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Por Liliana
Franco - Este viernes el directorio del Fondo Monetario Internacional
analizará el cumplimiento de las metas establecidas en el acuerdo Stand By
suscripto por Argentina. Se estima que el resultado de
la reunión será la aprobación del tercer desembolso (más de u$s 10.000
millones) que se haría efectivo en la próxima semana.
El informe que presentará la titular del organismo Christine
Lagarde al Board seguramente contemplará la modificación
hacia el alza de la inflación y probablemente un recorte en la estimación del
crecimiento. El FMI estimaba
que el PBI caería este año -1,7% y la inflación en 30%.
Asimismo y según trascendió el organismo multilateral está
viendo con preocupación la merma en el nivel de ingresos fiscales
producto de la recesión y en este sentido les preocupa el alto nivel de las
tasas.
Cabe recordar que a mediados de diciembre en el informe de la segunda
revisión el Fondo sostenía “El peso se ha estabilizado y, a pesar de que
continúa siendo elevada, la inflación ha empezado a bajar, a medida que se
desvanecen los efectos de la depreciación del peso. Con todo, la economía
argentina aún se está contrayendo y continúa siendo vulnerable a los giros de
la actitud de los mercados. Se prevé que la actividad económica comenzará a
recuperarse en el segundo trimestre de 2019”.
Estos pronósticos, en particular los referidos a la inflación no se han
cumplido y el informe al Board deberá hacer alguna referencia a este tema. Hoy
la mayoría de los estudios económicos ya proyectan para este año una inflación
entre 35% a 40% muy lejos del 23% estimado por el equipo económico bajo la
conducción de Nicolás Dujvone.
En el Palacio de Hacienda se trabaja activamente en la elaboración de
los números necesarios para brindar una información clave para el Fondo
Monetario Internacional: el cierre de los números
fiscales del primer trimestre del año. Según señalaron fuentes oficiales
a ámbito.com, si bien se produjo una reducción de los gastos, también se
experimentó una caída en los recursos que lleva a que, en principio, las cifras estén “muy ajustadas”.
Al respecto, cabe recordar que en marzo la recaudación impositiva tuvo
una suba del orden de 37%, es decir unos 10 puntos por
debajo de la inflación estimada por consultoras privadas para los últimos doce
meses (53%).
Recesión
La
meta fiscal es la que más observa el FMI y de su cumplimiento depende el futuro de
los desembolsos que hacia mediados de año tiene previsto el organismo
multilateral. La recesión está complicando la marcha de los
ingresos. Más aún, se comenta que los técnicos del Fondo están preocupados
por el alto nivel real de las tasas de interés y su impacto sobre la actividad
que, según entienden, difícilmente pueda mantenerse por más de un año.
No obstante, en medios oficiales confían en que la magnitud del ajuste
que está llevando adelante el Gobierno y el respaldo político con que cuenta
del exterior descarta inconvenientes en los próximos desembolsos.
Al respecto, noticias provenientes de Washington, donde tiene su cuartel
el organismo multilateral, señalan que los técnicos del Fondo ponderan
que haya evolucionado mejor de lo previsto la cuenta corriente del
balance de pagos y el refinanciamiento de la deuda pública de corto plazo, aunque
no dejan de advertir mayores riesgos de refinanciación a partir del segundo
semestre, a medida que se acerquen las elecciones presidenciales.
Los analistas del FMI, según trascendió, observan que países como
Ecuador, que tienen peores fundamentos económicos que la Argentina, sin
embargo, muestran una curva de la deuda soberana en dólares se ubica 200
puntos básicos por debajo de los rendimientos que ofrecen los bonos argentinos.
Esta brecha reflejaría el “riesgo político” de la eventual candidatura
de Cristina de Kirchner, según comentarios reservados de los técnicos. De ahí
que si la viuda de Kirchner no se presentara, podría esperarse una caída en el
diferencial, aunque los analistas del organismo no creen que la Argentina pueda llegar a la sobretasa de 350 puntos básicos que
tuviera en 2017, hasta tanto no se avance en reformas estructurales.
De todas formas, la segunda parte del año sería un período de “manejo de
crisis”, por la incertidumbre política, y sólo después de la asunción del
próximo gobierno sería posible comenzar con las reformas estructurales que
espera el FMI.
Tipo de cambio
También se comenta que el Fondo se mantiene inflexible
en cuanto a la política diseñada para el manejo del tipo de cambio.
Según analistas del organismo,el riesgo político no se resuelve interviniendo
con los fondos ociosos otorgados por el FMI para el reforzamiento de reservas.
De ahí la insistencia en mantener el actual esquema de
bandas cambiarias y la negativa a otorgar más grados de libertad al Tesoro para
que intervenga en el mercado cambiario.
Dada la concentración de vencimientos de deuda del país con el Fondo en
los próximos años, fuentes de Washington recuerdan que regularmente los
créditos stand by terminan transformándose en programas de largo plazo – Extended Fund Facility (EFF)-, como sucedió recientemente con
Jamaica y Ucrania.
Si bien los EFF no implican en general una ampliación considerable del
financiamiento –el monto ya otorgado a la Argentina es récord– sí permiten la reestructuración de los pagos de la deuda con el
organismo en tiempos prolongados.
Eso sí, la contraprestación es la realización de reformas estructurales.
En tal sentido, cabe recordar que el acuerdo suscripto por la Argentina con el
FMI contempla cambios en la legislación previsional y laboral.
Waiver técnico
Argentina solicitó un waiver (perdón) de aplicación porque al cierre de
la última revisión no estaban disponibles algunos datos fiscales de fin de
marzo. Es una cuestión simplemente de disponibilidad de ciertos datos, según
señalaron fuentes oficiales. Las autoridades argentinas pidieron al FMI ser
eximida de presentar los datos fiscales de marzo para la revisión del
Directorio. Tal información no podrá ser dada a conocer a tiempo para la
reunión del Board, que se realizará el viernes, porque los datos del resultado
fiscal de marzo se publicarán a mediados de abril.
La revisión de Argentina por parte del FMI iba a tener lugar a fin de
marzo, en un principio, y solo se iba a tener en cuenta los datos económicos
hasta el mes de diciembre. Como la reunión se pospuso a abril, ahora incluirá
los datos hasta marzo. No obstante, fuentes oficiales sostuvieron que la
exención solicitada no tiene que ver con ningún pedido de modificaciones a las
metas del país ni a los plazos. Argentina ya había recibido una exención
similar en la primera revisión del Directorio.
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