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Por Eugenia Baliño
- Por el repunte de la inflación, los plazos fijos ajustables por UVA pegaron
un fuerte salto en febrero. Según los datos del Banco Central, el stock de este tipo de depósitos del
sector privado culminó el mes un 75% por encima del cierre de enero.
La aceleración de la inflación a partir de enero y el alza de las
expectativas para los próximos meses, junto con una fuerte caída en las tasas
de los plazos fijos tradicionales, reavivaron el interés por este tipo de
colocaciones, que en enero habían registrado su menor nivel desde la corrida
cambiaria de finales de agosto de 2018.
El despegue de los plazos fijos UVA arrancó
en la segunda parte de febrero, luego de que el Indec diera a conocer que el
índice de precios al consumidor (IPC) de enero alcanzó el 2,9%, superando
las expectativas del mercado.
Es por eso que si se toma la variación de estas colocaciones al cierre
de mes, el resultado es de un aumento de $10.573 millones (pasó de $14.015
millones a $24.588 millones), pero el promedio mensual arroja una caída de $50
millones (0,3%).
Según señaló Miguel Arrigoni, socio de First Capital Group, en febrero
se generó "un traslado de plazos fijos tradicionales denominados en pesos
a plazos fijos denominados en UVA,
motivado por la cobertura de la pérdida de poder adquisitivo". "Cabe
destacar que dicho panorama se vio enmarcado por una baja de más de 900 puntos
básico en las tasas pasivas de referencia para la primera mitad de
febrero", precisó en un informe publicado ayer por la consultora.
Según el Informe Monetario de febrero, publicado ayer por el BCRA,
"los depósitos a plazo denominados en UVA mostraron
un cambio de trayectoria en el transcurso de febrero, en un período en el que
las tasas de interés pagadas en el segmento también aumentaron". La tasa
pagada por los bancos a sus clientes por los depósitos indexados a 90 días (el
plazo mínimo de colocación) promedió el 5,8%, 1 punto porcentual por encima del
mes previo, mientras que la tasa pagada por depósitos en torno a 180 días
alcanzó el 7,6%, lo que significó un incremento de 0,3 puntos porcentuales
respecto de enero.
Pese a la baja de tasas, los plazos fijos tradicionales del sector
privado crecieron un 1,4% en febrero, tomando la variación del stock al cierre
del mes, mientras que aumentaron un 6,8% en promedio en términos nominales
(1,7% real), con lo que acumulan cinco meses de suba ininterrumpida, según
destaca el informe del Central.
Tocaron piso
En tanto, después de cuatro meses consecutivos de caída, el saldo de
préstamos en pesos al sector privado aumentó 0,5% en febrero en términos
nominales y ajustados por estacionalidad (cayeron un 2,6% real), impulsados
principalmente por los créditos destinados al consumo. El crecimiento
interanual, sin embargo, continuó desacelerándose y se ubicó en el 11 por
ciento.
Dentro del segmento dirigido principalmente a las familias, las
financiaciones con tarjetas aumentaron en promedio 2,5%, de la mano de una
mayor recesión que impide a muchos consumidores afrontar el pago total de sus
plásticos, y los préstamos personales, 0,5 por ciento.
"Esto podría hacernos presagiar que hemos llegado a lo más bajo de
la curva, y que a partir de ahora podría comenzar una lenta recuperación
aprovechando la aparición en los recibos de sueldos de los primeros resultados
de las paritarias salariales", aseguró Guillermo Barbero, socio de First
Capital Group respecto del incremento del stock de préstamos personales de
febrero.
Los préstamos a las empresas prolongaron su caída en febrero, aunque a
un ritmo menor que en los meses previos. A pesar de que sus tasas siguieron
bajando, tanto el financiamiento mediante documentos a sola firma como los
créditos a través de adelantos en cuenta corriente cayeron alrededor de 2% el
mes pasado nominalmente y con ajuste estacional.
En tanto, entre los préstamos con garantía real, prácticamente se
compensó el incremento de 0,8% que registraron los hipotecarios con la caída de
0,7% de los créditos prendarios, destaca el informe del BCRA.
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