EN TÉRMINOS NOMINALES Y REALES, EL EXCEDENTE ES MÁS BAJO El saldo favorable de las cuentas públicas se redujo $ 250 millones en lo que va del año. Pero si se tiene en cuenta la inflación, la reducción alcanza hasta $ 1.900 millones. El aumento de gasto público generó una reducción del superávit fiscal en lo que va de 2005 respecto a su evolución el año pasado. En los primeros cinco meses del año, las cuentas públicas tuvieron una merma de 250 millones de pesos respecto a igual período del año anterior. Esta tendencia se agudizó en mayo, cuando la diferencia interanual trepó a $ 1.068 millones, y se espera que continúe en los próximos meses. En términos reales, el deterioro es aún mayor.
Si bien el sector fiscal se mantiene superavitario, los excedentes son cada vez menores. El aumento del gasto, a un ritmo mayor que los ingresos, llevó a que en los últimos meses se registre una dinámica adversa en las cuentas públicas.
Los resultados del mes de mayo encendieron las primeras luces de alerta en los analistas del sector fiscal. El superávit primario ese mes fue de $ 3.306 millones, 24% menor a los $ 4.374 millones logrados en mayo de 2004.
Esta pérdida fue consecuencia de que los ingresos se mantuvieron estables, mientras que el gasto corriente tuvo un alza de 35,8%. Las transferencias corrientes y el pago de remuneraciones fueron los ítems que mostraron mayores subas.
Asimismo, en junio del año anterior el superávit primario fue de $ 1.798 millones, mientras que para junio pasado se espera un excedente de $ 1.200 millones, es decir que continuaría la tendencia declinante.
En términos reales, la comparación es más desalentadora. Durante su exposición en el Club de la Unión Nacional, el economista Miguel Ángel Broda explicó que el Fisco lleva siete meses consecutivos de reducción del superávit.
En el período de noviembre a mayo pasados, los ingresos reales subieron $ 2.100 millones, mientras que el gasto primario real creció $ 4.000 millones (ver infografía). Es decir que hubo un déficit real de $ 1.900 millones.
También se verificó un alza en la propensión a gastar del Gobierno, es decir, cuanto gasto nuevo realiza en función de los nuevos ingresos que percibe. Según este análisis, el Ejecutivo gasta 1,8 pesos por cada peso adquirido. Mientras que en 2003, por ejemplo, solo gastó 0,54 centavos por peso.
La proximidad de las elecciones legislativas de octubre es un factor clave para explicar este aumento del gasto. También la necesidad de mantener, a través de incentivos fiscales, el nivel de actividad de la economía.
Por su parte, la recaudación de ingresos, si bien se mantiene por encima de lo presupuestado, inició una desaceleración de su evolución mensual. Los últimos dos meses mostraron las variaciones más bajas desde septiembre de 2002. El efecto del crecimiento económico, la inflación y el mayor cumplimiento tributario de los contribuyentes tiene un impacto cada vez menor sobre los ingresos.
No obstante, el Gobierno ya cubrió 70% de la meta anual de presupuesto con un superávit que llegó a los $ 9.789 millones. La pauta es de $ 14.200 millones o 3,2% del Producto Interno Bruto (PIB) proyectado.
Los resultados fiscales son clave en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), bajo la perspectiva de cerrar un nuevo acuerdo. Del ahorro fiscal anual también se desprenderán las necesidades de financiamiento en 2006, año en el que el Palacio de Hacienda deberá enfrentar un cronograma de pagos de deuda más ajustado. |