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Los temores de los fondos especulativos sobre la capacidad de pago de la
deuda impulsaron un fuerte castigo a los bonos argentinos la semana pasada y
dispararon el riesgo país. El indicador que mide JP Morgan tocó 835 puntos y
cerró el viernes en 808 unidades, lo que significó un alza semanal del 3,3%.
Una mala señal para la estabilidad a futuro.
Los malos datos de actividad de marzo que sembraron más dudas sobre el
programa financiero pos-2019 y el clima electoral fueron los motores de la
aversión hacia los activos argentinos. De hecho, los títulos de deuda de corta
duración llegaron a rendir más del 15% anual en moneda dura. Los seguros contra
default a cinco años marcaron el récord de la era Cambiemos, 904 puntos, y
terminaron la semana en 897.
En ese marco, Ecolatina advirtió que los muy altos indicadores de riesgo
durante días de baja del tipo de cambio, que podrían alentar perspectivas de
recuperación de la actividad, en rigor auguran más tensión cambiaria.
"Esta aparente paradoja responde, principalmente, a que este escenario de
dólar calmo no es percibido por el mercado financiero como permanente sino como
coyuntural. Una vez que las agroexportaciones atenúen su flujo (la baja se sentiría
hacia el 3° trimestre), el dólar retomaría su curso alcista. Y las expectativas
e incertidumbre electoral podrían anticipar esta dinámica".
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