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Por Pablo Wende
- El cumplimiento a rajatabla del acuerdo con el FMI, aún con todos los
problemas que se van presentando en el camino, es el gran activo que pretende
resguardar el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Tanto él como
Sandleris consideran que cumplir las metas fiscales y monetarias asumidas con
el organismo es la única forma de navegar los meses preelectorales de la mejor
manera posible.
Los números fiscales del primer trimestre finalizaron con un sobrecumplimiento
de $13.000 millones, aún a pesar de que la recaudación no respondió de acuerdo
a lo esperado. A causa de la caída en el nivel de actividad y de la merma
por retenciones en marzo, los ingresos fueron unos $20.000 millones menos que
lo esperado. Sin embargo, la decisión de apretaron el cinturón del gasto
(en parte corrientes y en parte en obra pública) permitió cumplir de manera
holgada con la meta.
Según aclaró Hacienda, los gastos primarios cayeron 16% en términos
reales en marzo, aunque también se recibieron $15.000 millones de utilidades
del Banco Nación, lo que ayudó obviamente a que cerraran mejor los números
fiscales.
Los inversores, sin embargo, sólo prestan atención parcial a estos
números. Están más preocupados por otras cifras, las que surgen de las
encuestas que muestran un deterioro importante de la imagen y la intención de
voto del presidente Mauricio Macri.En la medida que no se vea una recuperación
y que continúe creciendo la intención de voto de Cristina Kirchner, será
difícil que la ortodoxia en el manejo de las cuentas públicas tengan el efecto
deseado sobre las expectativas del mercado.
Algo parecido sucedió con la meta monetaria comprometida para los
primeros tres meses del año. Aún con las objeciones que tiene el mercado por el
crecimiento del stock de Leliq (vuelve la advertencia sobre una posible
"bomba de tiempo" como ocurría con las Lebac), el objetivo es que la
plaza financiera siga con la menor cantidad de pesos posible para evitar
desbordes del tipo de cambio.
No hay que esperar, sin embargo, grandes reacciones de los activos
financieros. Ni los bonos reaccionarán con euforia por el cumplimento de
la meta fiscal ni el dólar bajará de golpe porque se mantiene estable la base
monetaria. Pero al menos "hacer los deberes" en materia fiscal y
monetaria es lo mínimo que se puede intentar para evitar que se deteriore
todavía más la situación en los meses previos a las elecciones. El riesgo
país tocó un récord a fines de la semana pasada por encima de los 850 puntos,
mientras que el dólar arrancó la semana firme, con una suba de casi 1,5 por
ciento.
Un test interesante será hoy y mañana la licitación de Letes en dólares,
que vencen a fines de noviembre. La secretaría de Finanzas, a cargo de Santiago
Bausili, decidió subir medio punto la tasa de interés mínima, desde 4,5% a 5%
anual por esta colocación. Fue un reconocimiento del deterioro que en las
últimas semanas sufrieron los bonos argentimos más cortos. Y al mismo tiempo
intenta ser una "zanahoria" para aquellos inversores que dudan entre
renovar o pedir de vuelta los dólares.
Esta emisión será la última que vence antes del recambio de
Gobierno. La próxima licitación de Letes tendrá un vencimiento aún en
2019, pero el pago de los dólares ya dependerá de quién gobierne en ese
momento, ya sea Macri, CFK o algún otro de los candidatos. Seguramente
Finanzas tendrá que pagar alguna tasa adicional para conseguir un nivel de
renovación más importante.
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