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Por Luis Beldi - No se puede hablar de
disparada del dólar o de corrida cambiaria, porque no se cumple con ninguno de
esos requisitos. Tampoco se debe a una voracidad de los fondos de inversión del
exterior que hicieron carry trade con los plazos fijos y ahora
vuelven a dólares. Esos fondos hace tiempo que se fueron de la plaza.
El problema es qué hacer con los pesos. Los bonos en dólares –que
se pueden comprar en pesos– están en baja, el plazo fijo rinde menos que la
inflación, las acciones están atadas a los malos balances que genera la
política monetaria con sus elevadas tasas y el horizonte político es confuso.
No se puede hablar de corrida cambiaria cuando los depósitos en dólares
rondan su máximo histórico del siglo XXI con USD 30.000 millones. Nadie
está retirando los dólares del banco. Es más, para muchos es un alivio porque
se ahorran pagar cajas de seguridad. Los plazos fijos en pesos dejaron de
crecer, pero no tuvieron una caída notable. El sistema financiero está bien y
los inversores confían.
Lo que está viviendo el mercado es una ausencia de vendedores de dólares
que no ven inversiones rentables en los pesos. Venden cuando necesitan hacer
pagos ineludibles. Lo mismo sucede con las liquidaciones del sector
agropecuario, ofrecen los dólares necesarios para no tener que acudir al
crédito bancario. No invierten en maquinarias porque ese dinero lo necesitan
para la siembra y saben que el apoyo de los bancos es inviable para una
actividad que está aplastada por impuestos y retenciones.
Por eso cuando el Banco Central sube la tasa de interés, alienta a que
los dólares desaparezcan del mercado y se tornen más caros. La Argentina
se ha convertido en el más sorprendente laboratorio para las teorías
económicas.La suba de tasas solo alcanzó uno de los objetivos. Según los libros
de economía deberían detener el consumo, provocar una baja de precios y del
dólar, porque la moneda local buscaría ir a los bancos tras la elevada renta de
esas tasas. Pero lo único que logró el ajuste monetario fue la recesión y
no pudo bajar la inflación ni el tipo de cambio. Por supuesto, no hay que
descartar al año electoral como el peor enemigo de los inversores y el que más
riesgo ocasiona.
Por eso, en este nivel las tasas pasaron a ser parte de los elevados
costos. El Estado en la Argentina no puede hablar de empresas privadas
ineficientes. Es el Estado mismo el ineficiente que no ha hecho el ajuste sobre
el sector público y no tuvo más remedio que arrasar con el sector privado sin
discriminar a eficientes de ineficientes.
Por eso el dólar, que todavía no llegó a la mitad de la línea de
flotación y está lejos del tope, se ubicó en el precio máximo histórico. Pero
hay que entender que esto no significa que el dólar está adelantado, porque la
inflación le ha quitado parte de lo ganado. Lo que ocurre con el dólar es una
actualización severa del tipo de cambio y una cobertura por la inestabilidad
política.
En bancos y casas de cambio, la divisa al público subió 68 centavos
( 1,58%) a $43,67 y superó el récord de $43,50 del 7 de marzo pasado. El
"blue", que sigue el movimiento del mercado oficial, subió 1,20% a $
42,72 con un buen movimiento porque el negocio es la diferencia entre el precio
de compra y venta. En bancos y casas de cambio, la brecha llega a un peso
contra 35 centavos del dólar marginal.
En la plaza mayorista el dólar sobre el final tocó $42,72 pero no se
pudo sostener. Los operadores siguen una rutina. Hacen dos paradas cuando
se licitan las Letras de Liquidez (Leliq) y después retoman su ritmo alcista
con altibajos. Al cierre el dólar quedó en $ 42,65, lo que equivale a una suba
de 57 centavos ( 1,35%).
La licitación de Leliq no influyó. El Banco Central tomó $190.801
millones a 66,92% anual a 7 días que es 0,10% más elevada que la del día
anterior. Pero como no pudo renovar todos los vencimientos de estos
títulos liberó para el miércoles nada menos que $ 18.200 millones que le darán más
fuerza a los compradores de dólares del miércoles.
Las reservas del Banco Central perdieron USD 324 millones a USD 67.180
millones. Al subir el dólar en el mundo, se restaron USD 46 millones. Además,
se pagaron 3 millones a organismos internacionales y a Brasil.
En la licitación de Letras del Tesoro en dólares no le fue mal. Colocó
los USD 600 millones que ofreció. Tuvo propuestas por USD 1.048 millones
porque la tasa era más que atractiva. Estas Letes vencen el 25 de octubre y
pagan una tasa de 4,50% anual en dólares. Lo que captó no cubre los
vencimientos de 763 millones, pero fue por voluntad del Gobierno que podría
haber colocado más títulos si lo deseaba. Había una demanda esperando
porque es un negocio que tiene una elevada tasa y menor riesgo que los bonos de
la deuda debido a su menor plazo de vencimiento.
En la zona de letras en pesos, todo fue más complicado. Las Letras
Capitalizables (Lecap) que rinden 3,50% mensual a 91 días, equivalieron a pagar
una tasa nominal anual de casi 50% y una tasa efectiva de 60,13% anual. Con
semejantes tasas colocó $32.547 millones y rechazó $2.000 millones que pedían
tasas más elevadas.
Las Letras que ajustan por el CER (LECER) y tiene el atractivo de una
inflación elevada, a la que se le suma una sobretasa de 9,48% nominal anual que
equivale a una sobretasa efectiva de 9,70%, tuvo más interesados que las Lecap.
Se colocaron $44.745 millones a 185 días. Acá también rechazó $2.000 millones
de interesados de hacerse de estos títulos.
Pero la necesidad de fondos que tiene el Tesoro hizo que acudieran a
recursos creativos para ocultar las maneras de endeudarse más. Así
nacieron los market makers, que conforman 16 entidades que el
miércoles tendrán la chance de tomar Lecap y Lecer por un monto que representa
15% de lo colocado el martes. A los market makers les dan
la oportunidad de hacer sus ofertas en pesos o dólares y para tentarlos a que
se deshagan de los billetes norteamericanos le toman el tipo de cambio de
$41,79, que fue el valor mayorista del lunes. Como tentación para entregar
dólares, no parece que va a funcionar.
A todo esto, la Bolsa estuvo a contramano del renaciente entusiasmo del
mundo. Pero los inversores del exterior no están confiados. Son pesimistas con
el crecimiento de la economía de Estados Unidos.
El S&P Merval, el índice de las acciones líderes cerró con una baja
de 1,62%.Comenzó la rueda con una suba de 2,06% luego tocó el piso de -2,75% y
sobre el final recortó las pérdidas. Los negocios fueron 10% menores al día
anterior y alcanzaron a $ 708 millones, un monto nada despreciable.
La mayor caída fue la de las empresas de energía y bancos. Edenor perdió
5,05% y Transener, 4,60%. Entre los bancos Galicia fue castigado con una baja
de 4,55% y Supervielle con otra de 4,04%. Entre las empresas de Gas la caída
más pronunciada fue la de Transportadora Gas del Norte con 4,48%.
Solo tres papeles subieron y el más destacado fue Ternium ( 3,21%). YPF aumentó
1,59%.
Los ADR's argentinos, certificados de tenencias de acciones que cotizan
en Wall Street, habitaron un panel en rojo salvo tres excepciones donde la
suba más alta fue la de IRSA con apenas 0,68%. La contracara fue el derrumbe de
Edenor de 10,40% y de Banco Supervielle de 7,61%.
Los bonos argentinos tuvieron un buen día. El Bonar 2024, el título de
referencia de la deuda, subió 1,08%, mientras en Estados Unidos bajó el Bono
del Tesoro. Esta ecuación hizo que el riesgo país cortara un rally de cinco
ruedas de aumento y se redujera 1,54% a 760 puntos básicos.
Para el miércoles no se esperan cambios de tendencias. La demora del FMI
de enviar los fondos alertó al mercado. No olvidan que a mediados de marzo
tendrían que haber estado en la Argentina y ahora se habla de que el directorio
del organismo se reunirá el 5 de abril y llegarán más tarde. Los USD
10.700 millones prometidos no serán un milagro que controle al dólar. Cabe
recordar que el Gobierno podría vender dólares –todavía no está absolutamente
confirmado– cuando supere la banda superior de flotación que ahora se ubica en
50,81 pesos.
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