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Por Gabriela Origlia y
Sofía Diamante
- Cuando parecía que la obra pública sería
la gran perjudicada este año, dado el ajuste que el Tesoro tiene que hacer en
el gasto, la ayuda de un banco multilateral permitirá canalizar a partir de
junio casi US$900 millones en infraestructura. El BID Invest, el brazo privado
del Banco Interamericano de Desarrollo, liderará un préstamo con bancos
internacionales para agilizar las seis obras viales licitadas con el sistema de
participación público-privada (PPP).
El 30 de este mes, el BID tiene fecha para tratar el "préstamo
puente para el programa PPP red de autopistas y rutas seguras", según dice
su página de internet. El líder del proyecto es el argentino Gian Franco
Carassale, que trabaja en el organismo desde hace más de 15 años.
El banco multilateral aportaría US$200 millones, mientras que el resto
se juntaría entre bancos internacionales -como JP Morgan, Goldman Sachs, HSBC,
Deutsche Bank, Citibank y UBS- y organismos multilaterales -como la Corporación
Financiera Internacional (IFC, el brazo del Banco Mundial para el sector
privado), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Banco de
Desarrollo de China (CDB)-.
Ayer, el Ministerio de Transporte convocó
a representantes de los cinco consorcios encargados de ejecutar las obras para
comunicarles que el fideicomiso contaría con los fondos a mediados del próximo
mes. Para ello habrá que hacer algunas modificaciones a los contratos, ya que
originalmente el primer año de obras se iba a financiar en pesos con la banca
local. Para los siguientes tres años de construcción, los consorcios podrán
salir a vender los títulos de pago por inversión (TPI), que el Tesoro entrega
contra avance de obra.
"En unas semanas se terminará de constituir el fideicomiso",
confirmó ayer el ministroGuillermo Dietrich a LA
NACION, en su breve visita a Córdoba, donde viajó para recorrer las obras del
aeropuerto Ambrosio Taravella y participar de un almuerzo en la Bolsa de
Comercio local.
La idea de crear un fondo que sirva como vehículo de intermediación para
destrabar los créditos de corto plazo surgió en agosto pasado, cuando el
financiamiento a las empresas se vio comprometido tras el escándalo de
corrupción de la causa de los cuadernos. "Fue la tormenta perfecta -dijo
Dietrich-. Los cuadernos y los problemas cambiarios generaron incertidumbre.
Sin embargo, la superamos, el BID mantuvo el apoyo con sus marcos de integridad
y hay mucho interés de los bancos".
El organismo multilateral fue quien validó el marco de integridad con el
cual se regirán los bancos que prestarán financiamiento a las empresas
contratistas, un requisito necesario para cubrirse del "riesgo
reputacional" por posibles casos de corrupción.
"No creían que nos íbamos a animar a crear un marco de integridad
tan exigente. El empresario está obligado a transferir sus acciones en 30 días
si tiene un evento de sentencia en firme, de procesamiento en firme o de
arrepentimiento. La idea es separar la empresa del empresario, para que pueda
seguir operando mientras se sanea la composición de sus accionistas",
explicaron en el Gobierno.
Este fue el puntapié para que el BID Invest quiera entrar a invertir con
un crédito sindicado. El banco tiene un portafolio de US$11.200 millones en
activos bajo administración y 330 clientes en 23 países.
Para el Gobierno, la reactivación de las obras de PPP llegó en el mejor
momento, ya que se volcarán alrededor de $35.000 millones en obra pública justo
cuando lo destinado a ese fin tuvo un caída real del 50% con respecto a 2018,
por la necesidad de bajar el gasto público y cumplir con la meta de equilibrio
fiscal. El crédito, que se repartirá en partes proporcionales entre los seis
corredores viales a tasas de mercado en dólares, le dará movilidad a un sector
vital para la imagen del Gobierno en un año electoral.
Los contratos de PPP se terminaron de firmar el 1º de agosto, justo el
mismo día en que se desató la causa de los cuadernos. Esta primera etapa de
proyectos comprendió la licitación de seis corredores viales -A, B, C, E, F y
Sur- que abarcan más de 3300 kilómetros de rutas nacionales de Buenos Aires,
Córdoba, La Pampa, Mendoza y Santa Fe.
El plan para estos corredores implica obras de construcción de nuevas
autopistas (813 km), rutas seguras (1494 km) y obras especiales (252 km), así
como 17 variantes en distintas localidades.
La inversión total estimada para la primera etapa es superior a los
US$8000 millones, según indicaron en el Ministerio de Transporte. En total,
US$6000 millones se invertirán durante los primeros cuatro años y más de
US$2000 millones durante los siguientes.
El proceso licitatorio de esta etapa contó con 32 ofertas que realizaron
10 consorcios, compuestos por 19 empresas nacionales y siete internacionales.
Ganaron cinco consorcios, ya que el conformado por las empresas Helport (una
compañía del grupo Eurnekian), Panedile, Eleprint y la española Copasa se hará
cargo de los corredores viales E y F. Luego está el consorcio que componen
China Construction America (CCA) y la norteamericana Green, que administrará
546 kilómetros de la ruta nacional 5, entre Luján y Santa Rosa.
El Corredor Vial Sur quedó a cargo del consorcio Ausur, conformado por
Rovella, JCR y la empresa portuguesa Mota-Engil, y se extenderá a lo largo de
247 km de las autopistas Riccheri, Jorge Newbery, Ezeiza-Cañuelas y las rutas
nacionales 3 y 205.
El corredor que une Las Flores con Coronel Dorrego, además de otro ramal
que va de Olavarría a Mar del Plata, fue adjudicado a Paolini Hermanos, Vial
Agro y la italiana INC.
El fiduciario
El fideicomiso será administrado por el Banco de Inversión y Comercio
Exterior (BICE), que preside Francisco Cabrera. El exministro de Producción se
llevó a la entidad el equipo de la exsecretaría de Proyectos de PPP, que
lideraba José Luis Morea y que actualmente es el gerente del BICE.
El banco, enfocado antes en otorgar créditos a las pymes, se volcará de
lleno a financiar y movilizar obras de infraestructura. Si bien su capital es
de apenas $7000 millones, buscará atraer créditos de organismos multilaterales
para canalizarlos en proyectos de energías renovables, economías regionales y
otras obras viales necesarias, por ejemplo, en Vaca Muerta .
A fin de febrero se lanzó una nueva licitación con el sistema de PPP
para la construcción de una red de alta tensión entre las estaciones
transformadoras de Río Diamante (Mendoza) y Charlone (Buenos Aires). Fue la
vuelta a este esquema luego de que se pusiera en pausa a fin del año pasado,
cuando el riesgo país argentino subió en poco tiempo casi 150 puntos básicos.
"Lo que cambia con respecto a la licitación de autopistas es que el
financiamiento a demostrar deberá estar asociado al riesgo corporativo y no al
riesgo del proyecto. Riesgo corporativo significa que la deuda privada a
emitirse para financiar las obras tiene como respaldo los activos de la
compañía que participa en la licitación y no los flujos de fondos generados por
el proyecto", explicó Morea en su momento.
"La compañía evaluará internamente si tiene o no capacidad para
conseguir nuevo endeudamiento corporativo, dada su situación patrimonial, su
solvencia, las proyecciones de ingresos futuros, su exposición judicial, entre
otras cosas", agregó. Licitar todas las obras utilizando el riesgo privado
es imposible, ya que las empresas argentinas no tiene la holgura en sus
balances como para atender tantos proyectos. Es por eso que es necesario volver
luego al esquema de riesgo de proyecto, si se quiere licitar obras de mayor
envergadura.
Para este año se esperan nuevas licitaciones bajo el sistema PPP, como
el tren que una la ciudad de Neuquén con Añelo, el pueblo más próximo a Vaca
Muerta.
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