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A horas de conocerse la inflación oficial de marzo, que privados estiman
en 4%, las proyecciones de los precios a nivel local tuvieron que calibrarse
varias veces en los últimos meses. El propio
presidente Mauricio Macri se refirió al tema y reconoció que la baja de las
cifras “no es tan fácil” como pensaba.
A este escenario se suman los análisis de los bancos, que señalan en su
mayoría que la inflación irá bajando gradualmente pese al contexto recesivo.
Tal es el caso del informe para el segundo semestre de 2019 que elabora el
BBVA, según el cual la inflación para este año cerrará en torno al 35%,
por encima del 30% previsto anteriormente.
Recién en mayo consideran que habrá una desaceleración, y que el aumento
del IPC se reducirá a un promedio de 1,9% mensual en el segundo semestre.
Asimismo, la entidad financiera espera un sendero desinflacionario hacia
futuro, y prevé que alcanzará el 25% en 2020.
Al margen de episodios puntuales de volatilidad, el tipo de cambio se devaluará en línea con
la inflación y alcanzará los $ 49 a fin de año, según
precisó Gloria Sorensen, directora del área de investigación económica del
BBVA. “Esto no significa que no haya sobresalto”, remarcó, y expuso como
ejemplo la contienda electoral.
Asimismo, la oferta de divisas mejorará en el segundo
trimestre gracias a las exportaciones agrícolas, las cuales estiman
aportarán u$s 4.500 millones más que la campaña anterior.
Pese a una tímida baja de la inflación, los datos serán
insuficientes para reactivar el empleo, y la oferta de trabajadores continuará
creciendo por encima de la demanda, además de “la necesidad de suplementar
ingresos familiares con un ´trabajador adicional’” ante la caída de los salarios
en 2018. En BBVA consideran que el desempleo trepará gradualmente hasta valores
cercanos al 11% durante el segundo trimestre de 2019. De todas maneras,
consideran “difícil suponer” una recuperación del salario real en lo que resta
del año.
Los analistas de BBVA consideran que, si bien es esperable que
se produzcan episodios de suba del tipo de cambio a lo largo del ciclo
electoral, se concentrarían en el segundo semestre, “lo cual permitiría una
baja gradual de las tasas de interés en la primera mitad del año”. “En el
contexto actual de alza de las expectativas de inflación, es probable que las
tasas se mantengan elevadas la mayor parte del año, lo cual introduce un sesgo
a la baja en nuestras previsiones de crecimiento”, remarcaron.
En este marco, la entidad financiera revisó levemente a la baja el
crecimiento de 2019 a -1,2% “debido a la prolongación de la astringencia
monetaria”.
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