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Por Francisco Seminario - El paquete de
medidas económicas que prepara el Gobierno para mejorar
el humor social en el inicio de la campaña electoral no incluirá
anuncios referidos al programa con el Fondo Monetario Internacional. Esto
no quiere decir que se descarten modificaciones al acuerdo. "Nosotros
siempre charlamos con el Fondo para ver qué instrumentos adicionales podemos
tener para transitar mejor este camino difícil", señaló el ministro del
Interior, Rogelio Frigerio, en declaraciones a Infobae y la
prensa argentina en Washington. La misma idea transmitieron en los
últimos días también desde el FMI.
"Pero no está previsto que el Presidente anuncie algo más allá de
este paquete de medidas que hemos trabajado en estos últimos días",
completó el funcionario de Mauricio Macri.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, fue rotundo cuando
en su negativa cuando se le preguntó si había una negociación concreta con el
FMI sobre una flexibilización del programa o sobre el esquema de
bandas fijada para contener el dólar. A las dos preguntas respondió
que "no", pero evitó más detalles.
Las reuniones que el ministro de Hacienda y el presidente del Banco
Central, Guido Sandleris, mantuvieron esta semana con David
Lipton, número dos del FMI, estimularon especulaciones sobre posibles
cambios en el programa firmado con el FMI, sobre todo en lo referido a la política
monetaria y las herramientas disponibles para contener el dólar y
frenar la inflación. Pero si existen negociaciones en este
sentido, no serán parte de los anuncios previstos para el miércoles.
En los encuentros a puertas cerradas con Lipton se hizo un "seguimiento
del programa, de los números fiscales… rutina, todo rutina", afirmó
Dujovne en un brevísimo contacto con la prensa argentina luego de que esta
mañana compartiera un panel sobre infraestructura e inversión humana con Christine
Lagarde, casi en el cierre de las Reuniones de Primavera del FMI y el
Banco Mundial. Durante los cinco días que estuvo en la capital norteamericana
el ministro de Hacienda evitó hablar con el periodismo.
Dujovne cerró así su participación en las reuniones de Fondo y hoy mismo
emprende el regreso a Buenos Aires. Llegará en el inicio de una semana
clave para el Gobierno, que empieza a jugar sus chances de reelección en el
terreno de la economía.
Mañana empiezan las ventas diarias de USD 60 millones por parte del
Tesoro. Son los fondos del último desembolso del FMI, que junto con los dólares
de la cosecha deberían sostener la cotización del peso. Además se
conocerá el índice de inflación de marzo. que según admiten en el
Gobierno y el Fondo, "no viene bien", y habrá anuncios de la Casa
Rosada sobre acuerdos de precios y estímulos al consumo.
En tren de buenas noticias, los máximos responsables del FMI, Lagarde y
el norteamericano Lipton, expresaron
esta semana su confianza en los avances del plan del Gobierno y
la estabilización de la economía. Lagarde
señaló incluso que ya hay una "recuperación" en la
Argentina e instó a quienes sean candidatos a mantener el rumbo después
de las elecciones, más allá de quién gane. No hacerlo sería una "tontería", dijo
en respuesta a una pregunta de Infobae.
Pero en un documento presentado en el marco de las reuniones de esta
semana en la capital estadounidense, Dujovne admitió que "el entorno
financiero (en la Argentina) permanece inestable". Esto es así, explicó el
ministro en el escrito, "especialmente luego de que la inflación
-conducida por la inercia; cierta recuperación de los márgenes de producción;
la normalización de las tarifas de los servicios y los precios de los
alimentos- creciera en enero y febrero".
La batalla contra la inflación es un dolor de cabeza para el
Gobierno. En el FMI no ven que vaya a ceder en el corto plazo sino que
hablan de un proceso "gradual", como indicaron a Infobae
Alejandro Werner y Roberto Cardarelli, los economistas del
departamento del Fondo para el Hemisferio Occidental que más de cerca siguen el
caso argentino.
En diálogo con los periodistas argentinos, Frigerio se refirió
a las dificultades que plantea la alta inflación. "Cuando uno aplica
medidas monetarias distintas a las que veníamos trabajando, como se hizo el año
pasado, tenés que generar un retardo de por lo menos un semestre hasta que esas
medidas comiencen a tener un impacto real", dijo el ministro.
"Somos conscientes de que este camino es un camino muy difícil para
una parte importante de los argentinos y entendemos que tenemos que tener
algunas medidas para aliviar ese difícil tránsito hacia poder domar la
inflación, que está vinculado con lograr el equilibrio de las cuentas
públicas", señaló.
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