
Por SOLEDAD NAVARRO - Aunque la mayor expectativa inflacionaria y un escenario más incierto para el mercado (tras la cancelación de la deuda que la Argentina mantenía con Fondo Monetario Internacional (FMI) ejercen presión sobre las tasas de los fideicomisos financieros y los cheques de pago diferido, los analistas descartan que esto vaya a provocar algún efecto sobre las emisiones de los primeros y el volumen operado de los segundos.
A pesar de la suba de tasas, que en fideicomisos con rendimiento fijo rondan los niveles del 12%, las estimaciones indican que las emisiones mantendrán el buen nivel adquirido en 2005. Desde el punto de vista de los analistas el alza, que responde a una corrección y prevén que no bajarán en el mediano plazo, resulta muy interesante para los inversores. "La suba de tasas fue sólo un acomodamiento de mercado producto de un mes particular como fue diciembre", dijo Sergio Capdevilla, subgerente departamental del Banco de Valores, haciendo referencia a la renuncia del ministro Lavagna, la menor liquidez por estacionalidad, el pago de la deuda con el FMI y la inflación.
En ese contexto las proyecciones para 2006 son favorables. Al parecer la fortuna de los fideicomisos dependerán de la dinámica de los sectores de consumo. Para Iván Pezzana, de Puente Hermanos, "los fideicomisos más demandados seguirán siendo los de securitización de créditos".
Pero la suba de tasas tampoco afectó al volumen negociado de los cheques de pago diferidos, que en diciembre alcanzó un volumen récord de $ 31,6 millones. Auguran un buen año, aunque no esperan un crecimiento tan explosivo como en 2005.
Pablo de Benardi, de Puente Hermanos, indicó que este año crecerá el volumen operado de esos cheques, porque "las pymes se financian mucho con este instrumento, y los inversores reconocen que es una buena alternativa". Las tasas de los cheques avalados rondan el 10,6%, mientras los patrocinados ascienden al 13,1%.