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Por Carlos Burgueño - El Gobierno confía en que Christine Lagarde
hará un nuevo aporte a Mauricio Macri: que los reclamos oficiales del Fondo
Monetario Internacional (FMI) escuchados el viernes pasado en la reunión del
board, esperen hasta después de las elecciones de octubre. Especialmente los
referidos a un mayor ajuste del gasto y de los ingresos; y mayores esfuerzos
locales para reducir la inflación. En síntesis, los capítulos que para el staff
del organismo (especialmente para el responsable de la misión Argentina, el
italiano Roberto Cardarelli), tuvieron un desempeño “decepcionante” en los
primeros meses del año. Esta será la misión que tendrán desde el miércoles el
presidente del Banco Central Guido
Sandleris y el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. Ambos
viajarán a Washington para participar de Asamblea Anual del Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM); donde el caso argentino será uno
de los capítulos fundamentales a discutir.
Sandleris y el resto de los funcionarios partirán mañana a la noche,
adelantándose un día a los encuentros oficiales que todas las delegaciones
mantendrán en la capital norteamericana. La intención del presidente del BCRA
será la de acelerar las discusiones que se mantendrán con Lagarde, el director
gerente para el Hemisferio Occidental Alejandro Werner y, obviamente
Cardarelli; para que cuando la cumbre esté en su apogeo (el viernes y sábado),
no haya discusiones abiertas con el país. O que el temario principal se
concentre en aquellos temas que el FMI encontró positivos en su revisión de las
cuentas locales: la evolución de la política monetaria del BCRA, las
herramientas que tiene la entidad para enfrentar una corrida cambiaria durante
el segundo trimestre del año, el posible crecimiento que tendrá la economía
desde marzo y la cercanía profunda a lograr el déficit cero. El problema que
saben que encontrarán los funcionarios argentinos será en los capítulos
“decepcionantes”, según el mensaje que el propio Cardarelli les dejó por
escrito a los integrantes del board, y que fue leído en voz alta el viernes.
Puntualmente preocupa la falta de reacción que ven en la batalla contra la
inflación y la evolución negativa en la relación entre ingresos y gastos. Sobre
esto último, y aunque Cardarelli no habló de ningún impuesto con nombre y
apellido, el FMI consideró que si la recaudación sigue por debajo de los
niveles inflacionarios; el Gobierno deberá pensar en algún tipo de presión
tributaria. O, en su defecto, de contracción más importante en los niveles de
gastos. Lo que Sandleris y el resto de los funcionarios quieren que escuchen,
otra vez, desde el FMI, es que resulta en las actuales circunstancias política
imposible de pensar en la aplicación de una mayor presión tributaria.
Intentarán convencer a Lagarde y los hombres de Washington; de esperar al
período junio- agosto, para verificar la evolución de los ingresos y gastos
para ver que con la tan esperada mejora de la actividad económica, también
evolucionan favorablemente los ingresos impositivos. Y, si esto falla, le
reclamarán a Lagarde una salida política al debate: que se entienda desde la
conducción del FMI, que en las actuales circunstancias es imposible para el
Gobierno aplicar lo que se reclama desde el organismo; pero que luego de una
victoria del macrismo será de lo primero que se discutirá. Junto con los
crónicos reclamos del FMI de aplicar reformas
Uno de los momentos más importantes del evento que comienza esta semana
en Washington, será el jueves cuando el FMI publique su tradicional informe
sobre “Perspectivas Económicas Mundiales”, donde cada país tendrá un capítulo
especialmente redactada para el, y donde los estados compiten por ver quienes
tienen mejores o peores resultados. Siempre según el análisis del Fondo.
Obviamente se espera para Argentina un cuadro malo. La esperanza es que en los
considerandos, la gente del organismo sea condescendiente.
El viernes pasado, el FMI aprobó el desembolso de u$s10.800 millones
para Argentina, tras concluir la tercera revisión del acuerdo stand -by vigente
desde el 20 de junio de 2018 al tiempo que advirtió sobre los niveles de
inflación. “Las políticas de las autoridades que sustentan el acuerdo
respaldado por el FMI están dando fruto”, pero alertó que “sin embargo, la
inflación sigue siendo elevada; las expectativas inflacionarias están
aumentando y la inercia inflacionaria resulta difícil de quebrar”.
En esa oportunidad, Lagarde, sostuvo que “las políticas de las
autoridades que sustentan el acuerdo respaldado por el FMI están dando fruto”.
“El elevado déficit fiscal y en cuenta corriente -dos grandes vulnerabilidades
que condujeron a la crisis financiera el año pasado- están disminuyendo. La
actividad económica se contrajo en 2018 pero hay indicios de que la recesión ha
tocado fondo, y se espera una recuperación gradual en los próximos trimestres”,
expresó Lagarde a través de un comunicado.
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