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Por Liliana Franco - En el Gobierno
están convencidos de que lo “peor ya pasó” y que a partir del segundo trimestre
y más aún en el tercero comenzará a verse cierta recuperación de la economía.
Confían que el mercado cambiario se mantendrá estable gracias a los dólares del
Fondo Monetaria Internacional y del agro. Las negociaciones paritarias
contribuirán también a mejorar el salario de bolsillo y a esto se sumará, según
dicen, que varios sectores comenzaron a mostrar signos positivos.
Sin embargo, de los quince principales sectores que
conforman el producto bruto interno (explican el 75% del valor agregado) tan
sólo se destaca la recuperación de la agricultura y la expansión del sector
energético, según un estudio de la consultora Ecolatina. Los restantes se encuentran
mayoritariamente en contracción o entrando en recesión.
“Los sectores que presentan ventajas comparativas y que tienen un fuerte
potencial exportador serán los que puedan transitar de mejor manera la magra
performance macroeconómica esperada”, señaló a ámbito.comMariángel Ghilardi
Sierra, coordinadora de estudios de dicha consultora.
“El sector agropecuario, el energético y el minero, junto con sus
actividades conexas, experimentarán un crecimiento consolidado” precisó la
economista. “En cambio, las ramas de actividad destinadas principalmente al
mercado interno serán las más afectadas ante el débil poder adquisitivo, el
pobre desempeño del mercado laboral y una política monetaria y fiscal
contractivas”.
Tras un turbulento segundo semestre de 2018 en materia económica, la
producción nacional marcó un derrumbe en el último trimestre de 6,3% interanual
y concluyó el año con una recesión del 2,5%. En esta línea, casi ningún sector logró sortear los avatares por los que transitó
la economía argentina, cerrando la mayoría de ellos el año en vías de recesión
o en franca contracción.
Particularmente los sectores que concluyeron el 2018 bajo expansión o en
vías de recuperación son los vinculados a actividades extractivas, donde
Argentina presenta ventajas comparativas, señala el estudio de Ecolatina.
En el primer caso (en expansión) se encuentra el sector de petróleo y gas, el cual mostró avances frente a la
caída de los costos en dólares, los subsidios a la producción de shale gas y al
exponencial crecimiento de la inversión en Vaca Muerta. De manera
adicional y de forma excepcional, se ubicaron en la misma situación las ramas
de educación y salud, debido a que estas crecen sostenidamente en virtud de que
crece la población.
En el caso de los sectores en vías de recuperación, se posiciona la
actividad agropecuaria, que tras el crecimiento de la cosecha de trigo ( 5%) y
cebada ( 35%) y a la buena performance del sector ganadero tras mayores
exportaciones, logró expandir su actividad en el último trimestre de 2018.
En términos generales, según Ghilardi Sierra, los sectores no transables
(aquellos que producen bienes y servicios que no se pueden comercializar en el
exterior) y, consecuentemente, dependientes del mercado interno, “transitarán un año difícil y la mayoría no logrará despegar”. En
el caso de los transables, “la cosecha gruesa, la mayor competitividad
cambiaria y el crecimiento de Brasil les traerán un paliativo, que hacen
esperar una mejor evolución en el contexto de una economía extenuada”.
Estos datos son coincidentes con la última medición del Índice General
de Actividad que elabora la consultora Orlando Ferreres y Asociados
que mostró para febrero pasado una caída de 5,1% anual, acumulando de esta
manera una contracción de 5,7% para el primer bimestre del año. La
medición desestacionalizada observó una suba mensual del 0,2%.
Según este informe, “la medición desestacionalizada marcó un crecimiento
del 0,18% en relación a enero, validando la noción de que la economía habría
encontrado un piso en noviembre pasado, y dejando la puerta abierta a una
recuperación más cierta para el segundo trimestre del año, cuando la cosecha
gruesa comenzará a tener influencia”.
Sin embargo, los economistas señalan que la incidencia del agro es
acotada. Si bien tiene importancia para la actividad en el interior, el año pasado explicó el 7% del producto bruto interno, y
representa sólo el 5% del empleo formal. Menor aún es la ocupación en el sector
de minas y canteras, con algo más de 1%.
De esta forma, la recuperación se perfila principalmente en sectores que
tendrá un impacto limitado, de donde difícilmente el grueso
de la población note cambios sensibles en su situación económica hacia junio, momento
en que se definirán las listas de candidatos, según acaba de señalar un informe
del banco de inversión Morgan Stanley que fue leído con particular atención en
áreas del Gobierno.
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