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Por Dionisio Bosch - Inflación del 36%
para 2019. Que una suba de precios del 36% en un año es excesiva, no hay
dudas, pero hoy la clave y la preocupación para el “establishment” no pasa ni
por lo económico ni lo social.
Tengan razón o no los economistas consultados para la elaboración
del REM del BCRA (y muy
posiblemente no la tengan), la cuestión es hasta qué punto esto puede
afectar el resultado eleccionario del 27 de octubre.
Mal o bien las estimaciones preliminares para marzo rozan un 4% de
incremento en los precios minoristas y un 3,5% en abril. De darse así, esto
conllevaría un incremento promedio de los precios del 2,1% mensual entre mayo y
fin de año, un mínimo desde los registros de enero del año pasado (un 1,8%).
Afilando el lápiz para jugar con los números (desestacionamos la
serie INDEC/Congreso 1967/2018) no podemos descartar “a priori” que el
incremento de los precios haya caído al 1,8% para septiembre y al 1,7% para
octubre próximo, niveles similares a los de septiembre/octubre de 2017
(1,9%/1,5%) cuando el oficialismo se hizo de las elecciones legislativas.
Lo que en principio parecería ser una pésima noticia para gobierno, no
lo es merced a la magia de los “number crunchers” de Dujovne y Sandleris, lo
que explica la tranquilidad del gobierno frente a zozobra del sistema
financiero.
En lo personal, ¿creemos que esto será así? Poco importa, lo que importa
es que creen Macri y su gente…
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