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Como se preveía, el mundo financiero y económico se mudó al DC por la
Asamblea del Fondo. Analistas, financistas, banqueros de inversión, gestores de
fondo, políticos, funcionarios y lobistas desembarcaron en la capital
norteamericana para tomar el pulso de lo que viene a nivel global y local. A
pesar de que el caso argentino es seguido muy de cerca por todos, incluso el
Fondo llegó a adjudicarle cierta cuota de responsabilidad en la desaceleración
global, la estrella esta vez fue Brasil. El locuaz y
carismático ministro de Economía, Paulo Guedes, disertó a sala llena y en todos
los encuentros en los que participó hubo gente parada. Un hombre del
establishment de Washington asiduo a las reuniones del Fondo comentó que el
interés de los fondos y de los bancos se centró en Brasil y México. Con
relación al país azteca, se percibió menos pesimismo, quienes habían visitado
el DF recientemente vinieron con una visión más positiva, “están mejor”,
dijeron y redujeron dudas sobre AMLO (el presi mexicano). Por su parte, Guedes
se encargó, con “mucha cancha” y expertise, encantó a sus oyentes (fondos,
bancos y aseguradoras). Con decenas de anécdotas y un diagnóstico y mensaje
claro fue bajando la incertidumbre sobre Brasil. Hizo hincapié en que tenían un
equipo sólido y que tenían “claro lo que hay que hacer”: bajar impuestos y
abrir la economía. Explicó que primero la reforma previsional para poder bajar
impuestos y así bajar el costo financiero; luego abrir la economía. Todo
gradual. Dijo que si armaban un buen modelo, ningún gobierno socialista después
lo podría bajar. El espejo, lo hecho por los Chicago boy’s en Chile en los
ochenta. Las dudas son la política y en ese sentido explicó que confiaba en que
los políticos al ver el nivel de confianza de la gente en Bolsonaro iban a
cambiar de posición y acompañar las reformas. Reconoció que habían comenzado
mal con el Congreso, pero ya aprendieron y están haciendo las cosas mejor en
relación con los legisladores. Esto fue lo más jugoso comentado en Washington
entre banqueros y financistas. Sobre Argentina, las dudas se centran en el
financiamiento de este año y del próximo y si los líderes políticos entenderán
el desafío de definir políticas de largo plazo y las reformas necesarias para
hacer un país sustentable. Tienen la sensación de que el programa económico va
bien en su objetivo de estabilizar para las elecciones y así tener un puente
para con el tiempo volver a los mercados. Ven el dólar en un nivel razonable y
todos preguntan cuánto será la dolarización que soporte la economía antes de
octubre y cómo reaccionará el Gobierno si se acelera mucho la dolarización. El
mensaje oficial fue que la gente ya tiene todos los dólares que quiere.
Veremos. Lo que cayó mal fue el dato de inflación del primer trimestre, nadie
lo esperaba, pero entienden que hay mecanismos indexatorios que complican. La
meta fiscal ven que se cumple aunque no se llegue al déficit cero. Inquieta
caída de la recaudación. La inflación la estiman en torno al 32% anual.
En medio de un nutrido almuerzo se comentó ayer la visita a la Casa
Rosada del imprevisible Martín Lousteau, ya bautizado en el mercado como “la
novia” porque quiere ser “vice” de Macri, de Lavagna y si no
pujar por la Jefatura de CABA, despertando y retroalimentando nuevas
especulaciones, sobre todo, porque coincidió con la cumbre de los gobernadores
de Cambiemos. Bien acompañados por distintos vinos argentinos malbec, en la
previa del Malber World Day donde en más de 75 ciudades del mundo celebrarán el
día internacional de la cepa argentina por excelencia, los comensales
desentrañaban finalmente para quién iba a jugar Lousteau. ¿Pateará el tablero y
le disputará a Rodríguez Larreta CABA, quien se sabe en inferioridad de
condiciones para esa puja? Un banquero extranjero resolvió el acertijo de la
semana pasada: la gente de AVIRA (seguros de vida y retiro) fueron a Economía
porque hay un cortocircuito con los técnicos de Hacienda sobre el nuevo
beneficio impositivo que se otorgó a los seguros de vida (una mayor exención
impositiva). El conflicto es que las aseguradoras sostienen que los seguros de
vida que contratan las empresas para sus empleados deberían también ser
beneficiados por el mismo monto de exención anual. Desde Hacienda lo ven
distinto. Un final abierto, por el impacto en la recaudación. En el mismo lunch
un hombre del FMI cercano a la Argentina tiró sobre la mesa quién iba a ser el
nuevo China. Para sorpresa de todos, dijo que, según las proyecciones del
Fondo, sería Ghana, cuya economía sería la de más rápido crecimiento en el
mundo este año. El pronóstico de crecimiento del FMI es del 8,8% para el
productor de cacao, oro y petróleo empequeñece la media del 6,6% en una
encuesta de Bloomberg.
En otro ágape se sacudió el avispero de los buscadores de financiamiento
para los negocios tecnológicos. Es que se supo que el grupo SoftBank lanzó un
Fondo de Innovación, el mayor fondo tecnológico de la historia centrado
exclusivamente en el mercado latinoamericano de rápido crecimiento de u$s5.000
millones. El equipo que comandará el fondo será Marcelo Claure, el ex JP Morgan
André Maciel, otro ex JP Morgan y ex McKinsey, Shu Nyatta, y Paulo Passoni.
Allí comentaron también que crece el síndrome FOMO (el miedo a perderse algo, o
quedar afuera). Los inversores nerviosos por perderse el rebote, pero
preocupados por el crecimiento, han estado continuamente por detrás del
mercado, y los datos de flujo muestran que han llegado muy tarde a la fiesta.
Veremos. Lo cierto es que el Tesoro de Portugal colocó 600 millones de euros en
bonos a 10 años ofreciendo el 1,143%, el interés más bajo desde que existen
registros. Según la Agencia de Gestión de la Tesorería y la Deuda Pública de
Portugal, la demanda fue 2,28 veces superior a la oferta. También colocó 400
millones de euros a 18 años, con una rentabilidad del 1,896%. ¡Sana envidia!
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