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Por Juan Strasnoy Peyre - El Banco Central subió ayer la tasa de Leliq
al 63,8% y esta vez sí obtuvo una leve baja del tipo de cambio. El billete
minorista, que operó en alza buena parte de la jornada, bajó 22 centavos a
$42,30 y el mayorista cedió 30 centavos a $41,20. Según los operadores, el Banco Nación salió a vender dólares a
última hora para apuntalar la baja y algunas entidades privadas aprovecharon
los rendimientos en pesos para tomar ganancias con sus posiciones de contado y
futuro. Ese cóctel le dio un respiro al Gobierno. Sin embargo, en el mercado
esperan que la presión al alza continúe y advierten que la supertasa, la única
arma que tiene a mano el BCRA, podría subir todavía más.
La divisa
abrió en alza y llegó a cotizar a $41,75 en la plaza mayorista. Pero a media
rueda comenzó un lento retroceso, que se aceleró a minutos del cierre, cuando
el Nación hizo su primera intervención desde el debut del actual esquema monetario.
En otra rueda de bajo volumen de operaciones (u$s533 millones), los operadores
esperaban novedades acerca de la modalidad de venta de parte de los dólares que
recibirá el Tesoro por el próximo desembolso del stand by, ante la reunión
entre el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y la titular del FMI, Christine Lagarde.
El Central
subió ayer la tasa de Leliq por octavo día consecutivo: la llevó al 63,8%, casi
20 puntos por encima del piso de 43,9% alcanzado en febrero, en línea con la
decisión de reforzar la política contractiva para intentar contener el dólar
durante la campaña.
Otra vez la
tasa no alcanzó por sí misma y el BNA tuvo que colaborar con sus divisas. Sin
embargo, Fernando Izzo, analista de ABC Mercado de Cambios, señaló que
"algunos bancos vieron la oportunidad de tomar ganancias con sus
posiciones de contado y futuro" por los altos rendimientos en pesos.
Aunque, ante una tensión cambiaria que no afloja, aclaró que la baja del dólar "no
significa que la tasa haya llegado a su techo".
En las
últimas semanas, la presión alcista creció de la mano de la aceleración de la
inflación, el avance del clima electoral sobre la agenda, la suba del riesgo
país y un contexto financiero global algo más adverso para los mercados
emergentes, entre los cuales Argentina se lleva los peores resultados producto
de sus propias debilidades macro.
"El
volumen sigue siendo bajo; la gran incógnita está en qué pasará si se eleva la
demanda ante esa escasa oferta", advirtió el analista financiero Christian
Buteler. En ese aspecto pesan las dudas sobre el uso de los dólares del Tesoro.
A
diferencia de la importancia de esas divisas que resaltaron en el BCRA, en Hacienda aseguran que la venta de cerca de u$s10.000
millones no servirá para afrontar una eventual corrida: "El mercado ya
sabe que esos dólares se van a vender con un esquema preanunciado, como
estipula el acuerdo con el Fondo, con lo cual no va a estar para intervenir en
el día a día".
Al
respecto, la economista de Itega, Mara Ruiz Malec, planteó: "Muchos dicen
que la estabilidad cambiaria está garantizada porque el Tesoro puede vender los
dólares del FMI. Pero el FMI puede pedir que se vendan de forma tal de no
interferir en el valor que tendría la moneda si no estuvieras vendiendo.
Subastas, a tal hora, tal monto. El año pasado el Tesoro tuve que vender
dólares con cierto mecanismo y la verdad es que no funcionó".
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