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Por Carlos
Lamiral - El ministro de la Producción y el Trabajo, Dante Sica, volvió a dejar
traslucir el fastidio que tiene el Gobierno con algunos sectores industriales
que, en teoría, deberían apoyarlo y que ahora ven con interés a Roberto Lavagna
como candidato a la presidencia. El funcionario los trató de corporativos y los
hizo co-responsables de los problemas de la economía.
“Con la economía cerrada, muchos sectores empresarios se hicieron socios
de los sindicatos”, se quejó el funcionario en una charla que brindó organizada
por el Rotary Club de la Ciudad de Buenos Aires. Sica comentó que ese grupo de
empresarios no pone el suficiente empeño en defender sus intereses sectoriales
ante los gremios cuando se negocian las paritarias. “Luego se dan vuelta y
vienen a pedir subsidios al Estado”, remató el ministro quien insistió en que
“tienen que hacer un mea culpa”.
Hay algunos antecedentes recientes que explican el malestar que mostró
el funcionario con estos sectores. Cuando propuso hace unas semanas avanzar en
reformas a las leyes laborales, sobre todo en reformular el esquema de
indemnización por despido, varias entidades pyme rechazaron la idea. Algunas de
ellas, incluso, comenzaron a coordinar acciones de protesta con la
Confederación General del Trabajo (CGT). “Tenemos un gran desafío en trabajar
en la modernización laboral”, afirmó.
El funcionario profundizó sus críticas hacia el modelo de protección de
mercado interno, tal vez uno de los tópicos del modelo que, se supone, es
defendido por el exministro de Economía de Néstor Kirchner. Aseguró que “una
economía cerrada y corporativista genera inflación”.
En el Gobierno ahora tienen desconfianza que el “Círculo Rojo”
empresarial vea a Lavagna como la nueva esperanza blanca peronista. Es alguien
que ha demostrado en la gestión un alto grado de pericia, y que le dio el
portazo al kirchnerismo denunciando cartelización de la obra pública. Por lo
menos, puede ser una alternativa viable en la oposición. De hecho, una semana
antes, en el mismo lugar en el que habló ayer Sica, el economista de consulta
del presidente Mauricio Macri, Miguel Ángel Broda, no se atrevió a criticar
directamente al exministro de Economía. “Entre Lavagna y Cristina, voto a
Lavagna”, dijo ante periodistas, en caso de un hipotético balotage que lleve a
dos candidatos justicialistas a la rueda final.
“El camino que elegimos es el que no tiene atajos, que puede ser largo y
doloroso, pero es el que nos va a dar un marco para una economía sustentable”,
defendió el funcionario, quien también respondió a declaraciones del titular de
la principal alimenticia del país Arcor, Luis Pagani. Días atrás el empresario
dijo: “Esta tasa nos está matando”. Frente a ello el ministro observó que
resulta “impensable” que las tasas de interés, que treparon por encima del 64%
anual, en el caso de las Leliq, se puedan mantener por largo plazo. “Estamos
tratando de estabilizar la economía”, justificó el ministro, quien no obstante
señaló que “estas tasas tienen que seguir” hasta que se logre el objetivo. Aun
así, reconoció que “la incertidumbre política juega”.
Sobre el final de la disertación, cuando estaba contestando preguntas,
el funcionario elevó la tensión del ambiente. Fue cuando le consultaron sobre
el pedido del FMI para ajustar aún más el gasto público. “Hasta ahora el sector
privado hizo el ajuste, perdió
200 mil puestos de trabajo, en cambio en el Estado no”, le preguntó la
periodista Clara Mariño, que actuaba de moderadora en el evento.
El ministro explicó que el Estado nacional “redujo su plantilla”, y que
en cambio las provincias lo incrementaron en 1 millón. “De las 24 provincias,
20 ahora tienen superávit, y están en condiciones de hacer políticas que den
más competitividad”, trató de detallar, cuando desde una mesa alejada un
rotario molesto consideró que el funcionario estaba haciendo “piripipí”. “Es
muy fácil decirlo con una planilla de Excel sobre la mesa, pero esta gestión se
tiene que hacer todos los días”, retrucó molesto Sica, aunque sin perder la
calma.
Luego del almuerzo, el rotario en cuestión fue reprendido por el
presidente de la entidad, Ubaldo Aguirre. Otro asistente que estuvo en la
charla, el salteño José Urtubey, miembro de la Unión Industrial Argentina (UIA), y
tal vez, uno de los que fueron objeto de crítica de Sica, se puso del lado del
ministro en cuanto a lo que consideró un exabrupto.
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