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Por Juan Gasalla - Ante una inflación que persiste mucho más alta que lo que el
Gobierno esperaba, se sucedieron una serie de anuncios –acuerdo de
precios, congelamiento de tarifas– que también se extendieron al mercado
de cambios y repercutieron en los recintos bursátiles.
El Banco Central anunció el "congelamiento" del techo de la zona de "no
intervención" en 51,45 pesos. Por lo tanto, si el
tipo de cambio llega a ese umbral, como probablemente ocurra antes de las
elecciones de octubre, la entidad tendrá potestad devender USD 150
millones diarios de reservas.
"La nueva ancla cambiaria se complementa con una serie
de medidas del Gobiernoorientadas a fomentar el consumo y congelar
precios y tarifas. Con la promesa de un dólar más calmo y 'plata en la
calle', la fase final de la carrera para ganar las elecciones acaba de
comenzar", analizó Nery Persichini, gerente de Inversiones de GMA
Capital.
A la vez, desde el lunes pasado, el Tesoro dispone de USD 60
millones diarios para complementar la oferta, que en el segundo trimestre
del año es la más elevada del año por cuestiones estacionales: las
liquidaciones de exportaciones del agro.
En las tres ruedas operativas, debido a los feriados de Semana Santa,
el dólar en la City porteña perdió 0,7%, a $42,98 en el
promedio de bancos y $41,90 mayorista.
Sin embargo el plan del equipo económico de Cambiemos para
atacar una inflación indomable generó
escepticismo entre los inversores. Créditos subsidiados para 18
millones de habitantes con ingresos ínfimos que perciben alguna prestación
social (por $124.000 millones), la extensión del ProCreAr (con aportes
"no reembolsables" por $5.500 millones), más un costo fiscal de $9.000 millones por la suspensión del aumento tarifario dejaron
un mensaje unívoco: se aleja la meta de austeridad fiscal y déficit
"cero" pregonada por el Ministerio de Hacienda.
El Indec informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC)
aumentó 4,7% en marzo y acumuló en doce meses un 54,7%, la tasa anual más amplia desde enero de 1992, cuando se salía de la
hiperinflación y se convergía a la Convertibilidad.
La reacción tardó en llegar y se concretó con plena fuerza en el exterior el jueves, cuando no hubo
operatoria cambiaria y bursátil en la Argentina.
El Riesgo País de JP Morgan trepó para la Argentina a 854 puntos básicos, no solo un máximo en la presidencia
de Mauricio Macri, si no a niveles de junio de 2014, cuando el país
atravesaba un ominoso default "selectivo" por orden del
juez Thomas Griesa.
"Indistintamente del impacto de las medidas anunciadas, durante los
tres días hábiles de la semana los bonos no repuntaron y el Riesgo País
seguía avanzando hacia los niveles máximo de la gestión de Cambiemos,
alcanzado ahora con el nuevo salto post-anuncios. Esto sigue
generando dudas sobre la capacidad de repago de la deuda, dado a que
a estos niveles de tasa el roll-over de vencimientos a partir
de 2021 se hace prácticamente imposible", refirió un informe
de CEPA (Centro de Economía Política de Argentina).
Los ADR de empresas argentinas que se negocian en las bolsas de Nueva
York marcaron predomino de bajas, con énfasis en los papeles
bancarios (Galicia, Macro, Francés y Supervielle) con rojos entre 7 y 8 por ciento en dólares.
El mal dato de inflación también imprimió velocidad a la absorción
del Banco Central, que el miércoles aspiró casi $52.000
millones a través las Letras de Liquidez (Leliq), su principal instrumento
de deuda, exclusivo para bancos.
El stock de Leliq escapa de la "emisión cero", alcanzó un
máximo nominal de $1.079.988 millones ($1,08 billón), unos 25.775,4 millones de
dólares.
También cesó el recorte de tasas, ahora en 67,12% anual: para la
entidad que presideGuido Sandleris, el sacrificio que para la
actividad económica implica el elevado costo del dinero es imprescindible frente
a la amenaza de una espiralización de la inflación y del dólar, en vísperas de
la contienda electoral.
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