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Por Pablo Wende
- Los rendimientos de los de plazos fijos ahora sí comenzaron a reaccionar,
como consecuencia del ajuste de la tasa de referencia que impulsa la política
monetaria del Banco Central. Según los datos publicados ayer, la tasa para
depósitos a plazo ya había trepado a 41,9%, cuando hace sólo una semana apenas
superaba el 37% en promedio.
El incremento todavía parece a
mitad de camino teniendo en cuenta la suba de los rendimientos de las Leliq,
que pasaron del 44% al 63,8% en menos de veinte días. Sin embargo, en los
últimos días el incremento se aceleró y es posible que siga haciéndolo en las
próximas jornadas.
El aumento de las tasas es una
consecuencia de la política muy restrictiva que viene llevando adelante el
Central, al absorber pesos para que no aumente el nivel de base monetaria. Pero
el objetivo que se busca a nivel oficial es que los rendimientos que se
ofrecen al ahorrista en moneda local sean lo suficientemente atractivos como
para evitar que haya una mayor dolarización de portafolios.
Además de la tasa de plazo
fijo minorista, también aumento para los inversores más grandes. Según se difundió, en
el caso de las colocaciones por depósitos de más de 20 millones de pesos, los
bancos ya están pagando más de 45%.
Como complemento de este
incremento de tasas, la institución que preside Guido Sandlerisdio señales
fuertes en los últimos días sobre la estabilidad que busca para el dólar. No
sólo estarán los dólares de la cosecha, sino que además el Tesoro saldrá a
vender USD 9.600 millones a lo largo del año. Además, el ritmo de aumento
de las bandas cambiarias bajará de 2% a 1,75% mensual.
Con este panorama, se
busca dar cierto grado de seguridad de que el dólar tendrá un comportamiento
tranquilo en los próximos meses, por lo que sería buen negocio pasarse a pesos.
Pero la incertidumbre
electoral ya se empieza a apoderar de los inversores, que exigen tasas
cada vez más altas para quedarse en moneda local. Los plazos fijos, que venían
subiendo fuerte desde noviembre pasado, en lo que va de marzo detuvieron esa
mejora e incluso se nota una caída marginal en los depósitos mayoristas.
El incremento de tasas
persigue otro objetivo, además de atraer a ahorristas: que a las empresas les
cueste financiarse en pesos y acuden a la venta de dólares para conseguir
liquidez. Esto dio buenos resultados a partir de octubre pasado, cuando el BCRA
decidió llevar la tasa de referencia a un récord del 74%. Pero resulta cada vez
más difícil que se repita ese comportamiento.
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