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Por Juan Bergelín
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Por segundo día consecutivo, y pese a que el Banco Central aceleró la
suba de tasas, el dólar volvió a
operar en alza en la city porteña, a contramano del resto de las monedas de la
región. Si bien el salto no fue tan amplio, preocupa en el mercado que la
divisa no esté reaccionando al alza en los rendimientos en pesos, que a su vez
agrava el cuadro recesivo de una economía que aún no tocó fondo.
El lunes, cuando el dólar esquivó el
viento a favor del resto de los activos locales y operó en alza, la explicación
que muchos encontraron era que el organismo monetario había unificado las dos
subastas de Leliq diarias, lo que se traducía en una menor agresividad para
absorber pesos, más allá de que terminó subiendo la tasa.
En el Central tomaron cartas en el asunto y el
martes, a primera hora de la mañana, anunciaron no sólo que retomaban hasta el
viernes las dos subastas diarias, sino que además anticiparon el monto
indicativo a colocar por día, buscando dar una señal de certeza y convencer
al mercado de su
misión. De hecho, en el comunicado de prensa explicaron que el objetivo del
anuncio era "mejorar la señal de política monetaria y calibrar con más
precisión la liquidez del sistema".
Pero el mercado siguió en la suya. En la primera subasta subió 137
puntos la tasa, hasta 61,23% en
promedio, y colocó apenas $65.343 millones. En la segunda, a menos de una hora
que cierre el mercado, absorbió los $134.657 millones restantes de lo que tenía
planeado en el día y volvió a subir la tasa, a un promedio
de 62,119%.
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