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Por Juan Bergelín - Es el River-Boca de los economistas. De un
lado, se ubican aquellos que creen que la inflación es un fenómeno netamente
monetario. Del otro, los que creen que la emisión de pesos es sólo uno de los factores que afectan sobre el
nivel general de precios.
La política del Banco Central y una inflación que parece no reaccionar a
este ajuste monetario que encaró Guido Sandleris, reeditaron un debate
histórico entre los economistas de la línea ortodoxa, con el foco en la
supuesta "emisión cero" y el rol de las Leliq en este programa.
Para los más críticos, se corre el riesgo de que el plan para controlar precios naufrague, por subestimar el
potencial daño de la emisión de letras.
"Esto no es emisión cero; no hay que forzar la
palabra. Es como cuando hablan de déficit primario cero, porque faltan contar
los intereses de deuda. Al final están haciendo lo mismo con el BCRA: no están
contando los intereses de las Leliq. Caemos en la misma trampa", dispara
Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, en diálogo con iiProfesional.
En rigor, el régimen que adoptó el Central se basa en que el crecimiento
de la base monetaria sea neutro, con ajustes estacionales y algunas válvulas de
escape, como la posibilidad de emitir cuando el tipo de cambio perfora la zona
de no intervención. Sin embargo, en la City este programa lleva colgado el
rótulo de "emisión cero" ya que el objetivo principal es no imprimir
dinero y absorber todos los pesos excedente que haya en el mercado.
Uno de los puntos discutidos de este programa es si
el BCRA termina inyectando pesos al mercado o no con los intereses que paga por
las Leliqs, que desde que comenzó el plan, en octubre pasado, ya demandó 194.309 millones de pesos.
Para algunos es emisión "futura" y para otros, eso tiene
impacto inmediato, ya que a los siete días el banco –que es el único que puede invertir en Leliqs-
puede cobrar esos pesos. Aunque la base monetaria termina dando cero porque
esos billetes luego los absorbe con la colocación de nuevas Leliqs.
El tuit que reflotó el debate
"Me descoloca el monetarismo criollo diciendo que lo único que
importa para entender la inflación es la emisión y que las expectativas no
juegan ningún rol. Cuando baja la primera variable y no la inflación responden
‘es que los intereses de las Leliqs generan expectativas de emisión
futura’", escribió esta semana en su cuenta de Twitter, el ex funcionario
Luciano Cohan, actual director de la consultora Elypsis, en un mensaje que
revivió la polémica en las redes entre economistas de las dos alas de esta
teoría.
El primero en responder a ese tuit fue Castiñeira, dejando en claro su
postura y exponiendo lo que a su entender es el Talón de Aquiles del
BCRA: "Por eso no concuerdo con la
idea de ‘emisión futura’. Los intereses de las Leliq, a los 7 días ya se
depositó en la cuenta de quién hizo la inversión. Es simple ‘emisión’. Si a los
7 días, quiere reinvertir su dinero en la bicicleta, está a derecho",
escribió el economista de Econométrica.
"Y menos me gusta la idea de las ‘expectativas generan inflación’,
porque deja lugar a pensar que el sector privado tiene alguna responsabilidad
en la inflación. La misma es un producto del Estado, el privado solo la
sufre", acotó.
Luego, se sumaron al debate el ex vice del BCRA y actual vice del
Nación, Lucas Llach, el economista de Eco Go, Federico Furiase, y el ex jefe de
investigaciones del BCRA, Jorge Carrera, entre otros.
Para Gabriel Caamaño, de la Consultora Ledesma, que siguió de cerca esos
cruces pero evitó trenzarse en el debate, hay dos formas de ver sobre si las
Leliq son emisión actual o futura: "Desde la aritmética monetaria, eso en
algún momento hay que pagarlo. O, desde otro lado, se podría decir que la
expectativa de inflación en el futuro -que es cuando se monetiza eso- también
es un determinante sobre la demanda de pesos hoy".
La "maquinita" y los intereses de las Leliqs
Para Furiase, las Leliqs son un instrumento necesario para
esterilizar pesos del mercado y el pago de intereses es el costo que
tiene esa operación. "Si hay que aspirarpara de alguna manera incidir en
las expectativas de inflación, no te queda otra que inflar Leliqs del otro
lado", sostiene.
El economista explica que "la maquinita" se desenchufó en
términos de emisión por asistencia al Tesoro y por compra de dólares al Tesoro.
Ahora queda una del tipo "endógena", asociada a los intereses de las
Leliqs, explica, que además se está pagando con tasas de interés muy altas.
"Pero eso es el reflejo de que hay una
inflación esperada alta y una tasa de interés real también elevada. Es el costo
de esterilizar base monetaria contra el pasivo remunerado del BCRA", asegura el
economista.
En ese sentido, el economista de Eco Go se pregunta si el Central tiene
espacio para ir bajando las expectativas de inflación y la tasa a la que va
renovando las Leliqs y, al mismo tiempo, que la demanda dinero vaya absorbiendo
un desarme de Leliq con el tiempo. "Ahí está el punto importante",
destaca.
"No necesariamente lo que esté acumulando en Leliq va a terminar en
emisión monetaria, va a depender de muchos factores", explica. Lo que hay
que tener en claro, acota, es que la apuesta de tratar de controlar la
inflación absorbiendo pesosva a ir aumentando el stock de Leliqs, sobre todo en
momentos en donde hay alta inflación esperada y una tasa real alta por el
actual riesgo cambiario.
"En el fondo, lo que termina jugando es lo
mismo: las expectativas de si esto es sustentable o no", resume Caamaño.
Castiñeira coincide en que no hay que emitir pero directamente quiere
desterrar a las letras. "Tenemos que darnos cuenta que las Leliqs no son
parte de la solución, son parte del problema. No sirven y después, el salir de
las Leliq es muy posible que haya una devaluación", asegura.
El director de Econométrica sostiene que, en la medida en que se forme
una "bola" de Leliqs, el propio Central se verá obligado a tener que
depreciar la moneda para pagar menos intereses y no quebrar.
"Es un juego del que no puede salir: si el propio BCRA necesita
devaluar esto no frena nunca. Es un perro que se muerde la cola",
grafica Castiñeira.
Para él la solución es, directamente, "frenar
la maquinita" y tomar la dimensión de que los pasivos remunerados del BCRA
ya suman 1 billón de pesos.
"Si suben la tasa de interés, lejos de apagar la maquinita la están
aumentando. Es el único país que para frenar la creación de dinero, para evitar
que vaya a precios, lo que se propone es aumentar la emisión monetaria vía
intereses de Leliq", explica Castiñeira, y advierte: "Estamos en una
trampa porque si baja la tasa de interés se puede desarmar rápido y todos van a
salir corriendo al dólar".
Pasivos remunerados en otros países
Desde la red social del pajarito, Furiase citó el ejemplo de Chile
respecto al uso de los pasivos remunerados para bajar la inflación, con
gráficos que mostraban que estos instrumentos llegaron a representar el 60% del
total de pasivos y el 10% del PBI.
"Una parte de sus pasivos remunerados estaban indexados a inflación
y tenían más largo plazo, que son más difíciles de licuar", explica
Furiase en diálogo con iProfesional.
El ex jefe de investigaciones económicas del BCRA,
Jorge Carrera, elogió ese ejemplo y propuso construir un panel con todos los
eventos desde los '80 para extraer lecciones. "Mi hipótesis es que
hallaremos resultados dicotómicos: varios exitosos y muchos explosivos",
escribió en su cuenta de Twitter.
"Me parece que encontraremos sobre todo un ‘límite’ de tasas de
interés que determina en cuál de los senderos termina la economía",
destacó.
En casos de convergencia exitosa, agregó, en las variables de control
seguramente se podrán ver varias de estas características: tasa de interés
"baja", gradualmente decreciente, mayoría de trimestres de
crecimiento, tipo de cambio ligeramente subvaluado, baja sustitución de
monedas, moderada apertura de la cuenta capital y déficit fiscal decreciente.
"Apostaría que la regresión da una tasa límite menor a 30%",
concluyó.
El agregado monetario usado como meta
En el fondo, la discusión sobre la efectividad de la política monetaria
del Banco Central está en el agregado monetario -es decir, la
definición de "dinero"- que adoptó el equipo de Sandleris en el marco
del acuerdo con Fondo Monetario Internacional.
Ahí se eligió usar la base monetaria como meta. Entonces el debate pasa
por saber qué tan fielmente refleja la liquidez del sistema. Los otros
agregados que pueden tener en cuenta son M1, que abarca al circulante y las
cuentas corrientes; M2, que además abarca a las cajas de ahorro; y M3, que al
agregado anterior le suma los depósitos a plazo fijo.
"Es cierto que Base Monetaria no es un proxy
adecuado de liquidez, de demanda transaccional de pesos. Si el BCRA maneja el circulante y no hace cambios en
encajes a la larga influye en M2. Como indicador de demanda privada
transaccional de pesos sería más lógico M1 o M2 privado, que base
monetaria", explica Caamaño.
El economista de Consultora Ledesma reconoce, sin embargo, que no sólo
es la demanda transaccional la que influye en los precios sino también la
demanda especulativa de pesos. "Cuando esta se revierte, hay una depreciación de
la moneda y eso a la larga termina afectando en los bienes transables. Lo mismo
sucede cuando la demanda de pesos juega a favor y genera presiones a la baja en el
tipo de cambio y ayuda a bajar presiones inflacionarias", asegura.
Para Furiase, la elección de la Base Monetaria como
meta de agregados fue la única opción que le quedaba a un BCRA con poca
credibilidad. "El programa monetario está hecho sobre lo único que puede
controlar el Central, que son sus pasivos, y esa es la base monetaria",
sostiene.
Catiñeira considera que el BCRA tendría que haber basado su programa
"sobre una meta que además incluya al stock de Leliqs o, a lo sumo, a los
depósitos a plazo".
El debate no se agota. La inflación parece no reaccionar a las políticas
de un Banco Central que refuerza su ajuste monetario, a costas
de ahogar aún más a la economía. Habrá que ver si en algún momento esta teoría
termina surtiendo efecto sobre el nivel de los precios, o si es el contexto
recesivo es el que en realidad le pondrá un freno a esta espiral inflacionario.
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