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Por Juan Gasalla
- El Banco Central realizó su habitual licitación de Letras de
Liquidez (LELIQ), desdoblada en dos subastas, que resultaron en un nuevo
recorte de la tasa de política monetaria.
Los rendimientos de LELIQ bajaron casi 20 puntos básicos, a 67,172%
anual en el promedio de corte. Fue la sexta baja consecutiva a
partir del pasado 28 de marzo.
Lucas Gardiner, director de Portfolio Personal Inversiones, indicó que
una expectativa de inflación mayor para 2019, del orden del 36% anual según
el consenso del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM),
"convalida la visión contractiva del BCRA, que anunció absorberá la
liquidez necesaria para sostener una tasa mínima de 62,5% durante abril. Ultima visión que, junto
con una oferta de dólares públicos y privados que se aproxima,
deberían jugar a favor de una mayor estabilidad del tipo de cambio en las últimas
semanas".
La entidad monetaria activó una importante contracción de liquidez
próxima a los $29.000 millones al contabilizar el pago de intereses.
Colocó $197.763 millones, frente a vencimientos en el día por 166.003
millones de pesos.
En el mismo sentido, al aspirar pesos el BCRA incrementó el stock
de deuda en LELIQ, que alcanzó los $1.030.748 millones ($1,03
billón), un nuevo récord nominal, por encima del anterior de $1.016.666
millones del pasado 20 de marzo.
Este monto representa unos USD 23.587 millones, la tercera parte de
las reservas internacionales del Banco Central, por encima de los 66.000
millones de dólares.
Aunque el stock de deuda del BCRA es aún manejable, es relevante la
velocidad de incremento de un pasivo colocado a muy corto plazo y a tasas
tan altas, que devengan intereses a diario del orden de los 3.000 millones
de pesos.
En las primeras seis semanas de 2019 el BCRA había concretado un notorio
período de reducción de la tasa de política monetaria, pero desde mediados
de febrero debió volver a subirla más de 20 puntos porcentuales, ante
la evidencia de una aceleración inflacionaria.
El punto de inflexión fue el 14 de febrero pasado. "En
esa fecha, el INDEC publicó la inflación de enero (2,9%) que
estuvo muy por encima de lo esperado", describió Nery
Persichini, gerente de Inversiones de GMA Capital.
"El quiebre fue significativo porque implicó
un golpe a las expectativas de desinflación que tenía el mercado
luego de los meses de 'éxito' que la política monetaria venía acumulando desde
octubre. El dato de febrero (3,8%) no hizo más que revalidar el
rebrotede inflación", recordó Persichini.
Para Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs, la
"significativa depreciación del peso durante marzo" y
la inflación de los primeros meses de 2019, más elevada que lo
previsto, exigen "cautela en la calibración a corto plazo de la política
de tasas de interés y la política monetaria en general".
Las altas tasas mantienen férrea la rienda de la contracción de la
actividad económica, debido al encarecimiento del
crédito productivo.
"Desglosando las principales líneas de préstamos, los aumentos
se concentran en las líneas que tradicionalmente en forma mayoritaria se
destinan a las personas, mientras que las que están dirigidas al sector
comercial e industrial continúan en rumbo descendente desde hace seis
meses en forma consecutiva", explicó a Reuters Guillermo
Barbero, analista de First Capital Group.
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