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Por Pablo Wende
- Con el desembolso
de USD 10.835 millones que realizó ayer el FMI, las reservas
internacionales del Banco Central llegaron a un récord de USD 77.478
millones. Sin embargo, se trata de un número que hay que tomar con
pinzas. Una buena parte de ese total ya está comprometida para pagar
deudas que vencen en los próximos meses y también para que el Tesoro venda
divisas en el mercado cambiario, en un intento por controlar el precio del
dólar.
Hay otro concepto un poco más riguroso detrás de este monto récord, que
es el de Reservas Internacionales Netas (RIN), un valor que monitorean en
conjunto el FMI y el Gobierno argentino.
Según cálculos efectuados por Proficio Investment, una
consultora que dirige Alejandro Henke, ese nivel de reservas netas es
de apenas USD 25.000 millones, es decir la tercera parte del total. El
resto, más de USD 50.000 millones, corresponden a préstamos a corto o mediano
plazo que habrá que devolver; y dólares que no pertenecen al Central, sino a
los ahorristas que depositan plazos fijos en moneda extranjera en los bancos y
que las entidades no logran prestar a los exportadores.
Al nivel de reservas que publica el Central, por lo tanto, hay que
restarle los pasivos, es decir aquellos dólares que no son propios sino que
provienen de endeudamiento o de otras fuentes. Esto reduce sustancialmente
el verdadero margen de acción que tendría el BCRA. Y es una explicación muy
concreta de por qué tampoco se le da margen de acción a la entidad que preside
Guido Sandleris para intervenir en el mercado cambiario si el precio de la
divisa se dispara.
El nivel de Reservas Internacionales Netas (RIN) es monitoreado
trimestralmente por el FMI. Es una variable tan importante que el Central
tiene que cumplir con un stock determinado para estar dentro de la zona de no
intervención.
¿Cómo se llega al
cálculo de reservas netas?
Al stock bruto que publica el Banco Central en su página de internet hay
que restarle el swap de monedas con China y Banco Internacional de Basilea (USD
22.000 millones); además unos USD 14.000 millones que tienen depositados los
bancos en la cuenta corriente del BCRA (corresponde al encaje de depósitos en
dólares de inversores privados, se determina por la diferencia entre los
depósitos y préstamos en divisas).
Los "repo", préstamos de corto plazo otorgados por bancos
privados, también se restan de las reservas brutas que anuncia diariamente el
Central, así como el saldo de los giros del FMI no utilizados para pagar
vencimientos de deuda pública.
La cuenta arroja sólo USD 25.000 millones "netos", según la
cuenta que convalida el propio FMI. Esto explica por qué el recelo para
que el Central cuide las reservas que posee.
Crecimiento
genuino de los activos externos
¿De qué manera podría incrementar el BCRA las reservas netas? La mejor
forma es comprando dólares en el mercado, tal como sucedió en enero y hasta la
primera quincena de febrero. En ese período, la autoridad monetaria
adquirió unos USD 1.000 millones. Esas divisas no provinieron de préstamos,
como el último desembolso del Fondo, sino de compras realizadas en el mercado,
por lo que no hay una deuda en dólares como contrapartida.
El espíritu del acuerdo con el Fondo tenía el objetivo de que el Central
comprara muchos más dólares, considerando que la divisa estaría mucho tiempo
cerca o incluso por debajo del piso de la banda cambiaria. Las elevadas tasas
de interés deberían ayudar a ese objetivo. Sin embargo, la desconfianza alejó
al dólar de ese nivel y el BCRA ya no pudo seguir sumando.
La expectativa
oficial es que la venta por parte del Tesoro desde el lunes próximo (USD 60
millones diarios) y la mayor liquidación del campo ayude a que
la cotización vuelva al piso de la banda.
Esas reservas netas están para cuidarlas. A tal punto que el Fondo sólo
le permite al BCRA que intervenga con ventas en el mercado cambiario cuando la
divisa supere el techo de la zona de no intervención. Ese nivel es hoy de
$51,27. A partir de ese nivel, podría vender hasta USD 150 millones diarios.
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