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Desde un almuerzo de un aparente candidato presidencial que pretendió
pasar inadvertido hasta algunos asados en Buenos Aires y Punta del Este,
pasando también por algunos viajes oficiales para los cuales ya no parece haber
destinos “menores” en busca de asegurar cada voto, la última semana (corta por
el feriado del martes) fue muy activa, aunque resultó imposible circular por
Buenos Aires, cada vez más copada por piquetes para los cuales todo parece
estar permitido (menos cumplir la ley, por supuesto). En medio de todo ese
movimiento el Gobierno pasó analizando datos y proyecciones acercadas por Jaime
Durán Barba y su equipo. Este diario adelantó hace una semana que Durán Barba y
Santiago Nieto aterrizarían en Buenos Aires para analizar el resultado de la mayor
muestra que Cambiemos encargó
en su historia, con mediciones y focus group realizados en todas las provincias
argentinas. El objetivo de eso fue delimitar el problema que tiene el Gobierno
y organizar la estrategia de Mauricio Macri. Se cruzaron en esas conversaciones
todas las especulaciones sobre la relación de los radicales con el macrismo más
cerrado y razón hubo: en medio de la crisis nunca el Gobierno había apelado a
mejorar la relación con sus socios como lo hizo durante la última semana donde
apeló a sentar de nuevo a la mesa a Ernesto Sanz, mimar a distancia Elisa
Carrió, sentar a Alfredo Cornejo y Gerardo Morales con María Eugenia Vidal y
Horario Rodríguez Larreta, activando a Marcos Peña en medio de todos esos
movimientos. Esas reacciones sí tienen que ver con los diagnósticos que muchos
consideran que a destiempo lanzó ahora Durán Barba. Desde afuera varias
preguntas sobrevolaron esos comentarios, pero una de ellas era central: ¿era
necesario esperar tanto para que un dictamen de Durán Barba reconociera en la
estrategia de campaña que la clase media estaba peligrosamente golpeada por la
crisis y que es igualmente riesgosa para el Gobierno la percepción de esos
votantes sobre la lejanía de esta administración con la atención de esos dramas
económicos? A esos razonamientos a hay que sumarles que los hombres del
Gobierno, a pesar de la ortodoxia que les baja el propio Mauricio Macri con la
línea económica que debe seguirse aquí, duermen con un ojo abierto siguiendo lo
que está sucediendo con la economía mundial. Los panoramas que llegaron desde
el exterior en estos días son tremendos. Basta leer lo que los analistas de la
agencia Bloomberg predicen que puede esperarles a los emergentes. Y aunque no
se nombre a la Argentina, todos sabemos lo que significa para el país que los
emergentes estén en problemas: si la economía global se desacelera, acá siempre
golpea primero.
Hay otro punto en medio de esas disquisiciones sobre el futuro de la
campaña de Cambiemos que se llevó buena parte de los oídos del fin de semana.
“Los radicales pueden tomar grapa, pero todos saben que Macri no va a abrir la
fórmula”, resumía ayer un radical de cuño. Ese tema lidera hoy la mesa de
apuestas de la política. Que Macri la sigue queriendo a Gabriela Michetti,
que Carolina Stanley tenía
las fichas, pero ahora queda golpeada por el renovado conflicto con piqueteros,
que es difícil pensar en quién acompañará a Macri en la fórmula cuando aún no
se sabe contra quién va a competir. Todo sirve para alimentar las chances de
cada interesado, pero el único que decidirá es Macri, de quien se sabe no está
acostumbrado a que le discutan sus decisiones. De eso se habló también en la
reunión que convocó Jorge Triaca en su haras y de la que se da buena cuenta en
esta edición. Uno de los razonamientos que corrieron para calmar a la tropa fue
que a esta altura del año en 2015 Macri tenía una intención de voto peor que la
que muestra ahora. Alguien respondió: “Pero en ese momento la culpa de todo la
tenía Cristina”. Un diagnóstico extra sobre lo que sucede que también se
escuchó en esos reductos: vuelve la idea de que no haber tenido un solo
ministro en Economía no ayudó a frenar la crisis. Nicolás Dujovne aparece hoy
como un quijote poniendo la cara para ajustar y llegar al déficit cero,
mientras otros ministros no sólo no cumplen con el rol de atender a los
inevitables “heridos”, sino que además lo cuestionan. Esa baja del déficit es
hoy casi la única cara de virtud que tiene la economía de Macri. Dujovne mostró
la semana pasada un número contundente: en 2015 el gasto primario de la
administración central no financiero era de 24,9%, mientras que este año llega
a 17,6%, es decir, una baja superior a 7% del PBI. No es un número que emocione
a quienes piensan en distribuir en campaña, pero es la base de toda la política
que Macri sigue adelante, en medio de los vientos cruzados donde el FMI le pide
(podríamos decir irracionalmente) que acelere el ajuste a cero, mientras el
Banco Mundial baja una biblioteca bastante distinta sobre los efectos que puede
tener en el paciente una dosis de medicamentos excesiva. Un par de preguntas
finales que se escucharon por los mismos ámbitos: ¿para quién juega Emilio
Monzó? ¿Por qué razón le dio 15 minutos a la oposición para que lograra el
quorum en la sesión especial de la semana pasada y para que Graciela Camaño
hiciera su show en el recinto? ¿Si finalmente va a España, de qué Gobierno será
embajador Monzó?
En plena zona de Tribunales, a la vuelta de la Sinagoga por Avenida Córdoba,
se realizó un almuerzo con el cada vez más controvertido Roberto Lavagna que,
para reunirse con “el campo” (que nunca le fue afín) eligió el poco conocido
restaurante del Club Argentino de Paleta, hasta donde fue desfilando una
variopinta docena de dirigentes agroindustriales de distintos niveles que,
según los comentarios posteriores, poco y nada sacaron en limpio del encuentro.
La convocatoria parece haber surgido del ex Nidera (antes del desembarco chino)
y actual titular rentado del Centro Azucarero Argentino, Hernán Maurette, que
consiguió algunas presencias, y muchas ausencias. Del lado de la Mesa de
Enlace, ni la Federación Agraria, ni la Sociedad Rural asistieron y en los
pasillos de esta última se rumoreaba que “no asistimos a reuniones en las que
no conocemos el objetivo, ni en calidad de que está el convocante que, hasta
ahora, se ocupó sobradamente de asegurar que ´no es candidato´. ¿A que vamos a
ir entonces?”. Ni lerdo ni perezoso, el titular de Coninagro, el mendocino
Carlos Ianizzotto, que si concurrió, dejó trascender que en los próximos días
recibirá también a Sergio Massa en la entidad. Por supuesto que la discreción
del encuentro se perdió casi inmediatamente de comenzado el almuerzo del que no
se sacó mucho en limpio, entre otras cosas, porque Lavagna (a pesar de que en
los últimos años se transformó en cabañero de Aberdeen Angus y hasta presenta
toros en Palermo), nunca se llevó bien con el campo, ni cuando comenzó
con el tema de precios en la época de Bel Gelbard, ni al final de su carrera
-hasta ahora- como ministro de Néstor Carlos Kirchner. Y, como tampoco pareció
tener demasiado clara la estrategia de acercamiento y, del otro lado, tampoco
hubo alguna forma de acuerdo previo sobre los temas a tratar, parece que unos y
otros salieron con las manos vacías del encuentro. Lo peor es que sin cambiar
las apreciaciones y desconfianzas mutuas que se tienen. “El campo siempre
reclama, pero para nosotros lo único importante es la rentabilidad”, decía días
antes algún estrecho colaborador del exministro, ante un planteo por el tipo de
cambio y el elevado costo argentino. El hecho de que allí, en la Plaza Lavalle,
ocurriera la Revolución del Parque, en 1890, que permitió el ascenso de Carlos Pellegrini
a la presidencia de la Nación, debe ser mera coincidencia.
El tema de las exportaciones y la balanza comercial siguen siendo
monitoreadas muy de cerca, tanto por el Gobierno como por los empresarios de
sectores transables. Es que si bien el déficit de casi u$s4.000 millones del
año pasado fue sensiblemente menor al del 2017, la mejora vino más atada a la
caída de las importaciones (cerca de 30%) que al monto exportable que sigue muy
lejos de los récords como los u$s83.000 millones de 2011, manteniéndose ahora
en alrededor de u$s60.000 millones, más de la mitad de los cuales pertenecen al
agro. Así discurría un grupo de hombres de negocios, mientras corrían las
apuestas, en lo que parece haberse transformado en el juego nacional en la
City, sobre “cuándo y cuántos” dólares van a entrar en los próximos meses. Pero
también se comentaba la balanza turística cuyo déficit cayó sensiblemente
debido a que en últimos meses bajó casi a la mitad en el nivel de gastos de
argentinos en el exterior. Sin embargo, el volumen de ingresos por receptivo
sigue sin aumentar, por lo que aún la balanza da negativo, aunque se trata de
avanzar en nuevos proyectos que sirvan de atracción internacional. En tal
sentido, algunos operadores fuertes estarían evaluando la posibilidad de
incorporar a la Antártida a los planes internacionales, aparentemente de muy
buena recepción en los primeros sondeos, aunque habría que desarrollar una
infraestructura adecuada para turistas de muy alto poder adquisitivo, además de
pistas de sky, travesía, hotelería, etc., incluyendo la limpieza de grandes
volúmenes de deshechos que se siguen acumulando en el helado territorio, tema
que el gobierno local no parece muy dispuesto a desarrollar, corregir, y ni
siquiera a financiar, a pesar de las muy buenas perspectivas que promete el
desarrollo.
Para los pocos residentes argentinos que aún quedan en Punta del Este, y
más aún para los esteños, la demolición del histórico Hotel San Rafael
inaugurado a mediados del siglo pasado (1948), convertido en un ícono del
glamour de la Punta, sigue siendo inadmisible, aunque ya se está llevando
adelante. Así se lamentaban algunos mientras cruzaban el Río de la Plata hacia
Buenos Aires, sabiendo que ya la tradicional figura del hotel no estará allí en
el próximo viaje, y que el nuevo emprendimiento del italiano Giusseppe Cipriani
(que promete erigir una construcción muy semejante, y mejorada, a la ahora
demolida) pudo más que todos los amparos y protestas que llevaron adelante los
residentes. Para los desarrolladores locales, a su vez, el panorama se sigue
oscureciendo debido a la caída de operaciones, tanto nuevas como viejas. Tanto
así, decían, que hasta en un mega - y caro- desarrollo como Nordelta de Eduardo
Constantini, más de la mitad de las unidades están en venta. Es que tanto ahí,
como en otros countries y barrios cerrados, el aumento de los servicios y
expensas fue exponencial.
Otro sector en el que también se enturbia el panorama, es en el
sindical, pero no solo por las jugadas políticas de cada gremio y/o la CGT. Es
que la aparente falta de alguna forma de “arbitraje” y el descontrol que en
otros momentos era casi exclusivo del gremio de Camioneros de Moyano, comenzó a
expandirse a otras agrupaciones, algunas de las cuales aparecen casi
desmadradas. Nadie olvida los “aprietes” sindicales sobre el río Paraná (donde
actúan una docena de gremios) que llegaron a parar varias veces los embarques
(exportaciones) y determinaron que no haya barcazas con bandera local (son
todas paraguayas). También es reciente la controversia con Atilra, el gremio de
trabajadores de usinas lácteas y con su titular, Héctor Luis Ponce, a quién le
asignan buena parte de la responsabilidad por la quiebra de SanCor, debido a la
presión ejercida sobre la cooperativa que incurrió en altísimos costos
laborales con cinco veces más personal que el necesario, y cargas de montos
extraordinarios a favor del gremio. La novedad, ahora, viene por el lado de los
rurales, debido a la presión para contratar más personal, específicamente para
la carga y descarga de los famosos silos bolsa, situación que es resistida por
los productores, debido a los mayores costos que implica. Sin embargo el manejo
férreo pero negociador del histórico titular de Uatre, el desaparecido Gerónimo
“Momo” Venegas, no estaría siendo copiado por su sucesor, Ramón Ayala y su
adlátere, el diputado Pablo Ansaloni, quienes escudados en su condición de
“socios” en Cambiemos (por el Partido Fe, creado por Venegas) están llevando el
tema hasta situaciones policiales. Al menos, así lo dan a conocer una serie de
videos que comenzaron a distribuirse, con gente armada en la entrada de los
campos, que impiden salir a los camiones cargados con granos con destino a
puerto, dejando sitiados los establecimientos. Semejante medida de fuerza, y
otras irregularidades de tipo impositivo, no parecen hacerle demasiado favor al
Gobierno, su socio político, y la gente de campo plantea ya otro tipo de
presentaciones formales, más allá de la obligada participación policial
El martes pasado, durante un almuerzo en Novecento con seis invitados,
el presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, Julio
Crivelli, junto a Pela Herrero, Josefina Blaquier, Fiona White, Carmen Ramos, y
el director de la institución, Andrés Duprat, anticipó los cambios y
exhibiciones que se verán a partir del viernes. Para comenzar, Crivelli anunció
que el Museo mostrará el arte de nuestra tierra. Desde la colección de piezas
precolombinas que estaban ocultas, al igual que las de la Cancillería Argentina
que llegaron en calidad de préstamo, hasta el arte argentino del siglo XIX. La
gran sorpresa será el arte colonial. Allí figura la formidable serie de 22
tablas de la Conquista de México. Estas pinturas con inclusiones de nácar del
período Barroco, pertenecen al Museo desde su fundación y tan sólo la falta de
espacio justifica que hayan permanecido ocultas. Entusiasmado por el préstamo
de la Cancillería, la Asociación trata de incorporar la rica colección de arte
contemporáneo internacional de Federico Klemm, hoy a cargo de la Academia
Nacional de Bellas Artes. Así se trascendió que las negociaciones encontraron
un freno en el nuevo presidente. Después del Carpaccio y las ensaladas, antes
de la pesca del día y el lomo con puré de vegetales, se habló de los números. Duprat
aclaró que el presupuesto del MNBA es alto, asciende a $140 millones, pero el
“operativo”, es decir, el monto que resta luego de pagar los gastos y sueldos
de 150 empleados, se reduce a sólo 40 millones. Allí es donde la gente de la
Asociación Amigos hace lucir un aporte que ronda los 18 millones de pesos. Al
mencionar la inversión en seguridad, Duprat recordó el robo de la Navidad de
1980, cuando sólo dos custodios estaban a cargo de los tesoros. Los ladrones se
llevaron un botín valuado en 25 millones de dólares y desde entonces, el gasto
en custodios no se retacea. Antes de los helados y las tortas deliciosas,
consultado Crivelli sobre cómo repercute la ausencia en la Asociación de Nelly
Arrieta, siempre dispuesta a contribuir con dinero de su propio bolsillo para
las obras, señaló un cambio positivo. “La Asociación ya no depende de los
aportes personales de Nelly, ocupa el primer lugar en la agenda de carreras,
cursos y talleres de arte de Buenos Aires con 18.000 matriculados”. Pela
Herrera agregó que el aporte inicial para la obra que se inaugurará el viernes
es de 3,5 millones de pesos y contó que por primera vez pidieron entre 200 y
3.000 pesos extras a los socios, que respondieron favorablemente.
En ese mismo convite se recordó que la crisis movilizó al secretario de
Cultura Pablo Avelluto, que decidió cobrar entrada para la muestra de Turner.
“La gente se peleaba por pagar, dijeron” y nadie entendió si fue una broma. No
obstante, van a seguir cobrando $100 el ingreso al Pabellón de exhibiciones temporarias,
aunque en vez de Turner va a estar Carlos Alonso. “El MNBA compró por 600.000
pesos una obra de Diana Dowek con la recaudación de Turner”, se dijo. También
se dijo que Alonso ya mostró su obra en el Bellas Artes y el año pasado en el
Museo Fortabat. “No hay nada mejor para un artista que contar con un
coleccionista perseverante”, observaron. La Asociación pagará medio millón de
pesos para rehacer una instalación. Dowek presenta sus “Paisajes insumisos” y,
Gastón Burucúa, “Ninfas, serpientes, constelaciones. La teoría artística de Aby
Warburg”, después llegará Norah Borges. Finalmente, la fachada y el ingreso al
MNBA ya lucen renovados, aspiran a la pureza de líneas del diseño original del
arquitecto Alejandro Bustillo. Cerca de allí, en la Plaza Intendente Francisco
Seeber, en la esquina donde se encuentran las avenidas Sarmiento y Libertador,
comienza hoy mismo la Semana del Arte porteño, con los invitados de todo el
mundo que han prometido llegar para la nueva movida de Art Basel Cities.
Vamos a terminar con un chiste sobrenatural.
Un matrimonio juega al golf en una zona residencial.
--Querida, estamos en zona de casas carísimas --le dice el marido--.
Trata de ser cuidadosa, por favor.
Sin embargo, en un tee desafortunado, el golpe de la mujer provoca que
la pelota rompa un vitraux francés en la más cara de las casas.
--¡Dios mío! --exclama el hombre--. ¿Qué te dije? Ahora deberemos ir
allí, disculparnos, y rogar que no nos salga muy caro el arreglo.
Ambos van hasta la casa, golpean el portón, y oyen una voz que les dice
“¡Adelante!”
Al entrar, temerosos, observan vidrios hechos añicos en el suelo, y una
botella también rota. El hombre que los hizo pasar está tendido en un sofá.
-- Señor --empieza el marido--, quiero disculparme porque...
--¡Al contrario! --dice el hombre, dando un extraño salto--. Soy un
genio que estuvo atrapado cientos de años en esa botella. Ustedes me liberaron
de mi cautiverio, y por eso voy a concederles deseos.
El matrimonio se mira, exultante, sin poder creerlo.
--Pero --sigue el genio-- será distinto. Un deseo será para usted,
señor, otro para la señora, y otro para mí.
--De acuerdo --exclama encantado el marido--. Quiero diez millones de
dólares.
--¡Concedido! --exclama el genio--. Al salir revise su cuenta. ¿Y usted,
señora?
--Quiero tener casas hermosas en las mejores ciudades del mundo.
--¡Ya las tiene! --dice el genio--. Y ahora, si me disculpan, quiero el
mío. Después de tantos años encerrado, sin ver una mujer, tengo la necesidad de
hacer el amor con usted, señora.
Ellos se miran y acuerdan en que es un precio muy bajo por todo lo que recibirán
a cambio. Entonces, el genio se lleva a la mujer al dormitorio donde hacen el
amor frenéticamente por dos horas. Al terminar, le pregunta a la mujer:
--Decime, ¿qué edad tiene tu marido?
--Cuarenta, ¿por qué?
--¿Y todavía cree en genios?
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