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Por Juan Bergelín - Con una normativa hecha a la medida de algunas
entidades, el Banco Centrallogró que finalmente la tasa de los plazos fijos
reaccionara al alza, en línea con el mayor rendimiento que el organismo viene
pagando por las Leliqs.
En concreto, ayer los bancos pagaron en promedio un
punto más por los depósitos de los grandes inversores y ya pagan un interés del
50% por los plazos fijo a un mes.
La medida, anunciada antes de que abrieran los mercados, eleva del 65%
al 100% el límite de tenencia de Leliqs sobre los depósitos privados, o la
Responsabilidad Patrimonial Computable (RPC), el que sea mayor de los dos.
Así, a través de la Comunicación A6661 el BCRA dio marcha atrás con una
medida que había tomado el 8 de febrero, cuando limitó la inversión en las
letras de liquidez, tras comprobar que algunos bancos estaban sobreexpuestos y
apalancados con fondos del exterior, lo que le generaba una presión bajista
sobre el tipo de cambio.
Si bien en un comienzo muchos
interpretaron la resolución como un incentivo para que los bancos subieran la
tasa de plazo fijo, desde el Central relativizaron esa idea. "El
objetivo no necesariamente es que se achique el spread (entre la tasa de Leliq
y la pasiva que se paga por los depósitos), sino eliminar cierta fragmentación
que había en el mercado", explicaron desde el organismo monetario.
De todas maneras, el timing de la medida, al día
siguiente de una jornada volátil en la cual el dólar tocó los $45 en el minorista, dejó en la City una
sensación innegable de que esta normativa tenía un claro objetivo de aplacar
los nervios en el mercado cambiario.
"Algunos jugadores necesitaban esa
modificación", agregan, confirmando que el tope a la inversión en Leliqs
dejaba a algunos bancos con las manos atadas para seguir colocando sus pesos en
las letras a siete días. Hoy el stock de Leliq ronda los $983.000
millones, lo que representa más del 46% de los $2.083 millones que suman los
depósitos privados. Sin embargo, la clave está en ver la tenencia banco por banco.
Sin saberlo, pero con años de experiencia en el sistema financiero, el
gerente financiero de un banco local intuía una medida "a la carta",
como se dice en la City. "Seguramente algunos bancos le dijeron que no
podían seguir suscribiendo Leliqs porque estaban en el límite que le habían
puesto", especuló.
El efecto en el mercado
En definitiva, lo que hace el BCRA es permitir que los bancos puedan
comprar más Leliqs. Después, el efecto que eso puede generar en el mercado es
discutido. Incluso hay analistas que creen que la tasa de los plazos fijos
hasta podría llegar a bajar si el Central no acomoda su oferta de letras.
"Aumenta la demanda potencial de Leliqs y el porcentaje que los
bancos pueden colocar en promedio de cada plazo fijo en ellas. De ahí depende
que querrá hacer el BCRA", plantea Gabriel Caamaño, economista de
Consultora Ledesma. "Si no la
convalida con más stock y contracción, la tasa debería tender a ser más baja de
lo que hubiera sido cuando el límite estaba en 65%", sostiene.
Para el analista, si se diera ese escenario en el cual el Central
convalida una mayor demanda de letras con una mayor colocación, entonces sí, un
efecto probable sería la disminución del spread que actualmente se verifica
entre la tasa de la Leliq y la tasa pasiva que pasan los bancos. De todas
formas, ese efecto dependerá también del nivel en el que el Central corte la
tasa frente a una mayor demanda.
Lo cierto es que este mayor límite
para invertir en Leliq generó un mayor apetito de los bancos por pesos,
lo que se tradujo en una suba de un punto en la tasa de los plazos fijos
mayoristas y de más de 2 puntos en el call, que es el termómetro de la liquidez
del mercado.
Según confiaron de distintas mesas, por
un plazo fijo a 30 días los bancos llegaron a pagar hasta 50% anual a fondos
comunes de inversión y a inversores institucionales, cuando el día previo la
tasa rondaba entre 48% y 49%.
En el mercado de call, que es el préstamo interbancario a un día, la
tasa se movió entre 64% y 66% anual, más de 2 puntos por encima del 62,5% en
que operó el día previo. Esta suba muestra la necesidad de algunos bancos por
hacerse de pesos, aunque también se da en sintonía con la mayor demanda que
suele haber a fin de mes para poder cumplir con el requisito de encajes.
Ayuda, pero no soluciona nada
Para Martín Kalos, director de EPyCA consultores, la medida podría
ayudar a que los bancos paguen más por los plazos fijos aunque, en
realidad, no soluciona nada de fondo en
el mercado del dólar, donde la volatilidad no podrá ser aplacada con
estrategia de este tipo.
"Al poder los bancos poner un mayor porcentaje en Leliq, tendría
que afectar más en su toma de decisiones y podría impactar más rápido en la
tasa, pero es marginal", asegura. "No es algo que vaya a repercutir
de una manera que cambie las condiciones de fondo de la política
monetaria", agrega.
Otra la lectura que hacían ayer en la City es que así como en febrero,
cuando el Central limitó la tenencia de Leliq, el objetivo fue cortar un flujo
de dólares que entraba para aprovechar esa tasa, hoy buscaría que reingresen
esos fondos para que alimenten la oferta de divisas en el mercado. En el BCRA,
de todos modos, descartaban esa teoría y remarcaban que el nuevo esquema responde exclusivamente a la
corrección de una distorsión que afectaba a algunos jugadores.
De todas formas, es inevitable que la especulación se haya instalado en
el mercado: después de todo, esa "bicicleta" que en su momento
molestó al Central, hoy podría resultar funcional porque el ingreso de divisas
desde el exterior llegaría en un momento de "sequía" en la oferta de
dólares.
Por otro lado, como explicó un banquero, si sube la tasa pasiva también
subirá la activa. En concreto, si el banco paga más por los depósitos también va a cobrar más
por los créditos que coloca.
El Central, de todo modos, no está preocupado por
una suba en el costo del crédito, ya que hace cinco meses que viene
retrocediendo y no es un factor que alarme a la cúpula del organismo. Lo que busca es
que así como ellos pagan más por las Leliqs, los bancos también paguen más a
sus clientes, de modo que la mejor tasa sirva para desincentivar la compra de
dólares y a la vez absorber pesos del mercado.
En carpeta
En ese sentido, desde hace algunas semanas miembros del directorio
mantuvieron reuniones con banqueros privados, sondeando la posibilidad de
lanzar una Leliq a 30 días de plazo para que trasladen al público la suba en la
tasa que aplica el BCRA. La idea surgió
en respuesta a la excusa de los bancos, que decían que no trasladaban los
movimientos que hacía el BCRA porque el plazo de la Leliq era de sólo una
semana.
"Pasó en febrero, cuando la tasa estaba alta, pagábamos bien por
plazos fijos a 30 días y de repente la tasa empezó a bajar y lo que nos daba el
BCRA era mucho menor a lo que nosotros le teníamos que pagar un par de semanas
después al inversor", cuentan en la mesa de un banco.
Con el nuevo instrumento el banco le garantizaría una tasa al cliente (generalmente
al mayorista) y colocaría esos fondos en una Leliq que vence en el mismo plazo
que el depósito. La medida, sin embargo, todavía está siendo analizada por el
directorio, que quiere esperar a ver el efecto de la norma que sacó ayer antes
de dar un nuevo paso.
Por lo pronto, la señal que envió al mercado es que
seguirá subiendo la tasa, al menos en el corto plazo. En las
subastas de Leliq, la tasa promedio de las dos licitaciones fue de 68,35%, más
de medio punto por encima de los 67,75% que había pagado el día anterior.
El dólar cortó una racha de siete subas consecutivas y se
vendió a $43,63 en las pizarras, una baja de 24 centavos respecto a la rueda
previa. La mejora en los mercados internacionales fue el principal motor de
esta baja que le da al Gobierno un respiro hasta que lleguen los dólares del
campo.
Mientras tanto, hay que ver si los bancos siguen
mejorando la tasa que pagan a ahorristas e inversores para ir desincentivando
la compra de dólares, una tarea difícil para un año electoral.
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