|
Por Mariano Cuparo Ortiz
- Hoy se cumplen seis meses desde que Guido Sandleris fue anunciado como
presidente del BCRA.
Un balance de su primer medio año de gestión lo encuentra con la tasa de
interés todavía en niveles extraordinarios y de vuelta en el punto en el que
arrancó cuando anunció su programa. También con un dólar en alza y una
inflación en plena aceleración, a pesar del fuerte apretón monetario, que a la
par acentuó el escenario recesivo. Entre analistas parece crecer el consenso de
que la credibilidad del Central ya
luce nuevamente desdibujada.
El punto de partida no era sencillo. Aquel martes 25 de septiembre el
dólar llegó a acumular una apreciación de casi 25% en un mes. Un día más tarde,
Sandleris anunció su programa monetario que, con algunas salvedades, buscaba
niveles de emisión cero. La expectativa era lograr secar la plaza y que no
hubiese pesos para alimentar la fuga, pagando el costo de que tampoco los
hubiera para ningún tipo de consumo o inversión que pudiera movilizar la
actividad productiva.
En los hechos, Sandleris logró que la emisión monetaria fuera todos los
meses cercana a cero pero los sobrecumplimientos se limitaron a eso. Asumió con
una tasa de interés de 60%. El 1 de octubre, cuando arrancó oficialmente el
programa, fue de 67,18%. Seis meses más tarde, más precisamente el viernes
pasado, la tasa cerró al alza, en 66,98%. Pero incluso con la tasa por las
nubes, el dólar trepó 3% durante el último día de la semana pasada y casi 7%
desde que arrancó marzo.
Por otro lado, con una emisión monetaria en niveles de casi 0%, la
inflación sigue mostrando su resiliencia y está en plena aceleración: febrero
marcó 3,8% y para marzo se espera un piso de 4%. Abril tampoco promete dar
tregua y vendrá cargado con el tarifazo de gas. Aunque arrancó con el número
históricamente alto de septiembre, que fue de 6,5%, Sandleris asumió con una
interanual de 40,5% y ahora ese indicador está en 51,3%.
Hacia adelante, el stock de Leliq también genera ruidos, si se toma a
esa deuda de la autoridad monetaria como una promesa de emisión monetaria
futura que podría generar más presiones sobre el dólar. El stock del
instrumento de política del BCRA trepó
desde $432.000 millones el día en que asumió Sandleris hasta algo más de $1
billón. Más que duplicó su nivel total, que ya no está tan lejos de los
$1.078.553 millones registrados el 15 agosto, justo antes de la última corrida
del 2018.
Entre analistas parece haber coincidencias: así como su predecesor falló
en contener al dólar, tampoco manterlo estable, con seis meses de tasa por el
cielo y la actividad paralizada es un éxito rotundo.
El director ejecutivo de la consultora LCG, Guido Lorenzo, opinó: "Es
un mal balance de gestión. Si se lo evalúa por su política monetaria para
frenar la inflación, es un fracaso; si es por la capacidad para estabilizar el
dólar, es malo porque ya se le está escapando de vuelta y con la tasa por las
nubes cualquiera logra frenarlo. Entiendo los limitantes políticos pero a esta
altura ya terminó abandonando su plan original, se basa todo en la tasa por las
nubes. Y encima igual se le van el dólar y la inflación. Esta idea de
relacionar base monetaria y precios, al menos en el corto plazo, no se ve para
ningún país y en ningún momento".
Coincidió el analista financiero Christian Buteler: "Las dos
variables principales que tiene que dominar el BCRA son moneda
estable e inflación. La moneda no está muy estable que digamos: cuando aflojó
la tasa, el dólar se volvió a ir para arriba. No es bueno el balance. Hay que
tener en cuenta el punto desde el que arranca, ahí por un lado logró detener la
corrida. Por otro, el éxito era si lograba bajar la tasa como pareció que la
bajaba en un momento. Este rebote de 20 puntos ya no es lógico".
|