|
Por Pablo Wende
- Pese a haber estado más de 1,5% abajo durante la jornada, el dólar
terminó ayer en sus máximos del día, superando el cierre del viernes. Aún
con la buena noticia para los mercados de la derrota kirchnerista en Neuquén,
la baja del riesgo país y la mejora de las acciones, el peso no pudo sostener
el envión del arranque de la rueda por una razón: la ausencia de oferta de
divisas en el mercado cambiario. Ayer la cotización minorista quedó en $ 42,29,
luego de haber cotizado a $ 41.50 al principio de la rueda.
El poco volumen negociado en las últimas jornadas cambiarias revela el
"impasse" en el que se encuentra el mercado, a la espera de los
dólares de la cosecha gruesa. Según adelantó el ministerio de Hacienda a fines
de la semana pasada, entre maíz, soja y el remanente de trigo ingresarán unos
USD 25.000 millones. El monto debería sobrar no sólo para equilibrar el tipo de
cambio, sino también para empujarlo hacia el piso de la "zona de no
intervención", tal como sucedió hace un mes.
Sin embargo, las preocupación respecto a cómo evolucionará el dólar
en los próximos meses continúa. Y uno de los cuestionamientos centrales pasa
por el "poder de fuego" que tendrá el Tesoro para defender el tipo de
cambio a medida que se acerquen las elecciones. Sólo quedaría la tasa de
interés como sucedió en las últimas jornadas. ¿Pero hasta dónde se puede subir
el rendimiento en pesos para frenar al dólar?
egún dejaron trascender desde Hacienda, El Tesoro contaría con unos USD
8.000 millones de "libre disponibilidad", una vez que se efectivice
el próximo desembolso del FMI, a fin de marzo. Antes, el directorio del
organismo deberá aprobar el cumplimiento de metas fiscales y monetarias por
parte del Gobierno argentino, pero se descuento que ello sucederá en la reunión
del próximo 28 de marzo.
Los técnicos del organismo impusieron condiciones muy estrictas para la
venta de esos dólares en el mercado cambiario. La orden del jefe de la
misión, Roberto Cardarelli, fue contundente: las divisas que presta el FMI
no se pueden utilizar para financiar la fuga de capitales. En otras palabras,
no pueden ser utilizadas para "planchar" la cotización
artificialmente mientras los inversores buscan refugio en moneda dura.
El Tesoro precisa vender parte de los dólares que le presta el Fondo
para hacer frente a sus necesidades financieras en pesos. La fórmula elegida es
conocida: licitaciones diarias, por montos predeterminados, que no
superarían los USD 50 millones. Según se dejó trascender, este esquema
comenzaría entre mediados y fines de mayo para no agregar todavía más oferta a
la liquidación de la cosecha.
La inquietud es que este mecanismo le quita toda capacidad al Gobierno
de aplacar presiones cambiarias, algo que es casi inevitable que suceda más
cerca de las elecciones. Es posible que esa mayor presión para dolarizarse
arranque con más fuerza en julio, semanas antes de las PASO. Y que luego de las
primarias se intensifique, porque es probable que el escenario quede muy
incierto de cara a las elecciones generales de octubre.
¿Quién pondrá los dólares cuando se produzca esa presión, que en el
Gobierno reconocen incluso como inevitable? La respuesta es preocupante: nadie.
Por eso, la posibilidad de que el tipo de cambio pegue un salto significativo
después de mediados de año es uno de los temas que más inquietan a la
conducción económica.
Es posible que éste sea uno de los temas que conversarán el ministro de
Hacienda, Nicolás Dujovne, con la titular del FMI, Christine Lagarde. Pero
por el momento parece poco probable que el organismo vaya a modifcar esta
postura inflexible. La decisión de Luis Caputo de disponer de los dólares del
FMI de manera discrecional fue lo que lo terminó eyectando del Central, pocas
semanas después de la crisis cambiaria de agosto, que llevó el dólar a $ 42.
|