|
Por Veronica Dalto - En un contexto de dolarización y altas tasas de interés,
le vendría bien al Banco Central que ingrese aunque sea una parte de los
dólares que los argentinos mantienen en el exterior: el equivalente a un PBI
colocado en dólares, ya sea en billetes o depósitos.
La falta de confianza en el peso y las políticas que licuaron los
ahorros tantas veces en la historia llevaron a los argentinos a colocar unos
USD 400.000 millones en el extranjero, abajo del colchón y en cajas de
seguridad, según la consultora Orlando Ferreres (OJF).
Desde OJF llegan a ese importe sumando a las estimaciones oficiales un
1% de las operaciones de comercio exterior durante 30 a 40 años, que según
entienden, se hicieron en negro. Más los intereses que pagaron los depósitos. Y
el monto alcanza casi el nivel del PBI a 2018, cuando se redujo a unos USD
450.000 millones.
"Significa que los argentinos ahorramos en el exterior. El
crédito al sector privado en Chile es de 112% del PBI y en Argentina, del 14%
del PBI. La diferencia es dinero que tiene Chile para fondear al sistema.
Nuestro ahorro fondea las inversiones en el exterior", dijo Fausto
Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de OJF.
De acuerdo a cálculos oficiales, había unos USD 193.ooo millones a fines
de 2018, según estimó la consultora EcoGo, en base a la inversión internacional
que informó el Indec al tercer trimestre del año pasado (USD 190.870 millones)
y la salida de capitales en el cuarto trimestre que detalla el balance
cambiario del Banco Central (unos USD 2.400 millones). El 40% del PBI.
"Argentina tiene la paradoja de ser un país de ingresos medios y
que genera riqueza, pero que gran parte de esos flujos de ahorro se canalizan a
invertir en dólares y dejarlos afuera del sistema, en vez de invertirlos",
explicó Martín Vauthier, economista de EcoGo. Según recuerda, en 2006, los
argentinos tenían el 7% de la base monetaria de EEUU a pesar de representar
menos del 1% de la economía global.
"Cuando se habla de desarrollar los mercados de deuda y la
inversión extranjera directa, se trata de atraer los dólares de los propios
argentinos. Para eso se requiere recrear la confianza en la moneda nacional y
que la tasa de interés sea positiva en términos reales. No va a volver de la
noche a la mañana, se va a necesitar muchos años para hacer las cosas
bien", agregó Vauthier.
En un contexto de alta volatilidad cambiaria, en el que el Banco Central
no hace más que elevar la tasa de interés para hacer atractivos los pesos, si
estos dólares de los argentinos ingresaran al país serían un alivio para la
política monetaria. También para generar crecimiento y empleo.
"Si esa plata ingresara, aunque sea gradualmente, aumentaría la
demanda de dinero, de activos en pesos y podría canalizarse a depósitos, bonos,
títulos del gobierno en dólares y bajaría el costo de financiamiento y el
riesgo país. Y a bonos y plazo fijos en pesos, y bajaría la tasa de interés en
pesos. Si esa plata entrara no sería deuda externa, sino que serían los dólares
de los propios argentinos que entran a financiar los activos del país",
dijo Vauthier.
Por el contrario, la dolarización que sufrió el país el año pasado y que
sigue este año, producto de la incertidumbre por las elecciones, sigue
alimentando ese stock de divisas de los argentinos en el exterior.
"El proceso de dolarización de activos del último año es poco menos
de un billón de pesos, unos 20 mil millones de dólares. Gran parte de eso fue
explicado por el carry trade. La mitad debe ser de los
argentinos", dijo Spotorno. "Este año, tras la devaluación, la
capacidad de comprar dólares es menor", agregó.
Según el Indec, la inversión internacional de los privados en billetes y
depósitos duplicaba la que se realiza en inversión directa (USD 41.160
millones) y de cartera (USD 61.189 millones) al tercer trimestre del año
pasado.
"La formación de activos externos es constante en Argentina. Con
tanta volatilidad macro, el peso no es reserva de valor. El ahorro de largo
plazo es en dólares. Son pocos los períodos en que no ahorramos en activos
externos ycuando no lo hacemos no es porque no queremos, sino porque no podemos,
porque es muy caro", dijo Gabriel Caamaño Gómez, economista de la
consultora Ledesma.
Cuando el dólar se atrasa, se vuelve más accesible e incentiva la fuga
de divisas.
"No tiene culpa el sector privado que no decidió apostar en la
Argentina. Es la apuesta del Estado que no hace viable invertir en el país. No
es fuga de capitales, es capital, que, dado que las reglas en Argentina
consisten en combatir el capital, prefiere irse", dijo Ramiro
Castiñeira, economista de la consultora Econométrica. "Cuando Argentina
deje de combatir el capital, va a volver", advirtió.
|