|
Por Carlos Burgueño - La manera en que lo que se firme entre el Gobierno y
los supermercados y grandes fabricantes se cumpla, y que los productos que se
incluyan en el nuevo listado de Precios Cuidados
estén en las góndolas en lugares visibles, que haya reemplazo de la misma
calidad y precio. Esto es lo que resta negociar entre el Ministerio de
Producción de Dante Sica y los responsables del sector privado, para que esta
semana se pueda relanzar el acuerdo de Precios Cuidados, junto con una
reedición del programa Ahora 12.
En esa cartera se reunirán hoy todos los responsables multisectoriales
involucrados en el acuerdo. La intención es lograr de parte de los privados un
compromiso firme de cumplimiento de lo más básico del acuerdo: que los
productos estén presentes en los supermercados, al valor promocionado en las
páginas de internet oficiales. Desde la cartera no se quiere repetir la mala
experiencia de las últimas semanas, cuando el público, ante el salto
inflacionario del primer trimestre del año, se volcó por los productos que
figuraban en el listado. El problema es que en muchos casos (especialmente en
los rubros lácteos y derivados, carnes, verduras y harinas), los bienes
comenzaron a faltar en las góndolas, lo que generó mucho malhumor entre los
consumidores. Esto derivó en una catarata de críticas al Gobierno en las redes
sociales, lo que a su vez produjo tardes de malhumor en Olivos con la búsqueda
del responsable del caso. Desde el sector público se contactaron con las
empresas de los productos faltantes y las respuestas que se obtuvieron fueron
las obvias: demanda creciente por los precios más económicos, estructuras
impositivas imposibles de afrontar, alza de costos derivadas de la inflación y
la suba del dólar y, en algunos casos, incrementos en los volúmenes de exportación
por la mejora de precios relativos.
En este punto del debate estaba la cuestión de la vigencia lánguida de
Precios Cuidados, cuando comenzó a reactivarse el plan por motivaciones
políticas. Fueron los radicales que visitaron a Mauricio Macri en los últimos
días de la semana pasada los que le reclamaron al Presidente que se ejecuten
más políticas de ayuda a los sectores populares ante la crisis acelerada en que
los candidatos de ese partido veían en las encuestas electorales. En paralelo,
el macrismo se sorprendió también con la avanzada de la diputada por la Capital
Federal Elisa Carrió, y su autolanzamiento como protectora de los consumidores
con la curiosa ley de góndolas. Ya había vivido el Gobierno una situación
similar cuando en mayo de 2016 Carrió había lanzado una embestida primaria contra
los supermercados y los grandes fabricantes de alimentos y productos de consumo masivo.
Era la nueva ley del Consumidor, que incluía controles directos a los más
grandes fabricantes argentinos que llenan la góndolas de los súper e
hipermercados. En aquellos tiempos Carrió declaraba que “los formadores de
precios se humillaron con Guillermo Moreno y se desataron con la libertad”.
Agregó además que “Arcor y Molinos Río de la Plata tienen que bajar los
precios” y le pidió “a la sociedad que no compre las primeras marcas que suben
los precios”. Arcor y Molinos eran así las primeras dos empresas que estaban en
la mira de Carrió, ya al comienzo de la gestión de Cambiemos. El tiempo pasó y
los problemas de la diputada en el escenario político argentino, y en su
relación con el Gobierno en general, comenzaron a transcurrir por otros
caminos. Hasta que la semana pasada retomó su embestida y atacó nuevamente a
los supermercados como los responsables del alza de los precios en el país.
Obviamente que para el ala económica, en especial para el ministro
Nicolás Dujovne, las razones del alza de los precios pasan por otro lado. La
visión economicista del problema considera que el fenómeno inflacionario en el
país obedece a cuestiones estructurales y monetarias, y es sobre ambos
escenarios donde hay que actuar. Creen firmemente en que desde el momento en
que se logre el déficit cero comenzará una seria reducción de la inflación. Y
que mientras tanto, la solución es sostener el esquema de absorción de pesos
del mercado, y el control de la base monetaria. Si esto trae consigo una
recesión, habrá que sobrevivirla como un mal necesario. Pese a este credo, el
Gobierno decidió escuchar el reclamo de los radicales y anticiparse a una
embestida más violenta de Carrió, y trabajar sobre la renovación del acuerdo de
Precios Cuidados y el Ahora 12. Pero para que esto suceda, necesita,
indefectiblemente, de la colaboración de los privados para que, ahora sí, el
acuerdo tenga vida y continuidad. Para esto las reuniones que hoy se mantendrán
en el Ministerio de Producción serán más que importantes.
|