Por Pablo Wende - Marzo resultó una verdadera
pesadilla para el Gobierno. Todo salió al revés de lo previsto. El dólar
terminó subiendo 11% y dejó atrás la "paz cambiaria" que se había
conseguido en meses anterior. Quedó claro que el "blindaje" del tipo
de cambio no existe como tal. Las tasas de interés volvieron al punto de
partida de octubre, al ubicarse por encima del 68% anual. Y los índices que se
fueron divulgando resultaron pésimos: repunte de la inflación, suba del
desempleo y aumento de la pobreza a 32%.
El segundo trimestre será decisivo para las aspiraciones de reelección
de Mauricio Macri. Un repunte de la economía permitiría a su vez que
remonte la imagen del Presidente y de la gestión, que se ubica en valores
mínimos. En Casa Rosada destacan, no obstante, que es casi un milagro que
Cambiemos conserve más de 30% de intención de voto después de la última crisis.
La principal estrategia sigue siendo la de polarizar contra Cristina Kirchner y
apostar a la fuerte imagen negativa que arrastra la ex presidenta.
¿Hay verdaderamente chances de empezar a ver mejores datos económicos,
que permitan llegar mejor a las PASO, en agosto? En el equipo económico,
encabezado por el ministro Nicolás Dujovne, se ilusionan con algunos datos que
ayudarían a revertir lentamente el clima negativo. El trimestre abril-junio
debería ser el mejor para la economía y quizás la última chance para conseguir
un buen resultado electoral. Estos son algunas de las "buenas
noticias" a las que se apuesta:
-Paz cambiaria a partir de la mayor oferta de dólares: desde esta semana
debería empezar a sentirse el ingreso de las divisas por las liquidaciones
agropecuarias. Ya el viernes las cerealeras liquidaron alrededor de USD
140 millones, el doble de lo que venían haciendo en las últimas jornadas y la
tendencia se mantendría como mínimo en estos valores. Pero además desde
mediados de mes el Tesoro también empezará a vender a razón de USD 60 millones
diarios. Esta oferta sería clave como mínimo para equilibrar el mercado
cambiario e incluso para hacer retroceder al tipo de cambio algunos casilleros.
Los más optimistas aún sueñan con la posibilidad de que la cotización vuelva al
piso de la banda cambiaria, aunque ahora está más de 10% arriba.
-Repunte de la actividad económica: a partir de la gran cosecha de
este año, la economía empezará a mostrar una variación positiva del PBI en
la comparación interanual a partir de abril o como mucho desde mayo. Pero
además el sector agropecuario derramará en otros sectores como transporte,
neumáticos, fertilizantes y venta de gas oil. El interior sentirá esta
reactivación mucho antes que los grandes centros urbanos y a eso también le
apuesta el Gobierno para ganar las elecciones.
-Paritarias y mejora del salario real: En las próximas semanas se
empezarán a definir los aumentos salariales para el 2019. Con la última
propuesta de la provincia de Buenos Aires a docentes (inflación del año más un
15% por la pérdida del año pasado) quedó claro que el Gobierno no quiere
imponer condiciones estrictas a las negociaciones. La suba de salarios
generará como mínimo un efecto de "ilusión monetaria", es decir la
expectativa de recuperar poder adquisitivo aunque se trate de un fenómeno de corto
plazo. Además, la suba de 46% de la AUH y los aumentos a jubilados ya
están incrementando la masa de ingresos. Todo esto ayudaría a un repunte del
consumo, que sufrió su peor caída en diez años.
-Anuncios puntuales para llevar alivio a distintos sectores: el mes
pasado se lanzó una línea subsidiada para que las PYME pudieran financiarse a
tasas inferiores al 30%. En los planes oficiales aparece el relanzamiento de la
línea Argenta para jubilados y beneficiarios de planes sociales. También
regresará el plan Procrear, con menores tasas y más subsidio por parte del
Estado para que familias de clase media y media baja puedan acceder un crédito
hipotecario.
Todo esto, sin embargo, convivirá con la continuidad de un proceso
de alta inflación, nula inversión y desconfianza de los inversores. Ya
antes del arranque de abril se anunciaron fuertes aumentos de combustibles
(arriba del 9%), lo que resulta un nuevo escollo para bajar la inflación por lo
menos hasta mayo. Mientras tanto, las proyecciones para el año no bajan ya del
35%, un verdadero karma que persiguió a Macri durante toda su gestión.