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Por Pablo Wende
- "Estoy caliente". La queja de Mauricio Macri durante una reunión del
Gabinete ampliado resonó durante toda la semana. "No puede ser que vuelvan
a ofrecer soluciones mágicas", se quejó. Lo que prefirió no mencionar es
que los candidatos que le disputarán la elección en octubre reaparecen en el
horizonte por un solo motivo: el marcado deterioro de la economía.
Pese a la devaluación, la dura caída del salario real y el incremento de
la pobreza, el Presidente conserva chances reales de alzarse con una victoria
en octubre. Las encuestas marcan que aún con una imagen muy deteriorada,
aparece a escasa distancia de Cristina Kirchner e incluso en un balotage
estaría cabeza a cabeza. Roberto Lavagna por ahora no mide demasiado, pero es
una amenaza latente.
La capacidad de recuperación en imagen e intención de voto de Macri está
íntimamente ligada al comportamiento de la economía. Y más puntualmente del
dólar. Por eso, todas las fichas del Banco Central y del equipo económico
están puestas en evitar cualquier sorpresa en el tipo de cambio. Otra
devaluación como la sucedidas en abril o agosto del año pasado serían un golpe
durísimo (posiblemente terminal) para las aspiraciones de reelección.
El viernes se produjo un fuerte llamado de atención. Los mercados
del mundo se pusieron fuertemente negativos: los inversores empiezan a temer un
escenario de recesión a nivel global. La consecuencia fue una fuerte caída de los mercados de acciones en todo el mundo,
pero especialmente una salida de capitales de mercados emergentes.
El Gobierno decidió convalidar una devaluación a la par de la sufrida
por el principal socio comercial, Brasil. De no haber sido por las ventas
de dólares del Banco Nación, utilizando fondos de ANSES, lo más probable es que
el dólar hubiera trepado no 2% sino cerca de 4% o 5%, lo que lo hubiera
acercado a la zona de $45.
Si llegara a profundizarse esta tendencia bajista de los mercados
globales, las consecuencias sobre el mercado cambiario local serían durísimas.
La Argentina presenta una volatilidad mucho mayor que el resto de los
emergentes y cualquier golpe de estas características impacta el triple.
Ahora la gran expectativa está puesta en la mayor oferta de dólares que
tendrá el mercado local. A partir de la primera semana de abril comenzará
a sentirse el mayor ingreso de agrodólares, que será aún más significativo en
mayo. El plan diseñado con el FMI está pensado en impulsar al dólar al piso de
la banda cambiaria, para lo cual también ayudaría las elevadas tasas de
interés. Pero además, a mediados de abril el Tesoro empezará a vender a razón
de USD 60 millones diarios, lo que agregará aún más oferta de divisas.
Pero este escenario ideal corre serios riesgos. No sólo por un contexto
internacional que podría complicarse, sino también porque el calendario
electoral se va acercando y aumenta el nerviosismo de todo el mundo:
inversores, ahorristas y empresarios.
Mantener al dólar dominado es una condición imprescindible para aspirar
a la reelección. Se entiende el enojo de Macri. Ni los recursos del Fondo,
ni la cosecha récord ni las tasas de interés parecen asegurarle la "paz
cambiaria" que precisa con desesperación.
La evolución de la actividad económica tampoco da certezas. La
recuperación del agro aportará para una recuperación del PBI en el segundo
trimestre. Sin embargo, los altos niveles de inflación demorarán la mejora de
los salarios y, por ende, del consumo.
Luego del 3,8% de febrero, la inflación se ubicaría nuevamente en
valores cercanos al 4% en marzo, con fuerte incidencia en alimentos. Y para
abril el piso no bajaría del 3%.Todo esto llevará a un recálculo de los niveles
esperados para el año, que seguramente estarán ya más cerca del 35% y con
pronóstico al alza.
Sin seguridad sobre la capacidad para controlar al dólar y con un rebote
de la economía dudoso, el Gobierno tendrá que hacer un doble esfuerzo para
explicarle al electorado por qué es conveniente una continuidad en la gestión.
Mientras, se preparan nuevos anuncios para suavizar el impacto de
la crisis: el relanzamiento de Procrear para favorecer el acceso a
créditos hipotecarios y también de los créditos Argentina, con tasas
subsidiadas para jubilados y beneficiarios de la Asignación por Hijo. Además,
el FMI le permitirá al Gobierno utilizar más recursos de lo previsto (hasta
60.000 millones) para destinarlo al fortalecimiento de planes
sociales. Recetas repetidas para los problemas de siempre. INFOBAE
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