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Por Ignacio Ostera
- La actividad económica se contrajo 6,2% en el cuarto trimestre del año pasado
y de esta manera cerró el 2018 con una baja del 2,5%, explicado en su totalidad
por la sequía que afectó al sector agropecuario y la devaluación que golpeó a
la industria manufacturera y el comercio.
De acuerdo a los datos del Indec dados a conocer ayer, entre octubre y
diciembre el producto se redujo un 1,2% respecto al lapso comprendido entre
julio y septiembre. De los componentes, el mayor descenso lo registró la
inversión con un 25% menos, lo que la llevó a finalizar el año pasado con un
derrumbe del 5,8%. Respecto al PBI,
se redujo de 15% a 14,4%.
"Todo parece indicar que la caída de la actividad continuará en el
primer trimestre del 2019 (a un ritmo cercano al 1% desestacionalizado) debido
a que las tasas de interés se mantienen en niveles muy elevador, la caída del
salario real se mantiene, la inversión pública muestra un escaso dinamismo y
las exportaciones muestran un crecimiento acotado", advirtió la consultora
ACM.
Las exportaciones no mostraron variación en 2018, lo cual para la
consultora LCG "es buen dato teniendo en cuenta la sequía sufrida por el
agro". En el cuarto trimestre, se observó un alza del 10,4%, el más alto
del año, y así se convirtió en la única variable que logró culminar el año en
terreno positivo.
Por su parte, el consumo privado derrapó 9,5% interanual en el trimestre
y 2,4% en el promedio anual, mientras que el consumo público lo hizo a un ritmo
del 5,1% y 3,3%, respectivamente.
A su vez, las importaciones comenzaron a jugar a favor ya que se
hundieron 26,1% entre octubre y diciembre y desde enero acumularon un retroceso
del 5,1%.
En la medición por sector de la economía, el agropecuario ya inició su
reactivación: subió 3,7% en el último trimestre y junto con la pesca, que
ascendió un 14%, fueron los que lideraron las alzas de este período.
Sin embargo, al tomar el promedio del año la agricultura y la ganadería
se desplomaron un 15,1% y encabezó la lista de los más perjudicados, por efecto
de la sequía. El sector representó la mitad de lo que cayó la actividad en todo
el 2018.
La industria manufacturera y el comercio profundizaron su recesión al
marcar una desmejora del 11,9% y 13,5%, respectivamente. En este caso, fueron
afectados por la devaluación y la suba de tasas que restringió el acceso al
crédito para la producción y el consumo y acumularon desde enero una
contracción del 4,8% y 4,5%.
Entre estos tres rubros explicaron la totalidad de lo que cayó la
economía el año pasado.
La construcción, que en el último trimestre quedó un 9,5% abajo respecto
al mismo período de 2017, logró cerrar el 2018 con una mejora del 1,2%.
La intermediación financiera también sintió el impacto y bajó 3,7% entre
octubre y diciembre, pero por las altas tasas a las que creció hasta el tercer
trimestre, avanzó 4% en el año.
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