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WASHINGTON.- La Reserva Federal
de Estados
Unidos (FED, en la jerga financiera) dejó intacta su tasa de
interés y brindó indicios de que la mantendrá en el nivel actual durante el
resto de año ante un panorama económico incierto, un escenario favorable para
la Argentina, que sufrió durante el año anterior el endurecimiento de la
política monetaria de Estados Unidos. El anuncio ayudó a moderar la trepada del
dólar.
El Comité Federal del Mercado
Abierto de la Fed mantuvo la tasa de interés de referencia en el rango del
2,25%-2,5% y reiteró que será "paciente" a la hora de definir
cualquier ajuste en el futuro.
"Paciencia significa que no
vemos ninguna necesidad en apresurarnos a juzgar. Puede tomar algún tiempo
antes de que el panorama sobre el empleo y la inflación exija un cambio de
política", dijo el presidente de la Fed, Jerome Powell, en su tradicional
conferencia de prensa luego de que se anunciara la decisión del comité.
Para la Argentina, una tasa de
interés estable en Estados Unidos implica, cuando menos, una fuente menos de
presión sobre el mercado cambiario, en tiempos en los que el Banco Central
aprieta su propia política para bajar la inflación y el Gobierno puso a la
estabilidad del dólar como un objetivo central de política económica.
El anuncio de la Fed ayudó a
poner paños fríos a otro día caliente para el dólar, que llegó a superar los
$42 y luego retrocedió, cerrando apenas por debajo de ese valor ($41,95 en el
promedio minorista del BCRA).
En 2018, la Reserva Federal subió
la tasa de interés en cuatro oportunidades. Ese ajuste, una
"normalización" de la política monetaria que dejó en el pasado una
inédita era de dinero barato, fue uno de los motivos, aunque no el único, de la
crisis cambiaria que se desató a fines de abril y provocó la crisis económica
actual.
A fines del año anterior, la Fed
parecía bastante convencida de continuar este año con el ajuste de su política
monetaria. El mercado especulaba con que volvería a subir la tasa al menos una
vez. Pero el sacudón bursátil que se desató a principios de diciembre trastocó
el panorama.
A eso se sumaron duras críticas
del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la política de Powell, quien,
no obstante, desestimó cualquier influencia de la Casa Blanca en las decisiones
de política.
Powell dijo que la economía
estadounidense está "en un buen lugar" y que la Fed trabajará para
"mantenerla ahí". El funcionario dijo que la actividad global comenzó
a desacelerarse a un ritmo un poco más marcado en relación a fines del año
anterior, pero, en el caso de Estados Unidos, dijo que las señales hasta el
momento fueron "mixtas", una muestra de confianza ante temores de que
la primera economía global, que atraviesa uno de los períodos de prosperidad
más prolongados de su historia, pudiera estar en las puertas de una nueva
recesión.
Estados Unidos crece de manera
incesante desde que dejó atrás, en 2009, la Gran Recesión, que generó la crisis
financiera global que estalló en el otoño boreal de 2008. Powell dijo que la
economía había aportado "viento de cola" a Estados Unidos, y ahora
comenzaba a arrojar "viento en contra".
Por: Rafael Mathus Ruiz - La Nación
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