|
Por Mariano Cuparo Ortiz
- Nuevamente la producción industrial mostró una fuerte caída interanual, lo
que confirmó que la actividad continua en el pozo; la contracción fue de 8,5%
en febrero. Y otra vez hubo festejos oficiales porque en la comparación con el
mes anterior hubo una mejora, de 2,4%. La pregunta es si se llegó a tocar un
piso que indique que al menos ya no habrá más caída. La disparada del tipo de
cambio y la inflación durante marzo, la dinámica del salario real y los
primeros números de actividad del mes, parecen desmentir esa posibilidad.
Si bien enero y febrero mostraron mejoras contra los meses previos, en
ambos se dio la particularidad de que el dólar se mostró estable y de que la
tasa fue hacia abajo. En marzo, en cambio, se dispararon ambos. Ayer el
viceministro de Hacienda, Miguel Braun, sostuvo: "Estos datos son signos
de que la actividad habría encontrado un piso en noviembre".
Entre economistas parece haber cierta coincidencia en que marzo sería el
fin del veranito. "Habrá que estar atentos a marzo cuando regresó la
inestabilidad cambiaria y las tasas reales volvieron a subir", afirmó la
economista de LCG, Julia Segoviano. El director de Ecolatina, Lorenzo Sigaut
Gravina, dijo: "Tres meses de expansión es una buena racha. Pero sus
pilares se perdieron en marzo. Y, por aceleración de la inflación, el salario
real no mejora".
Coincidió con esa última lectura el economista de Fundación Capital,
Juan Manuel Antonietta: "En la medida en que no se recupere el poder
adquisitivo de los salarios, es de esperar que la industria vinculada al
mercado interno continúe rezagada. En este desempeño heterogéneo continuará
navegando la industria en 2019".
En ese sentido resulta destacable que la heterogeneidad implica resultados
negativos para sectores sensibles para el empleo, "lo cual se vio
reflejado en el deterioro de los últimos indicadores sociales", tal como
afirmaron desde la consultora ACM.
Sin ir más lejos, muchos de los rubros que lideraron la caída de febrero
están relacionados con el mercado interno: la industria textil volvió a
contraer, esta vez 9%. También los bienes durables pasan por un mal momento:
las heladeras y freezers, cocinas y lavarropas, fueron parte de la explicación
de por qué el sector maquinaria y equipos cayó 31,6%, lo que explicó a su vez,
en buena parte -junto con la merma de 56% de las ventas locales de autos-, que
las metálicas básicas se contrajeran 34%.
Pero además la siderurgia sufrió por la escasa demanda de la
construcción y la maquinaria agrícola. El campo comenzó a traccionar a la
industria por el lado de la molienda de cereales y oleaginosas (crecieron 5,5%
y 0,8%), que en el mencionado escenario de heterogeneidad se espera que moderen
el flojo desempeño del 2019. Pero la escasa inversión agraria lidera las caídas
en maquinaria y equipos y en las metálicas básicas. El mal momento de la
construcción también impactó en otros sectores, como los minerales no
metálicos, que cayeron 4,3%.
|