|
Por Alejandro Colle - El dólar parece
haber frenado la espiral alcista ante la batería de medidas y anuncios
desplegados por las autoridades del Banco
Central, el Ministerio de Hacienda y los técnicos del FMI. Sigue la
volatilidad, pero consiguieron que se calme relativamente entre $40 y $41.
Esta relativa tregua cambiaria llevó a que se revalorizara el nuevo
nivel alcanzado por las tasas de interés y resurgiera el apetito de los
inversores por las opciones en pesos, entre las que se destacan las Lecap y,
tras conocerse el 3,8% del IPC de febrero, los títulos públicos que ajustan por
inflación.
Las tasas de las Leliq pasaron de 50,2% a 63,9% en lo que va de marzo.
Un alza de 13 puntos, casi el doble de la reacción que tuvo la tasa Badlar, que
es la que se paga por depósitos de más de un millón de pesos a 30/35 días de
plazo. En la primera quincena, esta tasa pasó de 35,6% a 43,5% anual. Para
depósitos de más de $20 millones (TM20) el rendimiento mejora a 45,25% anual, pero
los plazos fijos comunes a 30 días siguen la tendencia pero con algo menos de
entusiasmo: pagan 40,61% anual.
esde el BCRA aspiran
a que las entidades financieras mejoren los ofrecimientos al público de plazo
fijo, probablemente a través de la apertura de un nuevo plazo de 30 días para
las Leliq, de manera de calzarlas con los depósitos. En lo que va de marzo,
esta tasa subió 5 puntos porcentuales y el stock de depósitos a plazo, según
las estadísticas del Banco Central, registraron una caída de 1,8%. El tema de
la suba de tasas es clave, toda vez que, a estos niveles, una suba de 1,5 peso
en el dólar se come toda la renta de un depósito.
Por otra parte, no hay que perder
de vista que la contrapartida de los depósitos a plazo fijo son mayormente las
Leliq, ya que el crédito bancario al sector privado se mantiene estancado. Y un
retiro de depósitos puede significar cancelación de Leliq y una expansión
monetaria no deseada, que impactaría en los índices de inflación.
Aún con estos desfasajes, el salto
de la tasa de interés de referencia influyó en el rendimiento que ofrecen las
Lecap, que se ubicó en torno de 45% anual. En este nivel de retorno, los
estrategas consideran que puede ser una buena jugada incorporar las letras
capitalizables del Tesoro, especialmente las más cortas, a la porción en pesos
de las carteras.
Volviendo al tema inflación, las
expectativas de índices todavía elevados provocaron un salto en las
cotizaciones de los títulos en pesos. La proyección de la Universidad Torcuato
Di Tella (UTDT) para los próximos 12 meses saltó de 30% a 40% entre febrero y
marzo, de acuerdo a la mediana de las estimaciones. El mayor aumento se dio en
aquellos bonos asociados a la evolución del CER, el Coeficiente de
Estabilización de Referencia.
En este capítulo, entre las
opciones que manejan los portfolio managers se destacan los Boncer. En la última
colocación de Boncer 2021 (TC21) efectuada la semana pasada, el Tesoro logró
una suscripción de $30.653 millones (algo menor a las ofertas presentadas) y
los precios finales de la licitación mostraron un rendimiento de 9,16% anual.
Dentro del menú, y siempre tomando
en cuenta la recomendación de no exceder la exposición más allá de 25% de la
cartera, se destacan papeles como los Boncer 2021 y 2023 (TC23) y todas las
Lecap. Entre las recomendaciones sobresalen las de privilegiar esos papeles a
desmedro de otros títulos de mayor duration, como los Discount 2033 (DICP) o
los Par 2038 (PARP).
Algunos analistas subrayan que los
títulos que ajustan por CER de alguna manera también están protegiendo contra
una escapada del dólar, con el argumento de que una eventual suba del billete
estadounidense se vería reflejada en los precios de la economía a través del
“pass through” o mecanismos de transmisión.
Para la parte de dólares de las
carteras, los analistas financieros se inclinan por papeles como los Bonar 21
(AA21), Bonar 22 (A2E2) y el Bonar 24 (AY24). Aún a pesar de la caída en los
rendimientos, asociada a la baja del riesgo país argentino que vuelve a apuntar
a los 700 pb, estiman que tienen potencial para obtener una ganancia de
capital.
Y, desde ya, las Letras del Tesoro
(Letes). En la última licitación el Tesoro consiguió renovar 93,5% del
vencimiento y colocó u$s854 millones a 210 días de plazo. Habrá que seguir de
cerca cómo sigue la renovación de estos instrumentos, a medida que la política
se vaya metiendo en las decisiones financieras, ya que los próximos
vencimientos ocurrirán pasadas las primarias de agosto o las presidenciales de
octubre.
|