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Por Juan Bergelín - La relación entre bancos y fintech, que
comenzó distante y con reclamos cruzados, de a poco se fue convirtiendo en un
vínculo estratégico para ambos jugadores.
Los banqueros tradicionales, ya sea porque las
tienen como clientes o proveedores, fomentan su crecimiento o son accionistas
de ellas, supieron dejar atrás su temor inicial y hoy las ven como un aliado
clave para llegar a nuevos mercados.
Desde la óptica de las fintech, la necesidad
de contar con una marca de reconocida trayectoria y servicios financieros de
calidad que le den soporte a los productos que ofrecen las obliga a mantener
una relación más que fluida con una entidad convencional.
En el medio, el Banco Central jugó un partido decisivo, ya que no sólo
trató de unir a las partes -con la creación de la Mesa de Innovación
Financiera-, sino que además introdujo cambios en la normativa para que la
banca tradicional pudiera incursionar en el mercado fintech.
Concretamente, una decisión del directorio permitió que las entidades
tradicionales (que tenían limitada su participación en esta nueva industria)
pudieran comprar o crear una desde cero, con la condición de que lo hagan con
fondos propios, sin comprometer los depósitos de los ahorristas.
"La fintech necesita del banco para integrarse al sistema,
para dar mejores servicios, acceder a la autopista de transferencias, entre
otras tantas cuestiones. A su vez, el banco también necesita de la fintech para generar más volumen, nuevas alternativas de
negocios, y para empezar a desarrollar un modelo distinto", afirma
Alejandro Cid, gerente de banca minorista del Banco Comafi, en diálogo
con iProUP.
"Es la visión más moderna y colaborativa de lo
que significa la competencia y la cooperación entre bancos y fintech", añade. El Comafi tiene distintos
vínculos con las fintech, desde contar con este tipo de empresas entre sus
clientes, hasta ser el accionista principal de una de ellas: Nubi.
"Hay que entender que las fintech pueden estar tomando
negocios en segmentos a los cuales no llegamos. Al darle servicio a estas
firmas, las transacciones pasan a través del banco, que así genera una mayor
escala de operaciones y de volúmenes dentro de sí mismo, que de otro modo no
tendría", explica Cid.
Para Sebastian Böttcher, gerente general de Nubi, el hecho de
contar con el soporte del Comafi les "permite acceder al resto
del sistema financiero y pensar en ser mucho más amplio en la gama de
servicios" que ofrece a los clientes. "Una fintech que no
pueda ingresar al sistema financiero está más que renga", sentencia.
Conexión
Uno de los bancos que picó en punta con esta visión colaborativa y que
hoy es uno de los que tiene más aceitado su vínculo con las fintech es
el Banco Industrial (BIND).
Entre sus clientes posee cerca de 20 firmas de
este sector, a las que les brindaAPI Bank (siglas en inglés de Interfaz de
Programación de Aplicaciones), un producto clave para que puedan desarrollar su
negocio con éxito. En rigor, se trata de un instrumento que posibilita que una
empresa se conecte a la red de otra –en este caso, el banco– pero de forma
directa desde su propio sistema.
En el mundo, el que incursionó con las API fue el gigante Amazon, para
darle forma a su sistema de compra virtual. Hoy, los bancos lo otorgan para que
estas nuevas empresas operen con los productos financieros que ofrece la
entidad pero desde su red.
En otras palabras, si el cliente de una fintech pide un
préstamo, el pedido de acreditación (previa aprobación de la firma) va
directamente a la red del banco. Es decir, sin que una persona de esa fintech tenga que oficiar de intermediario y hacer el
débito de la cuenta del banco con que opera.
"A través de las API, las fintech tienen una forma de
interactuar con el banco que les resulta muy eficiente desde el punto de vista
de costos operativos y, a la vez, les posibilita brindar una experiencia mucho
más potente a sus usuarios", afirma en diálogo con iProUP José González Pereira,
responsable de canales electrónicos del Banco Industrial.
Agrega que, por ejemplo, se puede efectuar un desembolso de forma
automática cualquier día del año, a toda hora, sin la necesidad de contar con
un backoffice que se encargue de esas operaciones.
"Si una fintech que da créditos tuviera que contar con un
backoffice para las transferencias de desembolsos, eso -ya de por sí-
significaría una barrera de entrada muy importante. El volumen de préstamos que
debería reunir para que les rinda el negocio, en términos operativos, sería muy
grande. Además, implicaría una traba para muchas firmas que hoy quieren entrar
con capital propio", asegura González Pereira.
Un producto como la API es crucial para el desarrollo y el crecimiento
de una fintech. En Europa, a fines de 2017, el Banco Central Europeo
emitió la directiva PSD2, por la cual obligó a que los bancos ofrezcan ese
servicio a clientes, entre ellos las fintech. En el país, por ahora, el
BCRA no llegó tan lejos: busca fomentarlo, pero sin obligar a nadie.
El BIND, además de ofrecer este producto que
también tienen otros como elICBC o el Galicia, se juntó con siete
entidades más para ser accionistas deArfintech, un fondo que nació en 2017 y
que invierte en compañíasfintech.
El ex banquero de Banco Privado y fundador de Moni,
Alejandro Estrada, y Andrés Meta, uno de los accionistas el Banco Industrial,
son los mentores de este fondo, del que también forman parte el Macro,
el Banco de Servicios y Transacciones (BST), el Banco de Valores,
el Supervielle, el Banco de San Juan, Piano y el Columbia.
Además de estas entidades, integran el fondo la firma Fiducia
(fiduciaria del Macro), Industrial Valores (corredora bursátil del BIND),
la aceleradora de startups Nxtp.Labs y la firma Ernst &
Young.
Comienzo
En gran medida, la idea de los bancos de entrar en el negocio fintech surgió
una mañana de abril de 2017, cuando el entonces presidente del BCRA, Federico
Sturzenneger, y gran parte de su equipo fueron a desayunar a la sede de ADEBA,
la cámara que agrupa a los bancos privados de capital nacional.
Ahí, tras el reclamo de los banqueros para que el organismo monetario
regule a lo que recién asomaba como una competencia, el ex jefe del BCRA
primero les dijo que no lo haría, porque esas empresas no toman depósitos, y
después disparó: "Si creen que las fintech tienen ventajas
competitivas respecto a ustedes, armen sus propias fintech y salgan
al mercado".
Esa idea quedó repiqueteando en la cabeza de Jorge Brito hijo, que en
ese momento era el presidente de ADEBA, y luego la concretó al unirse a la
iniciativa que su amigo, Meta, ideó con Estrada. Meses más tarde, el Central
lanzó la normativa para que los bancos puedan ser accionistas de una fintech.
Para ese entonces, Brito ya había tentado a más colegas a sumarse a ese
proyecto.
Este es quizá el vínculo más directo de los bancos
con las fintech ya que, indirectamente, tienen sus propias
financieras tecnológicas. Hoy, el fondo invierte en ocho empresas, que con su
perfil "tecno" operan en distintas ramas del ecosistema financiero.
Abrir el juego
El Banco Itaú tiene entre sus clientes y proveedores empresas
de ese rubro, si bien en Argentina no es accionista de ninguna fintech.
"Estamos innovando permanentemente, acompañando la tendencia y
lanzando productos que permitan interactuar de manera colaborativa con todo el
sector financiero", afirma a iProUP Fredericka
Summers, gerente de Banco Digital y Transformación del Banco Itaú.
Según la visión del banco, el vínculo con las fintech es una
oportunidad de evolución y por eso tiene un rol activo en las Mesas de Innovación
Financiera que lleva adelante el BCRA, en las que buscan evolucionar las
normativas y tecnologías actuales.
"En Itaú consideramos que el
ecosistema formado por bancos y fintech es un espacio en el que a
veces competimos y otras nos complementamos para dar nuevas experiencias de
usuario", asegura Summers.
Ya en 2015 creó "Cubo Itaú", el mayor centro de
emprendedorismo tecnológico de América Latina, desde donde brindan apoyo a
estas nuevas entidades.
"Cubo Itaú es un radar de mercado que pone el foco en las startups
de todos los segmentos y no sólo en las fintech. Entendemos el avance de
estas firmas como una oportunidad para construir alianzas y perfeccionar los
servicios ofrecidos a los clientes", completa.
Otro que también fomenta el crecimiento de las fintech es
el BBVA, que tiene como objetivo "poner al alcance de todos las
oportunidades de esta nueva era", como explican desde la entidad.
"La colaboración con las fintech es
uno de los pilares fundamentales de su estrategia de transformación digital. En
este contexto, la unidad de BBVA Open Innovation desempeña un papel clave en la
transición hacia un negocio realmente global y digital", destacan fuentes
de la entidad a iProUP.
De hecho, a través de ese programa impulsan distintas iniciativas para
afianzar su estrategia de colaboración con el ecosistema externo de innovación.
Una de ellas es el clásico BBVA Open Talent, la competencia fintech más
grande del mundo:en sus 10 ediciones han participado startups de más de 90
países, entre ellos la Argentina.
En ese marco, también organizan Open Talks Buenos Aires, un evento
en el que reúnen a representantes del mundo fintech y del sector
financiero para debatir y compartir las nuevas tendencias del mercado. A
finales de mayo, abrirá las inscripciones para el BBVA Open Talent 2019.
Así, cada banco a su modo, la mayoría comenzó a ver en las fintech un
socio para ganar mercado y no una competencia desleal, como temían
inicialmente.
Además, este nuevo vínculo les genera un cambio en su día a día, al
poder interactuar con metodologías de trabajo más aggiornadas. "Son firmas
que tienen el ADN tecnológico. Eso nos aporta mucho a los bancos, con
estructuras tan tradicionales", explica un banquero.
"El sector se fue convenciendo de que el camino es éste. El
pensamiento ha ido cambiando y renovando. Cada vez quedan menos en la industria
de los que creen que hay que bloquear o no abrir el juego", comenta Cid,
del Comafi.
Desde el BIND coinciden en ver el
potencial que tiene este nuevo vínculo. "Nuestra visión es más de
apertura, de colaboración y competición a la vez. En algunas cosas competimos y
en otras colaboramos. En definitiva, ganará el que le brinde la mejor
experiencia Al usuario. No colisionarán bancos confintech en todos los nichos", razona González
Pereira.
En tanto, el ejecutivo del Comafi reconoce: "Está bueno
que nos vengan a a sacudir un poco el mercado y a prepararnos a todos
mejor".
En definitiva, concluye, va a redundar en un buen servicio a la gente y
en mejores precios. Así como la relación inicial, con una guerra comercial para
atrapar nuevos clientes benefició a los usuarios de servicios financieros, en
esta sinergia el público termina siendo el verdadero ganador.
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