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Por Juan Pablo
Marino - En el mercado
financiero local, la dimensión del tiempo se ha tornado una variable alterable
en las últimas semanas. Por un lado, se dilató un período de calma cambiaria
que preveían los agentes del mercado, pese al nuevo plan oficial anunciado a
mediados del mes pasado que comprende un BCRA más duro y subastas diarias de
dólares por parte del Tesoro. Simultáneamente, se acortó el camino de cara al
proceso electoral nacional que se avecina en poco más de cuatro meses: casi
nadie esperaba en marzo un dólar minorista a $45, y dosis de altísima
volatilidad (menos una tasa arriba del 68%, después de bajar hasta el 43% en
febrero). Ante esta coyuntura, que incluye meses de alta inflación para el
segundo bimestre del año, el Central debió redoblar la apuesta de su férreo
control monetario: anunció que absorberá “la liquidez necesaria para sostener
una tasa mínima de 62,5%” en abril.
Oportunidad
táctica
Bajo este panorama, los analistas consideran que se abre una ventana de
oportunidad para los activos en pesos en el corto
plazo y sugieren incrementar las apuestas en moneda local, dentro de
portafolios moderados en los que predominan las inversiones dolarizadas
(Letes, Bonar 2024, Bonar 2020, fondos comunes
con riesgo local y, sobre todo, global). “Por el lado de los pesos, creemos que
hay una oportunidad táctica de lograr un rendimiento positivo en dólares. El
tipo de cambio real, proxy de la competitividad de la economía, está en 124, el
valor más alto en 6 meses”, sostiene Nery Persichini, gerente de Inversiones en
GMA Capital. Parte de esa expectativa de ingresar en un período de mayor
tranquilidad cambiaria (algunos incluso creen que el dólar podría tocar el piso
de la banda) está vinculada a la posibilidad de una mayor liquidación del agro
y a la venta de dólares por parte del Tesoro. “A estos factores se suma el
vencimiento de deuda en dólares por u$s 5.750 millones entre capital e interés
(neto de Letes u$s) en el segundo trimestre. Esto ayudará a recomponer el
precio de los activos financieros locales, y a normalizar la pendiente de la
curva de rendimientos de la deuda local”, explica Juan José Vazquez, jefe de
research de Cohen. En esta línea, las últimas decisiones del BCRA apuntan a
mantener el interés de la Leliq por
encima de 62,5% y a mejorar el canal de transmisión desde la tasa de referencia
a tasas pasivas de los bancos (plazos fijos, BADLAR y TM20). “La reducción de
ese spread debería redundar en mejores rendimientos para los pesos”, resalta
Persichini. En lo que respetar a plazos fijos a 30 días, el lunes pasado el
Banco Nación tomó la delantera y subió las tasas en 3 puntos porcentuales hasta
el 48%.
Bonos en pesos
Dentro de las posibilidades que ofrece el segmento de renta fija en
pesos, los especialistas privilegian títulos atados al CER (inflación), a la
BADLAR, y la tasa de política monetaria, todos de corto plazo. El jefe de
research en Cohen sugiere el A2M2 (devenga CER
12,46%), dado que va a ser “beneficiado por los datos inflacionarios altos que
perdurarán hasta mayo”; y el TJ20, que “ajusta por tasa
de referencia (hoy Leliq) cotiza a una tasa del 54,5%”. Además, para contar con
liquidez, recomienda Caución 7 días, operando al 44%. Por su parte, el
ejecutivo de GMA Capital encuentra valor en bonos BADLAR provinciales, como
el PBA25,
con spread cercano a 10 puntos porcentuales, y también en títulos CER cortos
que rinden 12% sobre inflación, como el Boncer 2020. Una forma
alternativa de capturar este potencial de los pesos gracias a tasas más altas
es a través de fondos comunes T 1 que invierten en los mencionados
instrumentos, agrega Persichini.
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