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Por Juan Strasnoy Peyre
- El impacto de la crisis en la realidad laboral quedó graficado ayer en el
informe del Indec del 4° trimestre. En un año, la desocupación se disparó casi
dos puntos hasta el 9,1%, es decir, hubo 415.000 personas más que buscaron
trabajo y no lo consiguieron, en medio de la destrucción de puestos de trabajo
y el derrumbe salarial. La principal característica de 2018 fue la
precarización: el empleo de calidad fue el más afectado y la informalidad
escaló al 35,3%. Y según los analistas, el cuadro se agravará en 2019.
El 9,1% generó preocupación. Por un lado, el salto de casi dos puntos
contra el 7,2% de un año atrás; y por el otro, los 4° trimestres -debido a la
mayor demanda de trabajo estacional- suelen marcar una caída en el desempleo,
sin embargo, en este caso tuvo una suba de una décima contra el trimestre
anterior.
El alza de la desocupación, que ya alcanza a casi dos millones de
argentinos, coincidió con una caída en la tasa de empleo desde el 43% en 2017
hasta el 42,2% en 2018, lo que implicó la pérdida de alrededor de 160.000
puestos, y con un leve incremento en la tasa de actividad hasta el 46,5%
motivada por el declive del 12,1% en el salario real que hizo que más personas
salgan a buscar trabajo para completar los devaluados ingresos familiares. Esto
también generó un fuerte aumento en la cantidad de ocupados que demandan
empleo, que pasó del 14,7% al 17,3%. Así, la población que necesita trabajo (lo
tenga o no) creció del 21,9% al 26,4% en el mismo período.
El informe del Indec volvió a dejar en evidencia cuáles son los sectores
más castigados: las mujeres y los jóvenes. Y que la inequidad de género cruza
todas las franjas etarias. Por caso, el desempleo alcanza el 21,4% en las
mujeres de hasta 29 años, mientras que en los varones jóvenes es del 15,4%.
Precarización
La pérdida de calidad laboral fue uno de los datos salientes. El empleo
asalariado registrado pasó de representar el 49,3% del empleo al 48,3%,
mientras que los no registrados ganaron participación al pasar del 25,6% al
26,3%. Así, la tasa de informalidad laboral saltó un punto desde el 34,3% al
35,3%.
La economista de Itega, Mara Ruiz Malec lo explicó así: "Es un
fenómeno típico de Argentina y las economías latinoamericanas. Como no hay un
sistema de protección importante, como el seguro de empleo de más de un año que
hay en España, cuando las personas se quedan sin trabajo igual tienen que hacer
algo para sobrevivir. Es cierto que ahora al menos está la AUH, pero también perdió
muchísimo poder de compra. Entonces, los laburantes tuvieron que inventar
aunque sea una changa. Por eso, en las crisis es habitual que suba la
informalidad incluso antes que el desempleo".
Lo que viene
Con una actividad que no levanta cabeza, los analistas coinciden en que
la crisis laboral no tocó fondo. "En 2019, el mercado de trabajo no se
recuperará y el desempleo volverá a subir en el promedio anual, aún
convalidando la hipótesis oficial optimista de que la economía ya habría
alcanzado su piso", planteó Ecolatina. Por un lado, porque los sectores
que traccionarán el PBI estarán
ligados al agro, "rama que posee acotadas posibilidades de creación de
empleo"; mientras que los sectores trabajo intensivos, como la industria y
el comercio, "seguirán en rojo casi todo el 2019". Además, "dado
que el mercado de trabajo fue el último en reaccionar a la crisis, tardará en
reaccionar a la reactivación de la actividad cuando llegue".
Ruiz Malec coincidió en que aún no está claro que se haya tocado piso y
resaltó que este año se profundizará la tendencia a la precarización. "Lo
que se está deteriorando es de fondo: la capacidad de la economía de generar
empleo está cayendo y, cuando eso se prolonga en el tiempo, dinamita las bases
sociales y dificulta la reinserción en el mercado laboral".
Por el lado empresarial, el especialista en Recursos Humanos Matías
Ghidini afirmó: "2019 va a ser otro año perdido: ya estamos en abril, hay
incertidumbre económica y política; yo veo muy difícil que esto se revierta
antes de fin de año".
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