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Por Rubén Rabanal - Se inicia una semana complicada para el
Gobierno, sobre todo porque en los próximos cuatro días el INDEC dará a conocer
datos inevitablemente negativos sobre la economía como son la canasta básica,
compras en super y shopping y el indicador más doloroso como es la pobreza
medida a diciembre de 2018. Sobre todos esos números impacta el tramo más
complicado de la tormenta económica que enfrenta el país desde el año pasado. A
eso debe sumarse otra decisión que, seguramente, la Corte Suprema ya tiene
tomada: mañana se conocerá el fallo que dispone que los jubilados deban pagar o
no Impuesto a las Ganancias sobre sus ingresos. Ese fárrago de malas noticias
tendrá dos contrapesos: el ingreso (algo demorado por la burocracia de los
u$s11.800 millones del desembolso del FMI y la visita de los reyes de España,
que comenzó anoche y que llevará a Macri también
hasta Córdoba donde, a pesar de la ruptura de Cambiemos allí entre Ramón Mestre
y Mario Negri, el Presidente sigue apostando al voto de esa provincia (que
comparte en un importante tramo con Schiaretti) y que hizo la diferencia a su
favor en la presidencial de 2015.
El Gobierno necesita aire ante la máxima preocupación que hoy lo rodea:
el dólar. No es posible avanzar en la campaña electoral, dialéctica y
prácticamente, si no desaparecen esas idas y vueltas diarias de la moneda que,
en algunos casos, ni siquiera tienen que ver con el país, como el caso del
pasado viernes, donde todo el globo retrocedió ante el dólar.
Como se sabe, esos movimientos podrán impactar en todo el mundo, pero si
en otras latitudes se reciben como un resfrío, aquí lo hacen como una pulmonía.
Es nuestra mayor enfermedad y eso no ha cesado en los últimos años.
Por eso la necesidad de Macri de tener una buena noticia de la economía
a que aferrarse y que llegue ahora, no dentro de seis meses cuando seguro las
habrá (hay indicadores serios que así lo muestran) pero llegando demasiado
tarde.
Por ejemplo, desde Chile ayer llego un aliciente. La ministra de
Energía, Susana Jiménez, avisó que esta convencida que desde 2021 habrá
exportaciones de gas argentino a su país durante todo el año y que se cerraron
contratos para comenzar a operar desde septiembre de 2019. Esas exportaciones
sumarán ingresos por u$s30.000 millones, pero no ahora. No le hace falta tanto
a Macri para calmarle los nervios a su propio Gobierno y al mercado. Como se
cuenta hoy en Charlas de Quincho, con que el campo liquide a tiempo unos
u$s13.000 millones que debe aplicar a pago de insumos, gastos e impuestos y la
garantía del FMI y su desembolso, debería ser suficiente lluvia de dólares para
calmar la ansiedad. El problema es que, aunque existan certezas de todo eso, el
mercado y el país esperarán a que eso suceda antes de tomar decisiones.
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