamos experimentando
durante los últimos meses".
Mientras que, desde
el ámbito doméstico, más allá de la labor del Banco Central(BCRA), no
hubo motivos para apaciguar las aguas y renovar rápidamente la confianza en la
moneda local, puntualizó.
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