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Por Veronica Dalto - En
un año en que la recaudación crece por debajo de lo previsto y las
prestaciones sociales se ajustarán por encima de la inflación en la segunda
parte del año, el FMI ya le advierte al Gobierno que debe realizar
"una mayor restricción en el gasto gubernamental" para alcanzar
el déficit cero, pero también le permite estirarse a un déficit primario
de 0,5% del PBI activando los ajustadores del gasto social y de capital.
Sucede que el Gobierno logró
superávit primario (sin contar el pago de intereses de la deuda) en el primer
bimestre del año, pero para el primer semestre ya se duda que se
pueda alcanzar un colchón para poder solventar una segunda parte del año que
estará cargada con mayores gastos. Y se le dificultará lograr el
equilibrio primario a fin de año.
De hecho, el reporte
técnico de la tercera visita el mes pasado en Argentina, recomienda que
"lograr un déficit primario cero en 2019 requerirá una mayor restricción
en el gasto gubernamental".
La alerta se encendió porque
la recaudación cae en términos reales desde julio del año pasado debido a
la recesión.
En tanto, las retenciones a
las exportaciones, que se instalaron para financiar la mitad del déficit
primario que hay que bajar este año, están creciendo por debajo de lo
previsto: el año pasado se recaudaron $114.160 millones en vez de 165.733
millones de pesos.
Para este año se habían
previsto $432.812, y si bien todavía falta que se liquide la cosecha gruesa,
ahora en abril, los analistas ya esperan que se recaude menos de lo
previsto. Por ejemplo, el Estudio Broda prevé que falten unos $80 mil millones
menos de derechos de exportación.
Con todo, el Gobierno esperaba
que la inflación, mayor a la prevista, generara los recursos adicionales para
compensar la baja en la recaudación por la contracción de la actividad.
Del lado del gasto, la
movilidad generará una suba del gasto previsional por encima de la inflación en
el segundo semestre -debido a que se ajusta con la inflación pasada en un
contexto de inflación descendente-.
Broda estimó que para afrontar
ese gasto inflexible se "requiere un ajuste brutal en el resto del
gasto", del 16,3% en los subsidios económicos, gastos de funcionamiento,
transferencias corrientes a provincias y gastos de capital. Así el consenso de
los analistas daba por descontado un piso déficit primario de 0,5% del PBI
(Broda lo estiró al 1,4 por ciento).
Ahora el reporte
del staff recomienda al directorio del FMI aprobar una suba en el gasto
social de 0,2% al 0,3% del PBI.
Se trata de un
"ajustador" del equilibrio primario, que figura en el acuerdo firmado
con el Fondo y le permite al Gobierno elevar el gasto los programas de
protección social, como la AUH, asignación familiar por embarazo y ayuda
escolar anual.
El Gobierno ya utilizó un
0,1%, unos $15 mil millones, al anticipar el aumento de la AUH para todo el año
para marzo. Ahora podría elevar el gasto social unos 45 mil millones de
pesos.
En tanto, el Gobierno ya
contaba con otro "ajustador", de 0,2% del PBI, para proyectos de
capital financiados por organismos internacionales. Es decir, que Hacienda
puede mostrar un 0,5% del PBI de déficit primario a fin de año sin que se haya
incumplido el acuerdo con el FMI.
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